La próxima revolución industrial tiene que ser verde
Queda claro que transformar la economía global hacia una cero en carbono es urgente para evitar los impactos más negativos e irreversibles del cambio climático y, para lograrlo, el mundo laboral está convirtiéndose en uno de los factores clave gracias a la ...
Queda claro que transformar la economía global hacia una cero en carbono es urgente para evitar los impactos más negativos e irreversibles del cambio climático y, para lograrlo, el mundo laboral está convirtiéndose en uno de los factores clave gracias a la especialización en trabajos verdes (green jobs).
Para la Organización Internacional del Trabajo, los trabajos verdes ayudan a reducir el impacto ambiental negativo, transforman las economías, las empresas, los lugares de trabajo y los mercados laborales, además, protegen y restauran los ecosistemas para lograr una economía sostenible de bajas o cero emisiones de carbono.
Pasar de una economía alta en carbono a una verde impactará profundamente en la forma en la que se produce, se consume y en el cómo las personas se ganan la vida en los distintos sectores productivos.
No hay que olvidar que las emisiones globales de GEI deben recortarse drásticamente hacia 2050, pero ello requerirá políticas públicas y gobiernos conscientes de los grandes retos que enfrenta la humanidad y también se necesita de la cooperación de millones de empresas y trabajadores alrededor del planeta para descarbonizar las economías y cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los compromisos del Acuerdo de París.
Lograr un mundo sostenible precisa de una rápida transformación a escala de la Revolución Industrial. De ese tamaño es.
Pero será un enorme desafío, porque en el próximo lustro el trabajo experimentará cambios vertiginosos, de acuerdo con el Informe sobre el futuro del empleo 2023 del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).
El análisis, dado a conocer a principios de este mes de mayo, indica que el mundo laboral se transforma a un ritmo sin precedentes gracias a fuerzas disruptivas, como la revolución digital y la inteligencia artificial (IA), en la creación de nuevos puestos de trabajo, los esfuerzos por descarbonizar las economías frente a los peligros de la crisis climática, así como cambios geopolíticos y sociales.
El WEF destaca que “los principales motores del crecimiento del empleo” son la transición hacia una economía verde, los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo) y la localización de las cadenas de suministro, pero la mayor amenaza la conforman los retos económicos, como inflación elevada, ralentización del crecimiento y la escasez de diversos suministros.
El avance en la adopción de tecnología nueva y la creciente digitalización provocarán grandes cambios en el mercado laboral, “con un saldo neto positivo en la creación de empleo”, según dice el informe.
Una cuarta parte de todos los puestos laborales (23%) en el mundo cambiará de aquí a 2028.
En 45 economías, que cuentan con 673 millones de trabajadores, se proyecta la creación de 69 millones de nuevos puestos de trabajo, pero desaparecerán 83 millones, lo cual “supone una disminución neta de 14 millones de empleos, es decir, 2% del empleo actual”, agrega.
Otro dato que arroja el WEF y que no debe perderse de vista: más de tres cuartas partes de las 803 empresas encuestadas prevén adoptar tecnologías de big data, procesos en la nube e IA.
Justo los trabajos verdes tendrán gran demanda, pero supone un grado de diferenciación, como especialistas en vehículos autónomos y eléctricos, uno de los empleos más solicitados y que encabeza la lista de los más demandados para 2023, con un crecimiento previsto por arriba de 40% en el próximo lustro.
Le siguen especialistas en IA y aprendizaje automático y, después, profesionales en protección del medio ambiente, con un aumento previsto de 35% durante el mismo periodo.
Un punto destacable del informe del WEF es que, para compensar las pérdidas de empleo, los esfuerzos por descarbonizar la economía global, como respuesta al cambio climático, están abriendo la puerta a empleos verdes en todos los sectores e industrias.
Datos de la Agencia Internacional de la Energía indican que un escenario de recuperación verde podría generar “3.5% de crecimiento adicional del PIB global y una ganancia neta de empleo de nueve millones de nuevos puestos de trabajo cada año”.
La transición hacia una economía descarbonizada podría crear 30 millones de trabajos en el mundo en materia de energías limpias, eficiencia y tecnologías de bajas emisiones hacia 2030. Según el WEF, si bien en los últimos cuatro años se ha registrado un crecimiento continuo de empleos verdes, la reconversión y mejora de cualificaciones hacia competencias verdes no sigue el mismo ritmo.
Sin duda, el talento humano es la materia prima por excelencia y una economía verde en evolución requiere de nuevas habilidades, tanto para trabajos existentes como para trabajos emergentes.
Una descarbonización coordinada y rápida, junto con políticas públicas correctas, pueden crear más de 300 millones de empleos verdes adicionales para 2050, de acuerdo con Deloitte.
Así que el profesional que no se capacite se volverá obsoleto, como se perfilan los autos de combustión interna y las plantas de energía a base de combustibles fósiles.
Lograr un crecimiento económico inclusivo, resiliente y sostenible requiere preparar a los jóvenes y actualizar a los trabajadores de hoy para los trabajos del futuro cercano.
