La inflación “engorda” con el cambio climático
Los impactos del cambio climático, como incendios, sequías e inundaciones, ya han dejado una estela de efectos devastadores en todo, desde ecosistemas, medios de subsistencia, en las cadenas de suministro, hasta en las economías personal, familiar, local y global. Y ...
Los impactos del cambio climático, como incendios, sequías e inundaciones, ya han dejado una estela de efectos devastadores en todo, desde ecosistemas, medios de subsistencia, en las cadenas de suministro, hasta en las economías personal, familiar, local y global. Y todos en todo el mundo no sólo padecen los efectos de la inflación con cada desembolso por alimentos y servicios, sino que también se prevé que el golpe continúe por algún tiempo más.
La mala noticia, indica el Banco Central Europeo, es que el cambio climático hará que la inestabilidad de los precios la padezcan más los países en desarrollo que los desarrollados.
De ahí que los bancos centrales empiezan a analizar y a prestarle mayor atención a la relación entre cambio climático e inflación. Hagamos un ejercicio.
Es probable que las altas temperaturas experimentadas el fin de semana pasado en la mayor parte del territorio nacional tuvieron algunos efectos en las personas, como sofoco, sudoración, sed, entre otros síntomas físicos, incluso anímicos.
Pero si una persona se expone directamente a los rayos del sol por algunos minutos podría sufrir un golpe de calor: se deshidratará, tendrá fiebre superior a 40 grados, comenzará a sentirse mal, vómito, desmayo y, de no recibir auxilio inmediato, los órganos irán fallando hasta llevarla a la muerte.
Ahora, traslademos el calor sofocante y escasez de agua a algún cultivo. Éste está expuesto directamente a altas temperaturas, lo cual causará que el agua de la tierra se evapore más rápido y hará que el cultivo se pierda.
Si los patrones de lluvias se modifican por periodos prolongados, la sequía llegará, así como la desertificación.
Para comprender el fenómeno basta hacer una búsqueda o recuento de cómo ha impactado la sequía. Se verá que los últimos tres o cuatro años han sido de los más calurosos. Las inundaciones e incendios también se han exacerbado por temperaturas más calientes, arruinando cultivos y matando ganado.
En conjunto, por un lado, los golpes climáticos merman el sustento de las personas. Por otro, las cadenas de suministro llegan a paralizarse, por ejemplo, cuando las carreteras son destruidas por fuertes lluvias provenientes de huracanes.
La producción agrícola y ganadera se ve afectada por las variaciones en la temperatura y las precipitaciones a nivel global.
Eso hace que los precios suban.
Además, hay que sumar conflictos sociales o geopolíticos —como la invasión de Rusia a Ucrania, país considerado el granero del mundo— y cualquier fluctuación en los mercados de los combustibles fósiles, por ejemplo, las gasolinas y el gas. Esto puede tener un efecto inflacionario generalizado en la canasta de los productos básicos, como son los alimentos.
Los economistas de los bancos centrales están claros de que la relación cambio climático e inflación es complicada, pero hay que prestarle mucha atención.
El caso de nuestro país no es la excepción, porque se calienta más rápido que el resto del planeta.
El Banco de México publicó el 14 de marzo pasado el Cálculo de Índices de Exposición a la Sequía que permite dar seguimiento al nivel de riesgo por exposición a la sequía para productos que se consideran en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y, así, anticipar posibles presiones en la producción agrícola, “una menor disponibilidad de estos productos podría crear presiones al alza en su precio doméstico”.
La construcción del índice toma productos como frijol, jitomate, papa, cebolla, tomate, lechuga, col, aguacate, plátano, papaya y naranja, pues forman parte del INPC, además de información de la Conagua relativa a la sequía, precipitaciones, evaporación y humedad, entre otros factores.
En 2022, de acuerdo con el Banxico, la sequía se concentró más en la región norte y el porcentaje de la producción expuesta resultó elevado en productos como jitomate, papa y cebolla.
Tomado al azar, consulté el levantamiento de precios de la canasta alimentaria que realiza Excélsior mes a mes y en abril del año pasado se desembolsó más: mil 977.2 pesos, cuando en marzo fue de mil 966.9 pesos.
En el listado de alimentos con mayores incrementos está la papa, “cuyo kilo pasó de 23.9 pesos el 31 de marzo a 26.9 pesos el 30 de abril, equivalente a un encarecimiento de 12.6 por ciento”.
Es posible que el encarecimiento de la papa en abril de 2022 coincida con la alta exposición a la sequía.
Otra información valiosa a tomar en cuenta en los planes de mitigación y adaptación de los países, entre la relación cambio climático e inflación, proviene de un análisis del Banco Central Europeo, con la colaboración del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático, publicado la semana pasada.
Los investigadores pronosticaron que el aumento de las temperaturas significará que la inflación por año aumentará 1% durante la próxima década.
La inflación anual de los alimentos se ubicará entre 0.92 y 3.23 puntos porcentuales.
Para elaborar el documento, el BCE utilizó datos mensuales de 121 países sobre índices de precios al consumidor y condiciones climáticas.
Como se ve, los riesgos que plantea un planeta más caliente llegan al frágil bolsillo de las personas.
