El calor extremo y el retorno del Ecoloco

El calor extremo se ha apoderado de vastas regiones. Desde temperaturas abrasadoras en el Ártico hasta olas de calor mortales en lugares tradicionalmente templados. Los récords están rompiéndose prácticamente cada mes. Esto no sólo afecta el sistema climático, sino ...

El calor extremo se ha apoderado de vastas regiones. Desde temperaturas abrasadoras en el Ártico hasta olas de calor mortales en lugares tradicionalmente templados. Los récords están rompiéndose prácticamente cada mes. Esto no sólo afecta el sistema climático, sino también amenaza la seguridad, la economía, la salud y la calidad de vida de las personas y la de otras especies.

Si bien el fenómeno climático cíclico de El Niño ha contribuido a este calor sin precedentes, no debemos ignorar el papel dominante que desempeña el cambio climático antropogénico. Las actividades humanas, especialmente la quema de combustibles fósiles y la deforestación, han alterado el clima, creando condiciones propicias para eventos climáticos extremos.

El Servicio de Cambio Climático Copérnico de la Unión Europea hace unos días emitió un informe que debería ser tomado con toda la seriedad del caso: el mes pasado quedó registrado como el febrero más caluroso desde 1940. Este dato llegó poco después de confirmar, a principios de enero, que 2023 ha sido el año más caliente jamás experimentado.

La NASA señaló que los últimos 10 años han sido los más cálidos y el calentamiento global ha aumentado significativamente desde hace cuatro décadas. Estos datos muestran que la humanidad se acerca peligrosamente al aumento crítico de 1.5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, a partir del cual los daños a los sistemas planetarios serían irreversibles. Sí, el punto de no retorno está arañando la nariz de todos.

El calor exacerbado no es un caso aislado. Más bien, es un presagio de lo que vendrá, como el aumento en la frecuencia e intensidad de olas de calor, tormentas, inundaciones y sequías.

La mayoría de los meteorólogos y climatólogos coinciden en las previsiones de que en este año las temperaturas seguirán extremadamente altas, lo cual representa una grave amenaza para la vida en el planeta, con afectaciones a la biodiversidad, la seguridad alimentaria y el acceso al agua potable, algo que ya enfrenta nuestro país en distintas regiones.

La semana pasada, el Valle de México vivió temperaturas máximas de entre 28 y 32 grados centígrados, mismas que continuarán los próximos días, de acuerdo con los pronósticos meteorológicos. Y ni una gota de lluvia.

Incluso, usuarios del Sistema de Transporte Colectivo Metro han experimentado calor sofocante dentro de los vagones de hasta 30 grados centígrados (Excélsior, 16-03-2024), cuando se supone que deberían funcionar los mecanismos de ventilación de cada vagón, pero, bueno, el deterioro es otra historia.

Esto ilustra cristalinamente cómo el aumento de las temperaturas impacta la vida cotidiana, como lo es la movilidad.

Además, el calor extremo pega más fuerte en aquellas personas que trabajan jornadas completas al aire libre, tanto en zonas rurales como en urbanas, con los riesgos que ello implica: golpes de calor y exposición a los rayos UV.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos indican que “la mayoría de los cánceres de piel son provocados por la exposición excesiva a los rayos ultravioleta”, y que también pueden ocasionar “cataratas y cánceres en los ojos”.

La prestigiada publicación The Lancet Countdown señala que las condiciones climáticas extremas y el aumento de las temperaturas se relacionan con medio millón de muertes al año a nivel global y las proyecciones apuntan a que se quintuplicarán para 2050.

Otra muestra del poder de la crisis climática la acaba de vivir Brasil, que enfrenta una de las olas de calor más intensas de los últimos años. El pasado sábado 16 de marzo, Río de Janeiro alcanzó una nueva marca al registrar una sensación térmica de ¡60.1 grados centígrados! El Sistema de Alerta de Río de Janeiro ha advertido que los brasileños enfrentarán más días de clima extremo, con temperaturas oscilando entre los 42 y 50 grados.

Además, un planeta más caliente significa más incendios forestales.

¿Necesita más información para documentar los peligros de la crisis climática?

Científicos están alarmados por el incremento constante y sin precedentes de la temperatura del mar desde marzo de 2023, pues ya se cumplieron 365 días consecutivos de temperaturas superficiales del mar a nivel global, alimentando la preocupación de que el cambio climático pueda llevar a los ecosistemas marinos más allá de un punto de inflexión, publicó el Financial Times (FT).

El miércoles pasado se estableció un nuevo récord histórico con 21.2 grados centígrados. Este calor excepcional amplificado por El Niño —que calienta el Océano Pacífico— tiene implicaciones sombrías. De acuerdo con el diario británico, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EU indicó que el calentamiento tendría “impactos bastante dramáticos en las grandes tormentas y en los ecosistemas”, así como el blanqueamiento de los arrecifes de coral.

No sólo eso. La próxima temporada de huracanes en el Atlántico podría ser devastadora debido al calor sostenido, aun con El Niño debilitándose para dar paso al ciclo climático opuesto de La Niña, que resulta en un efecto de enfriamiento, según el FT.

Pero lo más aterrador se avecina con las próximas elecciones en nuestro país y en Estados Unidos. Por un lado, podría continuarse sin una política climática eficaz, la destrucción de ecosistemas imprescindibles y vulnerables, así como el desmantelamiento de instituciones como la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; y, por el otro, la posible llegada del Ecoloco y negacionista del cambio climático más peligroso de todos los tiempos.

Temas: