COP29: desafíos climáticos… y, otra vez, la amenaza de Trump
Azerbaiyán es un país productor y exportador de petróleo crudo y gas, por lo que su economía depende de los combustibles fósiles. Su capital, Bakú, sede de la Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático edición 29, se levantó sobre un yacimiento ...
Azerbaiyán es un país productor y exportador de petróleo crudo y gas, por lo que su economía depende de los combustibles fósiles. Su capital, Bakú, sede de la Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático edición 29, se levantó sobre un yacimiento petrolífero, de ahí que en 1859 se construyera la primera refinería.
Ayer inició la COP29 en Bakú en medio de fenómenos meteorológicos catastróficos, como sequías, olas de calor e inundaciones alrededor del mundo; emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en trayectoria ascendente por la quema de combustibles fósiles, un 2024 perfilado a ser el año más caluroso, con una temperatura que rebasará los 1.5 grados centígrados, así como el peligro que representa la reelección de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos.
Esta COP ocurre en un contexto en el que la comunidad científica alerta que la ventana de tiempo para limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados se cierra y, para mantenerla viable, es urgente la reducción de emisiones sin precedentes, financiamiento de miles de millones de dólares y compromisos nacionales mucho más fuertes.
Por ello, han levantado grandes expectativas los anuncios sobre las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) más ambiciosas antes de la revisión en 2025 para reducir las emisiones.
México llega a Bakú con la promesa de aumentar su NDC de 35% a 45% para 2030, actualizar el Plan Nacional de Adaptación y de Mitigación, reactivar la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático, incrementar la participación de las energías renovables de 32% a 45% para finales de la década y ser carbono neutral entre 2050 y 2060.
Los ojos del mundo estarán puestos en la delegación mexicana, encabezada por la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena. Ojalá esto se cumpla y se revisen los proyectos que han devastado valiosos ecosistemas y se revisen aquellos que pondrían dañar irreversiblemente a la naturaleza. Es lo mínimo que debe hacer este gobierno después de un sexenio perdido.
Otro tema polémico es el financiamiento. Así, el Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG, por sus siglas en inglés) será negociado para establecer nuevas metas de movilización de recursos e incrementar el monto para la mitigación y adaptación al cambio climático de países en desarrollo, así como acelerar la transición energética. De ahí que se le llame la “COP del financiamiento”.
El dilema a resolver es qué países dan los recursos y cuánto, y cuáles deben recibirlo.
Las naciones desarrolladas habían acordado movilizar 100 mil millones de dólares anuales a partir de 2020 en apoyo a los países en desarrollo y vulnerables a los impactos del cambio climático.
La OCDE indica que los países industrializados aportaron y movilizaron 115 mil 900 millones de dólares para las naciones en desarrollo en 2022, pero la organización Oxfam apunta que “casi 92 mil millones de dólares de la suma declarada se proporcionaron como financiamiento público y casi 70% de ese dinero se concedió en forma de préstamos… El ‘valor real’ del financiamiento climático proporcionado por los países ricos en 2022 es de sólo entre 28 mil y 35 mil millones de dólares”.
Esta COP tiene la tarea de hacer que no sólo se cumpla la promesa de los 100 mil millones de dólares, sino que, además, aumente, pues expertos señalan la necesidad de un billón de dólares al año para adaptarse al cambio climático y mitigar sus efectos. Esta cumbre también busca que la esfera privada participe más en inversiones enfocadas a la transición hacia las energías renovables.
El fondo de pérdidas y daños, acordado en la COP27 de Sharm el-Sheikh, también estará en el centro de las discusiones para establecer una estructura clara en su implementación.
La dependencia de los combustibles fósiles sigue siendo el mayor obstáculo para reducir las emisiones de carbono. Por ello se espera que esta COP29 sea una plataforma para que países con economías petroleras, como Azerbaiyán, discutan el futuro de sus industrias y presenten estrategias para una transición energética justa.
En las últimas COP se ha prometido la eliminación gradual del carbón, pero el petróleo y el gas continúan.
Adrián Fernández Bremauntz, director ejecutivo de Iniciativa Climática de México, en el evento PreCOP29 realizado la semana pasada, fue enfático al decir que en esta COP debe lograrse el compromiso de todos los países de eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y reconocer que el gas natural no es un combustible de transición y que debe usarse lo mínimo indispensable, y dar prioridad al uso de las energías renovables.
Ayer, en el primer día de actividades, después de casi una década de discusiones complejas, los gobiernos aprobaron nuevos estándares para los mercados de carbono avalados por la ONU, lo cual facilitará el intercambio de créditos entre países para alcanzar sus metas climáticas. Este avance permitirá el cálculo de cuántos créditos puede recibir un proyecto determinado que reduce o evita las emisiones de GEI.
Que en esta COP29 la hoja de ruta para regresar al Acuerdo de París, limitando el aumento de la temperatura global a 1.5 grados centígrados, sea impenetrable.
Los retos son de dimensiones monumentales y más cuando el negacionista número uno volverá a las andadas.
