Earth’s Black Box: documentar el desastre que vivimos
La Caja Negra de la Tierra será como un compendio del desastre, pues registrará cada paso que dé la humanidad en contra de la naturaleza y las acciones que están alterandoel clima global, que la llevarán a la destrucción. “Cientos de conjuntos de datos, medicionese interacciones relacionadas con la salud de nuestro planeta se almacenarán de forma segura...”.
Quizá sea una ocurrencia o quizá no, el tiempo lo dirá, pero hace unas semanas se dio a conocer que la Universidad de Tasmania, la empresa de comunicaciones Clemenger BBDO y el colectivo de arte Glue Society construirán la Caja Negra de la Tierra (Earth's Black Box) a principios de este año.
Sí, está pensada bajo la misma lógica de la caja negra de los aviones, la cual tiene como objetivo ayudar a desenmarañar qué ocasionó fallas, colisión o desplome de un avión comercial, porque, como es prácticamente indestructible, tiene la función de hacer dos registros: los datos de vuelo y de voz, es decir, las conversaciones de los pilotos y la tripulación en la cabina.
Esa caja negra, ubicada en la cola de los aviones, que en realidad es de color naranja para que visualmente sea fácil encontrarla, es un dispositivo de grabación altamente protegido, como si se tratase de un disco duro o una tarjeta de memoria que proporciona información valiosa.
Pues bien, la Caja Negra de la Tierra será como un compendio del desastre, pues registrará cada paso que dé la humanidad en contra de la naturaleza y las acciones que están alterando el clima global, que la llevarán a la destrucción.
“Cientos de conjuntos de datos, mediciones e interacciones relacionadas con la salud de nuestro planeta se almacenarán de forma segura para las generaciones futuras”, se lee en el sitio oficial del proyecto.
Esta caja negra, que tampoco es negra, estará alimentada por energía solar y se ubicará en un desierto remoto de Tasmania, tendrá la forma de un monolito y se construirá con acero (7.5 centímetros de espesor) capaz de resistir catástrofes, contendrá discos duros para grabar y almacenar información sobre la inestabilidad del clima, mediciones de las temperaturas de la atmósfera y los océanos, datos sobre la acidificación de los océanos, datos sobre el uso de la tierra, la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera, gasto militar, consumo de energía y el crecimiento de la población global, entre otros datos, de acuerdo con ABC News Australia.
Otra de las tareas de este dispositivo será recopilar noticias, publicaciones en redes sociales e información clave sobre cambio climático.
La cuestión es si en verdad se requiere un proyecto de este tipo, cuando hay organismos multilaterales e instituciones y agencias, como la NASA o el programa Copérnico, que justo a eso se dedican: observar la Tierra, registrar y analizar todo aquello que calienta la atmósfera o acidifica los océanos, entre otros fenómenos, para proporcionar información precisa y actualizada que ayude a mejorar el ambiente y mitigar los efectos del cambio climático.
Así, lo que en realidad se necesita es echar a andar urgentemente las acciones para evitar un desenlace fatal.
Y en ese objetivo los esfuerzos globales deben enfocarse, porque, como lo han dicho los científicos y líderes globales, el cambio climático es el más grande de los desafíos de la humanidad.
Bajo esa idea, previendo una gran catástrofe, hace 14 años se construyó la Bóveda Global de Semillas o Bóveda del Día del Juicio Final (The “Doomsday” Vault), ubicada en lo más remoto del desierto helado de Svalbard, Noruega.
Esta bóveda almacena más de un millón de variedades de cultivos de todo el mundo y en febrero del año pasado abrió sus compuertas para recibir semillas de sandía, fresa y calabaza, lo cual lo hace un proyecto de cooperación internacional en beneficio no de unos cuantos, sino de toda la humanidad.
Y cómo estarán las cosas que un equipo de científicos de la Universidad de Arizona han propuesto el proyecto del Arca de Noé Lunar, el cual se trata del almacenamiento criogénico, en el subsuelo lunar, de semillas, esperma y ovarios para garantizar la supervivencia humana frente a una hecatombe global.
Quizá parezca otro proyecto descabellado y ya se verá más adelante si lo es o no.
Lo cierto es que la humanidad está llevando al límite las capacidades de la Tierra, consumiendo y despilfarrando los recursos naturales y afectando el clima, sin pensar seriamente en las consecuencias.
La ciencia y la innovación tecnológica están para apoyar a los gobiernos y a los líderes hoy para tratar de evitar catástrofes climáticas y ambientales en un futuro próximo. Desaprovechar el conocimiento y las herramientas que brindan será acercar a la humanidad al día del juicio final. Entonces no habrá una generación que juzgue los pasos andados.
