Flotas marítimas, sexta entidad más contaminante del mundo

Los eventos climáticos de las últimas semanas, como las olas de calor y el calentamiento de los océanos a una velocidad preocupante, eviencian la lenta descarbonización de los sectores de las actividades humanas, específicamente del energético y del transporte ...

Los eventos climáticos de las últimas semanas, como las olas de calor y el calentamiento de los océanos a una velocidad preocupante, eviencian la lenta descarbonización de los sectores de las actividades humanas, específicamente del energético y del transporte —conformado por terrestre, aéreo y marítimo—, ambos contribuyen más al cambio climático.

La ciencia es muy clara, descarbonizar el sector transporte es crucial en la lucha contra la crisis climática, pues es una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero (GEI) y representa, aproximadamente, 27% de las emisiones globales. La disminución de las emisiones en el sector transporte es muy factible, por lo que debe ser más ambiciosa hasta llegar a cero en 2050.

Sobre el sector transporte, como el terrestre, circula muchísima información y la gente está más familiarizada, por ejemplo, con los beneficios ambientales de los vehículos híbridos y eléctricos. En contraste, poca atención se ha puesto en el sector marítimo —buques y puertos—, que produce una gran cantidad de GEI. La Organización Marítima Internacional (OMI), señala que en 2020 el sector generó alrededor de 3% de las emisiones globales de GEI, con impactos en la salud de los habitantes de las ciudades portuarias y daño a los ecosistemas marinos.

Si este sector fuera un país, a nivel mundial ocuparía el sexto puesto entre los más contaminantes, como Alemania o Japón. De ese tamaño es su contribución.

Los barcos son los transportes más eficientes para mover mercancías a larga distancia y junto con la logística en puertos para recibirlas y despacharlas hacen posible la economía global. De ahí la necesidad de visibilizar la urgencia de descarbonizar el sector.

Información de la OMI indica que varios países con flotas y puertos (como los de la Unión Europea), así como empresas, se están comprometiendo a reducir sus emisiones de GEI, por lo menos a la mitad, para 2050.

Si regionalizamos los compromisos, en Norteamérica, en el marco del T-MEC, salta a la vista que Estados Unidos y Canadá tienen políticas, estrategias, programas, financiamiento y presupuesto asignado para reducir las emisiones del sector marítimo.

En diciembre de 2022, en la reunión de la Comisión para la Cooperación Ambiental de Norte América (CCA) —el brazo ambiental del T-MEC—, realizada en Halifax, Canadá, el Comité Consultivo Público Conjunto hizo llegar al Consejo (conformado por las autoridades ambientales al más alto nivel de los tres países, en el caso de México, es la Semarnat) una recomendación para descarbonizar los puertos y el transporte marítimo en la lucha global contra la crisis climática.

Pero México, respecto de sus socios comerciales, está muy rezagado al no existir legislación ni políticas ni planes para reducir las emisiones del sector marítimo, es más, no cuenta con mediciones de contaminación atmosférica para esta actividad.

Así, tres son las recomendaciones que hizo el Comité de la CCA: 1) que los tres países trabajen en conjunto en el desarrollo de combustibles limpios; 2) diseñen un plan oceánico contra el cambio climático en los tres países; y 3) que el papel de los puertos en el combate al cambio climático sea permanente.

Quizá la recomendación más controvertida sea la de los combustibles limpios, porque, como sabemos, en nuestro país, Pemex mantiene el dominio de los combustibles y aún no produce limpios, mientras que Canadá y EU sí están en ese camino, incluidos almacenamiento y distribución.

La desventaja para México, además del daño ecológico, es que, eventualmente, tendrá que comprar combustible limpio, sea a sus socios de T-MEC o a otro país, con lo cual perdería una gran oportunidad, porque tiene el potencial para producirlo, por lo tanto, venderlo. Además, sea por el Pacífico o por el Golfo, hay actividad portuaria comercial. Es más, embarcaciones extranjeras les dan la vuelta a nuestros puertos porque no tienen combustibles limpios para abastecerse.

Por ejemplo, de Panamá se van directo a Long Beach o a Houston, porque en esos puertos sí hay combustibles limpios. Sumado a ello, EU y Canadá tienen regulación que obliga a los buques a usar combustibles limpios, si no lo hacen, los multan.

No sólo eso, hay barcos con doble tanque, uno con combustible limpio y otro con fósil, y éste lo queman cuando pasan por México porque aquí no hay regulación.

En esto hay un tema superimportante, que México ratifique el Anexo 6 del Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación por los Buques (conocido como Marpol), para que la flota internacional no queme combustible sucio en aguas nacionales.

El rezago en México es enorme. Mañana y el jueves sesionará el Consejo de la CCA en Victoria, Canadá, y sería una gran oportunidad para el país, pero como la recomendación no es vinculante, probablemente la Semarnat acuda sin posición alguna, sobre todo en materia de combustible limpio, porque tendría que haber una coordinación con la Sener y la Semar.

Si México no ha cumplido con sus compromisos de bajar emisiones de GEI… ¿por qué tendría que llevar a Canadá un plan sobre descarbonización del sector marítimo y portuario?

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