En el mar de plástico la vida nunca será más sabrosa
La cantidad de desechos arrojados es monumental, pues, al menos, ocho millones de toneladas métricas de basura plástica ingresan cada año, el equivalente a arrojar un camión de basura con desechos plásticos cada minuto, de acuerdo con un informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (Estados Unidos) publicado en diciembre pasado.
A pesar de la inmensidad de los océanos, las actividades insostenibles e irresponsables de la humanidad los han vuelto en extremo vulnerables.
La cantidad de desechos arrojados es monumental, pues, al menos, ocho millones de toneladas métricas de basura plástica ingresan cada año, el equivalente a arrojar un camión de basura con desechos plásticos cada minuto, de acuerdo con un informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina (Estados Unidos) publicado en diciembre pasado.
Literalmente, la humanidad ahoga los océanos con plásticos y éstos han inundado todos los hábitats marinos. Se observan islas plásticas en la superficie, en las fosas oceánicas más profundas y en el hielo marino del Ártico.
Esto no es todo. El informe Impactos de la contaminación por plásticos en los océanos, sobre las especies marinas, la biodiversidad y los ecosistemas, coordinado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) y realizado por el Instituto Alfred Wegener, Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina, de Alemania, después de una revisión de más de 2 mil 590 estudios, advierte que para 2050 los desechos plásticos en los océanos se cuadruplicarán.
Además, indica: “Para fines de siglo, áreas marinas de más de dos veces y medio el tamaño de Groenlandia podrían exceder los umbrales ecológicamente peligrosos de concentración de microplásticos” y la cantidad de éstos podría aumentar 50 veces para entonces.
Es decir, la contaminación plástica en los océanos está llegando a niveles realmente preocupantes, pues regiones como el Mediterráneo, el este de China y los mares Amarillos contienen niveles peligrosos de este material derivado del petróleo.
Esos desechos, de acuerdo con el informe, están afectando a casi todas las especies de los océanos, además de dañar ecosistemas vitales, como los arrecifes de coral y los manglares.
En el caso de los microplásticos, derivado de la fragmentación en pedazos cada vez más pequeños, pues hay que recordar que el plástico tarda siglos en degradarse, está ingresando a la cadena trófica marina, al ser ingeridos por ballenas, peces, tortugas, aves marinas y hasta el plancton.
Los autores del informe del WWF y del Instituto Alfred Wegener concluyen que toda la evidencia “sugiere que la contaminación por plásticos del océano es irreversible”, porque los desechos plásticos son casi imposibles de recuperar.
Por ello, los esfuerzos globales deben enfocarse a disminuir la producción de plásticos y evitar, a través de una gestión eficiente, que los desechos lleguen a ríos y mares.
Desafortunadamente, la basura plástica y los microplásticos no son los únicos problemas que enfrentan los océanos y la vida marina, a éstos deben sumarse la sobrepesca, así como los impactos de la crisis climática, los cuales están calentando y acidificando las aguas marinas.
Proteger los océanos es una responsabilidad compartida por todas las naciones con litorales, porque de ahí viven poblaciones enteras, proporcionan alimento para millones de seres humanos y, además, son los sumideros más eficaces para almacenar carbono de forma permanente.
Y como ya se le puso mayor atención a los océanos, los pasados 9,10 y 11 de febrero se llevó a cabo la One Ocean Summit, en Brest, ciudad costera francesa, la primera cumbre por los océanos liderada por Francia y Estados Unidos.
Ahí, alrededor de 100 países se comprometieron a preservar los océanos del daño ocasionado por las actividades humanas, luchar contra la pesca ilegal, reducir la contaminación plástica y mejorar la protección de las aguas internacionales. Así, cada nación debe proteger el 30% de sus zonas marítimas y terrestres hacia 2030.
No sólo eso, la meta es regular las aguas internacionales, que no están bajo la soberanía de ningún país y ocupan el 45% de la superficie del planeta.
Para el presidente francés, Emmanuel Macron, anfitrión de la cumbre, 2022 es el año decisivo para asumir los compromisos, pues debe lograrse el Tratado Global de los Océanos, en la ONU, en marzo próximo.
Aunque dice el dicho “más vale tarde que nunca”, ojalá que One Ocean Summit no haya llegado demasiado tarde, pero, sobre todo, que no sea “una reunión más” de palabrería y promesas sin cumplir.
Porque, como lo dijo en la cumbre John Kerry, enviado de EU para el clima: “Es el océano el que hace posible la vida en la Tierra, produce más de la mitad del oxígeno que respiramos y hasta eso está en peligro”.
