COP27: la falta de voluntad atiza el calentamiento global

Los impactos del cambio climático se agudizan en todos los sistemas del planeta con efectos nocivos para la salud de millones de personas, porque los gobiernos y sus sociedades no han cumplido los compromisos adquiridos desde la COP21 de París hasta la COP26 de ...

Los impactos del cambio climático se agudizan en todos los sistemas del planeta con efectos nocivos para la salud de millones de personas, porque los gobiernos y sus sociedades no han cumplido los compromisos adquiridos desde la COP21 de París hasta la COP26 de Glasgow.

Así lo dejan ver diversos informes presentados la semana pasada previo a la 27ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27, Sharm El-Sheik, del 6 al 18 de noviembre). Aquí daremos un vistazo de por lo menos dos: el Informe de brecha de emisiones 2022 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y The 2022 Global Report of the Lancet Countdown, de la revista médica The Lancet.

El informe del PNUMA alerta que la comunidad internacional está muy lejos del objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global muy por debajo de 2 grados centígrados, preferiblemente a 1.5 grados.

De no fortalecer los compromisos, el alza de la temperatura se encaminará a 2.8 grados centígrados para finales de siglo.

Algunos países ofrecen acciones adicionales, pero condicionadas al apoyo financiero y técnico internacional y, de implementarse, el calentamiento podría ser de 2.4 grados centígrados; en contraste, los compromisos incondicionales conducirían a una subida de 2.6 grados.

Para el PNUMA, en este momento, restringir a 1.5 grados centígrados el aumento de la temperatura “no es creíble”.

Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, en la presentación recordó que, en la COP26 de Glasgow, las naciones habían acordado actualizar sus compromisos climáticos para lograr reducciones de emisiones mucho mayores, pero el informe documenta que, “colectivamente, el número limitado de compromisos actualizados reduce menos de 1% las emisiones de gases de efecto invernadero proyectadas para 2030”.

Un calentamiento de 1.5 grados centígrados requiere, según el informe, que las emisiones anuales se reduzcan 45% en ocho años, pero lograr una economía global baja en carbono necesita una inversión de entre 4 y 6 billones de dólares anuales.

Atinadamente, Andersen sentenció que “estamos pasando de una crisis climática a un desastre climático”.

El panorama se complica. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), el miércoles pasado, informó que las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) se incrementaron en 2021, rompiendo un nuevo récord, y advirtió que el tiempo se agota para realizar cambios y, así, frenar el calentamiento del planeta. Petteri Taalas, secretario general de la OMM, pidió transformar los sectores de energía, industria y sistemas de transporte porque es técnica y económicamente posible.

Como es costumbre, falta voluntad y real compromiso. Los hechos dan cuenta de ello.

Sabemos que el Círculo Polar Ártico se calienta cuatro veces más rápido que el resto del planeta, con un costo muy alto para muchas poblaciones. Un reportaje de la BBC ilustra lo que ahí sucede.

A medida que el Ártico se calienta, Ilulissat, Groenlandia, se transforma. En el invierno, los pescadores solían viajar en trineo jalado por perros, pero ahora es peligroso, porque el mar ya no se congela firmemente.

En materia de salud y cambio climático, las cosas no pintan bien.

El informe Lancet Countdown, publicado el martes pasado, es revelador. Señala que el cambio climático no sólo afecta gravemente la salud de la población mundial, sino también “la salud está a merced de una persistente adicción a los combustibles fósiles”. Documenta el incremento de muertes por olas de calor, hambre y enfermedades infecciosas.

Las muertes por calor en poblaciones vulnerables (menores de un año y personas mayores de 65 años) aumentaron 68% en los últimos cuatro años en comparación con el periodo 2000-2004.

El calor sofocante también hizo que las personas no pudieran trabajar y se perdieran 470 mil millones de horas laborales en el mundo en 2021, “con pérdidas de ingresos potenciales asociadas de 669 mil millones de dólares en total”.

En 2020, 98 millones de personas más sufrieron inseguridad alimentaria, debido al calor extremo. Lo anterior se asocia a que, en promedio, 29% más de la superficie terrestre global fue afectada por “sequías extremas durante al menos un mes al año en 2012–2021 que en 1951–1960”.

Esto conlleva a un aumento de hambrunas.

Sobre enfermedades infecciosas y cambio climático, el reporte halló que los periodos en los que la malaria se transmite se prolongaron 32% más en las zonas altas de América y 15% más en África durante la última década, en comparación con la década de 1950.

Mientras, los gobiernos, lejos de descarbonizar las economías, siguen otorgando más subsidios a los combustibles fósiles, lo cual provoca, entre otros daños ocasionados, que sean los países pobres los que más sufren los impactos del calentamiento, resalta The Lancet.

Este panorama, grosso modo, deja ver enormes fallas. ¿Qué más debe pasar para entender que nos dirigimos hacia el caos climático?

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