Energías limpias, auge económico integral
Las tecnologías de energía limpia por fin toman mayor fuerza no sólo como un arma poderosa en la lucha contra el cambio climático, sino también porque ofrecen grandes oportunidades de negocio y bondades socioeconómicas. Y si bien hay quienes se iluminan con ellas, ...
Las tecnologías de energía limpia por fin toman mayor fuerza no sólo como un arma poderosa en la lucha contra el cambio climático, sino también porque ofrecen grandes oportunidades de negocio y bondades socioeconómicas. Y si bien hay quienes se iluminan con ellas, otros siguen prefiriendo quedarse en la sucia oscuridad.
Para este año se proyecta que el total de las inversiones globales en energía alcancen los 2.8 billones de dólares, de éstos, 1.7 billones de dólares se destinarán a tecnologías limpias —incluye energías renovables (solar, eólica, etcétera), vehículos eléctricos, energía nuclear, almacenamiento, combustibles de bajas emisiones, mejoras de eficiencia y bombas de calor—; mientas, los combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo) recibirán poquito más de un billón de dólares.
Esta información forma parte del informe Inversión en Energía Mundial 2023, de la Agencia Internacional de Energía (AIE), presentado el jueves pasado, pero, sin duda, el mejor dato es que la energía solar, por primera vez, opacará la producción de petróleo.
Así, se espera que el gasto en energía solar supere los 382 mil millones de dólares para este año; en contraste, la producción de petróleo será de 371 mil millones de dólares.
¡382 mil millones de dólares sólo para la solar, no está nada mal, el rumbo está cambiando favorablemente para la humanidad! Y más cuando hay países, como el nuestro, con una ventaja competitiva respecto a otros por su posición geográfica, pues el sol representa un recurso inagotable. Pero, siempre hay un pero, aquí se prefiere, más por ideología que por viabilidad, destinar dinero bueno a proyectos sucios y carísimos (por ejemplo, Dos Bocas ya cuesta al erario la friolera de casi 17 mmdd).
El miércoles pasado tuve la oportunidad de entrevistar a Rodolfo Lacy, director de Acción Climática y Medio Ambiente para América Latina de la OCDE y enviado especial en Asuntos Climáticos ante la ONU, y decía que cumplir con el Acuerdo de París a través de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por su siglas en inglés), como es reducir progresivamente la quema de combustibles fósiles y acelerar la transición hacia las energías limpias, no sólo debe verse como un trámite de rendición de cuentas, sino como acciones que le convienen al país económica y socialmente.
Esto es, la creación de nuevos negocios, con tecnologías limpias, pueden generar empleos verdes y riqueza sustentable, porque “hay que poner el dinero bueno en negocios buenos y no en negocios sucios y altamente contaminantes” (Excélsior, 29/V/23).
Y qué decir de la decisión de la Comisión Reguladora de Energía sobre el acuerdo para modificar la regulación y la definición de lo que significa energía limpia. Con esto, considera —artificialmente— a los ciclos combinados susceptibles a recibir Certificados de Energías Limpias, cuando en realidad utiliza gas, un combustible fósil y sucio. Un mal paso para cumplir los compromisos adquiridos y ratificados en el Acuerdo de París, pues esto no reduce ni un ápice de emisiones de gases de efecto invernadero.
Ayer, la Secretaría de Energía publicó el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen) 2023-2037, donde, según el gráfico Generación total de energía eléctrica por tecnología 2022, el ciclo combinado representa 55.1%; solar fotovoltaica, 6.0%; eoloeléctrica, 6%; hidráulica, 10.4%; termoeléctrica, 5.9%, más el resto.
¡Ciclo combinado 55.1%!
De acuerdo con un tuit del especialista en energía Víctor Ramírez sobre el Prodesen: “...para cumplir con París en 2024 nos faltan 3.8% de energía limpia. Eso es como 12,947 TWh (complementemos a 13,000 por el crecimiento). Son unos 3,236 MW nuevos de eólico en un año. Imposible”.
Para la Sener, el país está en ruta para cumplir con el Acuerdo de París; pero no es así, Ramírez indica que por eso se metió “artificialmente energía limpia a la estadística, sin instalar algo nuevo ni permitir que instalen”.
Ya veremos cómo toman esto los organismos multilaterales, los inversionistas y demás países firmantes del acuerdo climático, sobre todo para aquellos que va en serio y con transparencia la descarbonización de sus economías.
Tan sólo imaginemos las cuantiosas inversiones, en millones y millones de dólares, que la industria automotriz instalada en México destinará para que todas las operaciones sean cero emisiones hacia 2030-2040, además de las oportunidades de empleo verde y bien remunerado que pueden generarse. Pero ahora la duda es si con la simulación de la Sener, el panorama pudiera cambiar.
Y volviendo al informe de la AIE, los países y regiones que más han invertido en energía limpia en el periodo 2019-2023 son: China (como lo lee, la nación responsable de las mayores emisiones de gases de efecto invernadero), Unión Europea, Estados Unidos, Japón, África, Brasil y Oriente Medio (especialmente en Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Omán). Un grupo, sin duda, envidiable.
Bien lo dijo, en un comunicado, Dave Jones, jefe de información de datos de Ember, un think tank en energía: “La ironía sigue siendo que algunos de los lugares más soleados del mundo tienen los niveles más bajos de inversión en energía solar”.
