Gentrificación, sinónimo de depredación ambiental
El rápido ritmo de urbanización ha ejercido presión sobre la infraestructura y los servicios urbanos suministro de agua potable, distribución de energía eléctrica y disposición final de residuos y drenaje, también ha provocado problemas como contaminación del aire ...
El rápido ritmo de urbanización ha ejercido presión sobre la infraestructura y los servicios urbanos —suministro de agua potable, distribución de energía eléctrica y disposición final de residuos y drenaje—, también ha provocado problemas como contaminación del aire y expulsión de la población, entre otros. Para abordar estos desafíos, las ciudades deben priorizar el desarrollo urbano sostenible que satisfaga las necesidades de las personas. Esto incluye invertir en sistemas de transporte público, espacios verdes y viviendas asequibles.
Sumado a ello, las actividades humanas en las ciudades son responsables del deterioro medioambiental y son la “principal causa del cambio climático”, de acuerdo con Naciones Unidas, debido a la alta emisión de gases de efecto invernadero.
Actualmente, la humanidad es una especie predominantemente urbana, pues alrededor de 56% de la población global —más de cuatro mil 400 millones de personas— vive en ciudades, según datos del Banco Mundial, y la previsión apunta a que aumentará a más del doble para 2050; entonces, siete de cada 10 vivirán en las metrópolis.
De ahí que las ciudades sean sistemas muy complejos y dinámicos. En las últimas décadas, estos espacios urbanos han experimentado un fenómeno social conocido como gentrificación, el cual, a decir del investigador Luis Alberto Salinas Arreortua, es una reestructuración de clases y de relaciones sociales en el espacio, que afecta en mayor parte a la población de bajos ingresos, la cual es desplazada de sus colonias o barrios, al ser revalorizados para que llegue población de más altos ingresos y viene acompañado de muchas transformaciones en las actividades económicas y culturales.
No sólo eso, ciertas colonias o barrios experimentan gentrificación verde o ecológica y gentrificación climática, las cuales no son sinónimo, sino que cada una tiene características diferenciadas.
Salinas Arreortua, integrante del Departamento de Geografía Social del Instituto de Geografía de la UNAM, entrevistado para este artículo, indica que en la gentrificación verde el uso habitacional está dirigido a una población de ingresos medios y altos, vinculado a partir de vender distintas cualidades, como espacios verdes, “ya sean parques o cuerpos de agua, que muchas veces son lagos artificiales, y estas amenidades vinculadas a la naturaleza le dan un plus”.
Es decir, la gentrificación verde se centra en mejoras ambientales en los mercados inmobiliarios y el desarrollo urbano, aumenta el valor de las propiedades y desplaza a los residentes de bajos ingresos. A medida que se desarrollan y mejoran los espacios verdes, como parques y jardines, atraen a residentes y desarrolladores de mayores ingresos dispuestos a pagar precios superiores por las comodidades y los beneficios que brindan estas áreas.
El resultado, aumento en el valor de las propiedades o alquileres, lo que, a su vez, conduce a la gentrificación de los vecindarios y al desplazamiento de los residentes de mucho tiempo que no pueden darse el lujo de seguir viviendo ahí.
Salinas Arreortua señala que lo que muchos queremos es “salir y tener un parque cercano, incluso, cuerpos de agua, aspectos necesarios para mejorar la calidad de vida, el punto es que este tipo de intervenciones van a incrementar los precios de las viviendas, pero son necesarias, por eso debe existir una regulación que permita tener algún límite en el precio de los alquileres o alguna regulación, para que la ciudad sea para todos”.
Agrega que, además, debe identificarse a quiénes van a beneficiar y a quiénes se les van a generar consecuencias, como desplazamiento, “a eso se le puede llamar dispositivos que inciden en los procesos de gentrificación, porque en el espacio confluyen distintos actores que van a transformar y generar la gentrificación… por ejemplo, las ciclovías transforman un espacio determinado”. También se habla de captura de plusvalías por parte del sector privado inmobiliario, “cuando el gobierno invierte presupuesto público para intervenciones, como parques o ciclovías”, entonces el suelo se revaloriza, pero debe ser “bueno para la ciudad en general”.
Sobre la gentrificación climática, el geógrafo de la UNAM explica que es un proceso impulsado por los impactos del cambio climático. Esto puede incluir incremento de inundaciones, aumento del nivel del mar y fenómenos meteorológicos más frecuentes e intensos, que hacen que algunos vecindarios sean más vulnerables a los daños, lo cual incide en la reorganización territorial y revalorización de los espacios.
Mientras unas áreas se vuelven menos deseables para vivir, el valor de las propiedades disminuye; en contraste, las zonas consideradas más resistentes a los impactos del cambio climático se vuelven más deseables. Esto conduce a la gentrificación y desplazamiento, los grupos de mayores ingresos se mudan a los lugares más seguros.
De ahí la importancia de que los formuladores de políticas públicas y los planificadores urbanos, junto con la sociedad, trabajen para comprender las complejas relaciones entre gentrificación verde, gentrificación climática y desarrollo urbano para, así, diseñar estrategias y construir espacios urbanos resilientes y sostenibles para todos.
