El otro calentamiento provocado por Trump

El artículo 4.9 del Acuerdo de París señala que las Partes deben presentar nuevas Contribuciones Determinadas a nivel Nacional cada cinco años y con mayor ambición que las anteriores, fundamentadas en los resultados del Balance Mundial (GST, por sus siglas en inglés) y debe comunicarlas a la secretaría de ONU Cambio Climático.

Este 2025 es crucial en los esfuerzos globales en la lucha contra el cambio climático. Pero los planes actuales son insuficientes. El Acuerdo de París impulsó un objetivo claro: limitar el calentamiento en 2.0 grados centígrados, preferiblemente 1.5 grados respecto de los niveles preindustriales.

Más allá de esas cifras, el riesgo de consecuencias catastróficas se dispara porque las acciones actuales han puesto a la humanidad en el camino de un calentamiento mucho mayor, de entre 2.5 a 3.0 grados centígrados.

Por ello, la presentación de las nuevas Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) debe marcar un hito para alcanzar los objetivos del tratado climático internacional de limitar la temperatura media global.

Hay que recordar que las NDC son los compromisos de cada país para reducir o mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), así como la implementación de mecanismos para la adaptación a los efectos ya visibles del cambio climático.

El artículo 4.9 del Acuerdo de París señala que las Partes deben presentar nuevas NDC cada cinco años y con mayor ambición que las anteriores, fundamentadas en los resultados del Balance Mundial (GST, por sus siglas en inglés) y debe comunicarlas a la secretaría de ONU Cambio Climático.

El reporte del GST alerta sobre la urgencia de acelerar la reducción de las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 43% para 2030, 60% para 2035 y 84% hacia 2050, respecto de los niveles de 2019, con la finalidad de limitar el aumento de la temperatura a 1.5 grados centígrados.

También evidencia que las emisiones globales continúan siendo incompatibles con las metas establecidas por la ciencia climática.

En un contexto en el que el margen para maniobrar se reduce drásticamente, el GST señala la necesidad de revisar y reforzar los compromisos actuales.

La evidencia científica alerta que, sin un incremento significativo en la ambición y en la velocidad de implementación de los compromisos, los objetivos del Acuerdo de París se verán comprometidos.

Por ello, la presentación de la tercera ronda de NDC actualizadas, programada para este febrero, se convierte en una oportunidad única para trazar un camino más ambicioso hacia la reducción de emisiones y la adaptación a los efectos del cambio climático.

La llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos ya tiene las primeras consecuencias, como la retirada del Acuerdo de París (que será efectiva en 2026). La cancelación inmediata del Plan Internacional de Financiamiento Climático, los planes para producir más petróleo y gas natural, el desmantelamiento de instituciones y políticas ambientales, así como el debilitamiento de las energías limpias, plantean interrogantes y desafíos en lo inmediato.

Estados Unidos es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo y su salida del Acuerdo de París debilitará tanto el marco internacional de cooperación climática como la ambición requerida por la ciencia en las NDC.

Además, envía una señal negativa o desmotivadora para el resto del mundo, porque los otros grandes emisores, como China e India, podrían verse tentados a reducir sus compromisos climáticos o a retrasar su implementación.

Esto podría desencadenar una carrera en la que los países compitan por reducir sus estándares climáticos y, así, obtener ventajas competitivas, lo cual agravaría aún más la crisis climática.

El liderazgo que tenía EU reduce la presión sobre otros países para que cumplan sus compromisos y dificulta la movilización de recursos financieros y tecnológicos necesarios para la transición hacia una economía baja en carbono.

Actualmente, sólo Estados Unidos, Suiza, Brasil, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Brasil han presentado sus NDC actualizadas.

En diciembre de 2024, la administración Biden anunció una NDC con el compromiso de reducciones de entre 61 y 66% de los GEI para 2035, además, estableció el objetivo de lograr emisiones netas cero de GEI a más tardar en 2050, de acuerdo con un reporte publicado en Nature Communications.

Y, ante lo que pueda hacer Trump, la Alianza Climática de Estados Unidos, de conformación bipartidista —mayoría demócrata de gobernadores estatales—, dio a conocer un objetivo complementario de reducción de emisiones de 60% para 2035.

En tanto, la NDC actualizada de Reino Unido se compromete a reducir sus GEI en 81% para 2035.

Suiza estableció un objetivo de reducción de GEI en, al menos, 65% para 2035.

El objetivo de Brasil es reducir sus emisiones entre 59% y 67% para 2035.

La NDC de los Emiratos Árabes Unidos prevé reducir sus GEI en 47% para 2035, con respecto a los niveles de 2019.

Mientras, Colombia, Chile y Japón, se sabe, están en proceso de actualizar sus NDC.

En el caso de nuestro país, no hay indicios de la tercera actualización de su NDC para 2035. Pero la presentada en 2022 no está en camino de lograr los objetivos de reducción de las emisiones planteadas y no hay un compromiso de emisiones netas cero para 2050.

Y China, el mayor emisor del planeta, e India, el tercero, no han informado cuándo publicarán su próxima Contribución Determinada a nivel Nacional.

El resto de las NDC son un misterio y el camino hacia la COP30 de Belém, Brasil, está minado.

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