Entra al quite la sociedad civil ante el rezago climático

Ni los gobiernos solos ni el sector privado por su cuenta ni la sociedad civil aislada podrán luchar por separado contra la crisis climática que es, sin duda, el mayor desafío existencial, y México ya no debe seguir actuando como si hubiera margen de espera. Cada ...

Ni los gobiernos solos ni el sector privado por su cuenta ni la sociedad civil aislada podrán luchar por separado contra la crisis climática que es, sin duda, el mayor desafío existencial, y México ya no debe seguir actuando como si hubiera margen de espera.

Cada expresión del cambio climático en nuestro territorio exige un esfuerzo coordinado, deliberado y sostenido entre actores que, si bien a lo largo de los últimos años han intercambiado visiones, la interlocución ha sido tímida.

Esta semana, la Ciudad de México tendrá la oportunidad de convertirse en el epicentro del diálogo, del intercambio de ideas, experiencias y soluciones que generen valor e impacto a través de México por el Clima, semana de acción que, por primera vez, se realizará en el país. Muy probablemente sea un punto de quiebre de lo que hasta el momento se ha hecho aquí, porque el objetivo es democratizar la acción climática.

Se trata de un encuentro multisectorial promovido por la sociedad civil, sobre todo planeado y organizado por jóvenes activistas ambientales, como Erica Valencia, enfocada en desarrollar soluciones innovadoras en beneficio de la naturaleza y el bienestar de las personas, y respaldado por Climate Group, Climate Week Latam y Naciones Unidas México.

El Bosque de Chapultepec y el Papalote Museo del Niño, a partir de mañana 8 de octubre hasta el viernes 10, serán sedes de conversaciones y actividades sobre el rumbo que debe tomar el país para acelerar la acción climática desde lo local para incidir en lo global.

Será una jornada intensa de conversatorios, paneles, talleres, conferencias, pitch sessions, ferias comunitarias y experiencias inmersivas, junto con actividades paralelas.

Esta primera semana por el clima está diseñada en torno a tres ejes: Despertar planetario, formulado para rescatar una conciencia colectiva de justicia, liderazgo y educación climática; Innovación catalítica, para estimular tecnología, emprendimiento y soluciones de mercado en una economía regenerativa; y Ecosistemas resilientes, como fundamento para restaurar y proteger la naturaleza que sostiene agua, biodiversidad y territorios saludables.

Estos tres ejes —educación, innovación y naturaleza— pueden verse como respuestas a deficiencias estructurales que el país enfrenta en torno al cambio climático, pérdida de biodiversidad, crisis hídrica y las disparidades sociales ante el riesgo, por ejemplo.

Científicos del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM han advertido que el país se calienta más que otros. Los datos apuntan que del periodo preindustrial a 2024 la temperatura ya ha subido 1.8 grados centígrados y mientras el calentamiento del planeta es de dos grados por siglo, el de México es de alrededor de 3.2 grados por siglo.

De ahí la importancia del diálogo entre representantes del gobierno federal —como Alicia Bárcena, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales— e integrantes de la academia, empresas, industrias, organizaciones de la sociedad civil, comunidades indígenas, juventudes, organismos internacionales y ciudadanía para alinear los esfuerzos hacia un país más resiliente frente al cambio climático.

Este espacio debe aprovecharse para llamar la atención sobre la triple crisis planetaria que enfrenta la humanidad e impacta a los diversos ecosistemas: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación y hay que agregar la crisis hídrica. Estas cuatro problemáticas cada año se exacerban con pérdidas invaluables para el país.

Los hechos y la ciencia son claros. Aquello que no se conoce no puede generar ningún movimiento.

Para Adrián Fernández, director ejecutivo de ICM —y panelista—, México por el Clima tiene objetivos positivos, “va a ayudar a posicionar el tema de cambio climático en un nivel alto, en la atención de tomadores de decisiones y también del público en general en el contexto de la próxima COP30 de Belém, Brasil, conocer los compromisos climáticos de México… además, evidenciará que los grandes problemas y desafíos de la humanidad, como el desarrollo social y económico —ahí entra combate a la pobreza, seguridad energética, entre otros—, siguen pendientes en los países emergentes y en desarrollo”.

Destaca que es el foro para acercar la agenda ambiental a la gente con un abordaje “muy claro sobre el gran vínculo que existe entre agua, biodiversidad y clima”, porque ya no pueden verse como tres temas por separado.

En ese contexto, México por el Clima llega con temas que han sido evadidos sistemáticamente por muchos gobiernos, como desplazados climáticos, responsabilidades diferenciadas, financiamiento para adaptación y mitigación, justicia climática, transición energética, descarbonización, género y ambiente, huella digital, entre otros.

La semana climática en la CDMX está inspirada en la Semana del Clima de Nueva York, que se celebra cada septiembre (desde 2009) en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Y los organizadores proyectan que en cada octubre, a partir de éste, la capital del país albergue México por el Clima y sea un referente en América Latina y el mundo.

Más de cien organizaciones, como WWF, WRI, ICM, Fundación Tláloc, Agua Capital, Nuestro Futuro, Sostenibilidad Global, Universidad del Medio Ambiente, Centro Mario Molina, ProNatura entre otras, dialogarán con vistas a generar sinergias palpables y un futuro sostenible.

El compromiso por el país debe ser del tamaño de los desafíos. El cómo sí, importa y mucho, en la búsqueda de soluciones y la construcción de redes para influir e inspirar.

México por el Clima puede convertirse en un acto disruptivo no sólo por el tamaño de la convocatoria, sino por el potencial que desarrolle para posicionar al país como actor clave en la agenda climática global desde una perspectiva latinoamericana y, sobre todo, por los alcances que desarrolle para despertar a una sociedad que ha permanecido pasiva frente a la emergencia climática.

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