La catástrofe climática avanza a todo galope

De aquí a 2026 es muy probable que, en cualquier año de estos cinco, la temperatura media anual global cercana a la superficie podría estar entre 1.1 y 1.7 grados centígrados.

El límite de 1.5 grados centígrados, establecido por los científicos para evitar un planeta desestabilizado y con condiciones hostiles, se ve más cerca que nunca. Los eventos relacionados con la inestabilidad del clima evidencian magras acciones. Tan sólo las altas temperaturas y sequías ocurridas en el hemisferio norte este verano fueron 20 veces más probables debido al cambio climático.

Esto quiere decir que, con el calentamiento actual de alrededor de 1.2 grados centígrados, en lugar de que ocurran sequías extremas cada 400 años o más tiempo, se corre el riesgo de que se produzcan cada 20 años, de acuerdo con un nuevo estudio realizado por 21 científicos del clima de la iniciativa World Weather Attribution (WWA) y dado a conocer la semana pasada. Este análisis indica que el calor abrasador fue el impulsor de las sequías que asolaron este verano a Europa, América del Norte y China, pues temperaturas promedio muy elevadas, en un área tan grande, habrían sido prácticamente imposibles sin la influencia de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Además, alerta que periodos secos muy extremos serán cada vez más comunes.

Los hechos son irrefutables: el calor extremo en el verano provocó alrededor de 24 mil muertes, lluvias “excepcionalmente bajas” hicieron que los suelos se secaran en Francia, Alemania y otras naciones de Europa; ha sido la peor temporada de incendios; regiones de China y América del Norte fueron afectadas por intensas olas de calor; hubo escasez generalizada de agua, grandes pérdidas de cosechas y crisis energética. Y la escasez de agua y pérdida de cultivos exacerbaron los precios de los alimentos, además de poner en jaque la seguridad alimentaria a nivel global, en un entorno de guerra entre Rusia y Ucrania.

Este nuevo estudio se enfocó en los suelos secos que causaron impactos económicos y ecológicos graves (sequía agrícola y ecológica de junio a agosto de 2022) en el hemisferio norte (excluye regiones tropicales) y fueron particularmente severos en el centro-oeste de Europa. Entre otros varios hechos del clima en lo que va de 2022, las inundaciones en Pakistán serán recordadas como las más catastróficas, pues destruyeron casas, escuelas, hospitales y todo tipo de infraestructura; cultivos y ganado se ahogaron; ocho millones de personas tuvieron que desplazarse, 600 mil pakistaníes aún viven en refugios y hubo más de mil 500 muertos.

Todo lo anterior es la evidencia más reciente de cómo el cambio climático, causado por las actividades humanas, sobre todo por la quema de combustibles fósiles —carbón, el petróleo y el gas—, está empujando al límite no sólo al sistema climático, sino también a otros sistemas que soportan la vida en el planeta. Y con un aumento de la temperatura de alrededor de 1.2 grados centígrados y sin un recorte acelerado de las emisiones de GEI, las probabilidades de superar el umbral de 1.5 grados centígrados de calentamiento global es de 50-50 en los próximos cinco años, según alerta el estudio de la Oficina Meteorológica del Reino Unido dado a conocer en mayo pasado.

De aquí a 2026 es muy probable que, en cualquier año de estos cinco, la temperatura media anual global cercana a la superficie podría estar entre 1.1 y 1.7 grados centígrados. La Organización Meteorológica Mundial también había advertido que existe 93% de probabilidad de que la temperatura global promedio entre 2022-2026 sea más alta que el promedio de los últimos cinco años (2017-2021).

Al final del año habrá que sumar las fugas de metano de Nord Stream, calificadas como las peores del mundo, porque ese gas de efecto invernadero es 80 veces peor para el planeta que el dióxido de carbono, porque acelera el cambio climático. Las dos fugas de gasoductos que cruzan el mar Báltico hasta Alemania apuntan hacia sabotaje por parte de Rusia, como respuesta a las sanciones impuestas tras la invasión a territorio ucraniano.

El clima está cambiando rápidamente. Pero, ojo, la temperatura es solamente uno de los varios indicadores de la crisis climática, no olvidemos el calentamiento y acidificación de los océanos, derretimiento del permafrost, de los glaciares y el retroceso de hielo marino, el aumento del nivel del mar, entre otros. Las acciones para descarbonizar las economías, reducir la contaminación y evitar la pérdida de la biodiversidad caminan muy lento.

Y con estos hechos y previsiones, los líderes mundiales llegarán a la COP27, a realizarse en Sharm el-Sheikh, Egipto, del 6 al 18 de noviembre. El Acuerdo de París, lanzado en diciembre de 2015 en la COP21, estipula reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 45% para 2030 hasta alcanzar emisiones netas cero para 2050, pero la evidencia indica que se está muy lejos de alcanzar ambos objetivos. La humanidad galopa hacia la catástrofe climática y un sufrimiento incalculable para las naciones más vulnerables.

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