La destrucción ambiental no sólo se frena con dinero
Frenar la destrucción de la naturaleza está siendo sinuoso y eso que más del 50% del producto interno bruto global, que es de poco más de 100 billones de dólares, según el Banco Mundial 2023, depende directamente de la biodiversidad. Ni por ello existe la voluntad de ...
Frenar la destrucción de la naturaleza está siendo sinuoso y eso que más del 50% del producto interno bruto global, que es de poco más de 100 billones de dólares, según el Banco Mundial (2023), depende directamente de la biodiversidad.
Ni por ello existe la voluntad de cumplir los acuerdos desde 1992, cuando se celebró la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, hasta la pasada COP15 de Montreal, presidida por China y organizada por Canadá, de la cual resultó un acuerdo histórico: el Marco Mundial Kunming-Montreal de la Diversidad Biológica, que contiene objetivos y metas en favor de la protección y conservación del mundo natural.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad en Cali, Colombia, la COP16, generó grandes expectativas en la comunidad internacional.
El 2 de noviembre finalizó la cumbre y, después de muchas horas de negociaciones en la plenaria, no pudo concretarse el acuerdo sobre financiamiento para salvar la naturaleza debido a la falta de quórum, ya que muchos delegados regresaron a sus países, sumado a ello, otras decisiones clave fueron postergadas.
Para María José Villanueva, directora de Conservación del WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza), quien estuvo presente en diversos encuentros en la COP16, otro de los temas importantes no resuelto —además de la movilización de recursos— fue el del monitoreo para el cumplimiento del Marco de Kunming-Montreal (KMGBF, por sus siglas en inglés) y la preocupación es que, si no hay acuerdos “con una ambición tal y una claridad total de los indicadores a reportar en la COP17 en Armenia, se va a perder una gran oportunidad” para que los países rindan cuentas sobre la implementación del KMGBF.
Sobre el financiamiento, Villanueva explica en entrevista que a la COP16 se llegó con el compromiso de levantar, por lo menos, 20 mil millones de dólares anuales para este año y para 2025, pero no se logró.
El llamado de WWF, dice, es cómo puede mejorarse el mecanismo de financiamiento actual, el Fondo Marco Global para la Biodiversidad (GBFF), instrumento que se aloja en el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) generado en la COP15, entonces, la propuesta es cómo se capitaliza y cómo puede hacerse más ágil, porque “la disposición de recursos siempre es un tema muy complicado”. El GBFF tiene 407 millones de dólares de los 200 mil millones necesarios para 2030, esto es menos de 0.25% de los fondos necesarios.
La directora de Conservación del WWF señala que el fantasma queda en cómo los fondos pueden hacerse asequibles a grupos indígenas y comunidades locales, porque están definidos por los gobiernos nacionales y eso no abre espacio a la participación tan clara de estos grupos.
Sólo 44 de 196 países presentaron completas sus Estrategias y Planes de Acción Nacionales en materia de Diversidad Biológica (NBSAPS, por sus siglas en inglés) revisados, y 119 llevaron objetivos nacionales, si bien es un incremento significativo, este ítem quedó a deber porque, como indica Villanueva, hay preocupación, ya que no sólo es hacer la tarea, sino que esté a la altura de la emergencia y la ambición correcta.
México es de las partes que entregó sus metas nacionales alineadas al marco mundial, pero hay interés, dice, de acuerdo con la nueva administración, de actualizar algunas cifras.
Y otro asunto que quedó a deber es el de las sinergias entre clima y biodiversidad.
De los logros destaca cuatro: 1) hubo avances en el artículo 8J del Convenio de Biodiversidad, que es el reconocimiento de la contribución de los pueblos indígenas y conocimiento tradicional, además, se acordó un plan de trabajo para garantizar la participación plena y efectiva de éstos; 2) después de ocho años se llegó al acuerdo para la identificación de áreas marinas ecológicas o biológicamente significativas, y el trabajo clave se debe al grupo liderado por el biólogo mexicano Hesiquio Benítez Díaz, de la Conabio, lo cual es un gran paso para lograr la meta de conservar 30% de los océanos hacia 2030; 3) por primera vez se incluyó el reconocimiento a los pueblos afrodescendientes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, impulsado por Colombia y Brasil, y 4) la creación del Fondo de Cali para los beneficios de la información genética digital (DSI), esto es, una distribución justa y las empresas que utilicen DSI de recursos genéticos en sus productos deberán aportar 0.1% de sus ingresos o 1% de sus beneficios al fondo, del cual se acordó destinar 50% a pueblos indígenas y comunidades locales, de manera directa o a través de sus gobiernos.
Si bien la COP16 puso de relieve los desacuerdos entre las partes para lograr un consenso sobre el financiamiento para la protección y conservación de la biodiversidad, también muestra la urgencia de actuar frente a las múltiples crisis que enfrenta, como son cambio climático, destrucción de ecosistemas debido a modelos extractivos y la contaminación.
El reciente informe Planeta Vivo, de WWF, subraya lo crítico de la situación, al revelar el dramático declive de la biodiversidad. Cada día sin acción es un paso hacia la pérdida irreversible de ecosistemas que sostienen la vida en la Tierra.
