El planeta es un comal ardiente

El mes pasado, prácticamente todos los continentes del planeta experimentaron altas temperaturas, inclusive la Organización Meteorológica Mundial OMM indicó el 30 de junio, a través de su cuenta de Twitter, que: “Muchos récords de temperatura en junio cayeron en ...

El mes pasado, prácticamente todos los continentes del planeta experimentaron altas temperaturas, inclusive la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indicó el 30 de junio, a través de su cuenta de Twitter, que: “Muchos récords de temperatura en junio cayeron en Asia, el norte de África, partes del Ártico y Europa”.

Agregó que las estaciones a lo largo de Escandinava experimentaron “días tropicales”, por arriba de los 30 grados centígrados, mientras que en Asia Central y Japón se vieron afectados por calor intenso.

El 20 junio, en Basora, Irak, el termómetro marcó 51.6 grados centígrados.

El norte de Noruega vivió dos días excepcionalmente calurosos, 28 y 29 de junio: Hekkingen Fyr, 28.1 grados centígrados, y Banak, 22.4. Mientras que la ciudad ártica de Tromsø estableció un nuevo récord de calor el 28 de junio, con 29.9 grados centígrados. En tanto, la temperatura en el norte de Finlandia osciló entre los 31.4 y 31.7 grados Celsius.

En ciudades de Polonia, los días 29 y 30 de junio se rompieron récords: Tarnow, 36.1; Nowy Sacz, 34.9; Krosno, 34.1; Rzeszów, 34.8; Sandomierz, 35.0; Lublin, 34.1; Kozienice, 35.6, y Wlodawa, 34.2 grados.

En la provincia de Hebei, China, varios condados se vieron agobiados por temperaturas calientes el 25 de junio: 44.2, en Lingshou; 40.1, en Tianjin, y 44, en Xinjiang. Mientras que la capital, Pekín, registró 39.2 grados.

El 29 de junio está catalogado como un día histórico para Asia Central, pues el termómetro marcó las siguientes temperaturas: 48.2 grados centígrados en Uchadzhi, Turkmenistán; 45.8 en Uzbekistán; 45.1, Tayikistán; 38, Eslovenia, y 40.4 en Croacia.

Una ola de calor histórica azotó el país del sol naciente; por ejemplo, la capital, Tokio, tuvo por nueve días consecutivos temperaturas de entre 35 y 37 grados centígrados, pero en la ciudad de Ueda el termómetro llegó a los 38.8 grados.

Recién iniciado julio, el Servicio Meteorológico de Hungría registró olas de calor agotadoras en Budapest, de 37 a 40 grados centígrados.

El 1 de julio el norte de África estuvo muy caliente: Túnez, hasta 48.2 grados centígrados y Argelia, 48.1 grados.

México no fue la excepción en cuanto a temperaturas calientes.

El 30 de marzo, los registros de la Conagua arrojaron temperaturas de 46.1 grados centígrados en Aquismón, San Luis Potosí; el 18 de abril, Soyopa, Sonora, tuvo una temperatura de 46.2 (rebasando el valor máximo histórico de 43.5 grados).

En junio se marcaron temperaturas máximas superiores a 45 grados Celsius en distintas regiones de Baja California, Chihuahua, San Luis Potosí, Sinaloa y Sonora (el 17 de ese mes, Hermosillo tocó los 47.5 grados).

Por otro lado, el Sistema Meteorológico Nacional indicó que, de acuerdo con los registros de 1953 a la fecha, el trimestre marzo-abril-mayo de 2022 se ubicó como el cuarto periodo más cálido, superado por los de 2017, 2018 y 2020.

Además, mayo pasado fue el mes más cálido de la historia, con una temperatura promedio de 25.7 grados centígrados, es decir, 1.6 grados por arriba de la línea base de 1991-2020.

La crisis climática hace que las olas de calor sean más extremas y ningún rincón del mundo es inmune a las devastadoras consecuencias y, para dimensionar el aumento de la temperatura, están otros hechos irrefutables.

Ayer nos enteramos, a través de medios de comunicación, agencias internacionales y redes sociales, que una avalancha ocurrida el domingo, formada por el desprendimiento de una parte del glaciar de la montaña de la Marmolada, en los Dolomitas (Alpes italianos), mató  al menos a seis personas, hirió a ocho —dos de gravedad— y otras 19 están desaparecidas.

No es de extrañar el deshielo, pues, al menos en junio, Italia fue asolado por temperaturas calientes de poco más de 40 grados centígrados.

Este tipo de eventos, de acuerdo con los científicos, serán más comunes a medida que la Tierra se calienta. Hay glaciares que se derretirán por completo en los próximos años y otros más ya desaparecieron.

Los glaciares Thwaites y Pine Island, en la Antártida, desprenden hielo más rápido ahora que en cualquier otro momento de los últimos cinco mil 500 años, de acuerdo con un nuevo estudio publicado en Nature Geoscience.

Hace un par de semanas, Nepal informó que, debido al cambio climático, planea mover 400 metros más abajo el campamento base sur del monte Everest, puesto que se está convirtiendo en una área insegura. Esto se debe a que el glaciar Khumbu se adelgaza cada vez más rápido.

El objetivo no sólo es cuidar a los escaladores, sino también proteger el hielo y la nieve de la montaña que, de acuerdo con los científicos, tardó más de dos mil años en formarse, pero derretirse le ha llevado tan sólo 25.

Y lo más importante, las altas temperaturas y olas de calor impactan la mayor riqueza de cualquiera: la salud.

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