COP30: los petrolíferos se salieron con la suya

Después de dos semanas y más de 24 horas extra en las negociaciones de la COP30, además de un incendio en la Zona Azul, que obligó a suspender las conversaciones entre los líderes globales, el texto final conocido como el mutirão global esfuerzo conjunto en ...

Después de dos semanas y más de 24 horas extra en las  negociaciones de la COP30, además de un incendio en la Zona Azul, que obligó a suspender las conversaciones entre los líderes globales, el texto final conocido como el mutirão global (esfuerzo conjunto en tupí-guaraní), resultó una mezcla de frustración y confusión.

Los magros avances fueron ensombrecidos por la incapacidad de abordar directamente la transición energética y la eliminación gradual de los combustibles fósiles.

¡Otra vez los cabilderos de los petrolíferos y los petroestados se salieron con la suya!

El consenso alcanzado, a menudo descrito como el “mínimo común denominador”, reveló profundas divisiones.

Así, el punto más criticado fue el fracaso rotundo para incluir en el mutirão global una hoja de ruta clara para la transición fuera de los combustibles fósiles.

A pesar del llamado inicial del presidente y anfitrión, Luiz Inácio Lula da Silva, de crear hojas de ruta que revirtieran la deforestación y se supere la dependencia de los combustibles fósiles, la oposición de 80 países, liderados por petroestados como Arabia Saudita y Rusia, sentenció el plan fuera de los límites (para ellos) y bloqueó su inclusión.

En contraste, las naciones que lucharon por la Declaración de Belém sobre la transición justa hacia la eliminación de los combustibles fósiles fueron Australia, Colombia, Costa Rica, Dinamarca, México, Países Bajos y España, entre otros, que sumaron más de 80.

Eso no es todo. La ciencia sufrió un revés político, lo que socava la declaración de Belém como la “COP de la verdad”. El texto sobre investigación y observación sistemática no logró respaldar al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático como la ciencia mejor disponible. Una profunda preocupación por estos intentos de debilitar la referencia al IPCC.

El World Resources Institute (WRI) consideró que la cumbre no sólo incumplió al haber dejado fuera la eliminación gradual de los combustibles fósiles, sino también que el acuerdo se debilitó debido al intenso lobby de los petroestados, a pesar de que más de 80 países se mantuvieron firmes en la necesidad de un cambio equitativo.

La presidencia de la COP30 se vio obligada a anunciar que se crearía esta hoja de ruta fuera del régimen formal de la ONU. Aunque esto mantiene viva la conversación, carece del anclaje y la obligatoriedad de un texto negociado.

Como los combustibles fósiles —la mayor fuente de emisiones— siguen dominando las economías, la ambición climática de limitar el calentamiento a 1.5 grados centígrados se esfuma.

Johan Rockström, científico del sistema terrestre y director del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK, por sus siglas en alemán), lamentó que se haya perdido la oportunidad de lograr una COP de la verdad y la implementación.

En la página del PIK escribió: “La ‘verdad’ es que nuestra única oportunidad de ‘mantener los 1.5 grados centígrados al alcance’ es reducir la curva global de emisiones en 2026 y luego disminuir las emisiones en al menos 5% anual… En esta coyuntura crítica de riesgos inminentes, las falsas esperanzas son lo último que el mundo necesita ahora. En tan sólo cinco a 10 años es probable que superemos los 1.5 grados centígrados, entrando en el terreno del peligro…”.

Por como están las cosas, en 2026 tampoco se reducirán las emisiones de gases de efecto invernadero y serán pocas las naciones que logren adaptarse a los peores escenarios de un calentamiento por arriba de 1.5 grados centígrados.

No es fatalismo, es una realidad, los petroestados y las ganancias llevan la delantera.

En el propio texto final se reconoció que el “presupuesto de carbono” es “ahora pequeño y está agotándose rápidamente” y, por primera vez, se admitió la probabilidad de rebasar “temporalmente” los 1.5 grados centígrados.

En el tema del financiamiento hubo compromisos, WRI lo consideró un “avance”, pero fue objeto de críticas por su ambigüedad y los retrasos en los plazos. El punto clave del mutirão es que “pide esfuerzos” para triplicar el financiamiento para la adaptación, pero extendió el plazo hasta 2035, cinco años después de lo solicitado inicialmente por los países menos desarrollados, y eliminó la referencia explícita a 2025 como año base para el cálculo.

Además del objetivo de triplicar el financiamiento para la adaptación, la decisión exige movilizar al menos 1.3 billones de dólares anuales hacia 2035 para la acción climática.

WRI destacó que, por primera vez, los países acordaron discutir cómo el comercio puede ser un puente en lugar de una barrera para el progreso climático, lo cual se plasmó en el mutirão al incluir las “medidas comerciales unilaterales”, como el Mecanismo de Ajuste de Frontera de Carbono de la UE.  

También debe señalarse que se lanzaron iniciativas voluntarias, como el Acelerador de Implementación Global (GIA) y se reconoció el papel que juegan los pueblos indígenas en la lucha contra el cambio climático y su relación con la naturaleza.

No hay que olvidar el avance en la protección a los bosques, propuesta de Brasil, y el reconocimiento a la necesidad de abordar la desinformación climática, por lo que hubo el compromiso de “promover la integridad de la información y contrarrestar las narrativas que socavan las acciones basadas en la ciencia”.

Al Gore escribió en su cuenta de X: “El resto del mundo está harto de la demora y la negación. Es hora de forjar alianzas globales entre todos los niveles de gobierno, el sector privado, las finanzas y la sociedad civil para cultivar y lograr el nivel de acción necesario para cumplir la promesa que el mundo hizo a las generaciones futuras en el Acuerdo de París”.

Aun así, la COP30 de la Amazonia pasará a la historia como la “oportunidad perdida”.

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