Con placas del SPF, los vehículos más contaminantes
Las ciudades son sistemas complejos con problemáticas que, la mayoría de las veces, se conectan. Y dos de los muchos desafíos a enfrentar son el congestionamiento vehicular y la contaminación atmosférica. Sí, el transporte es culpable de ambos problemas, pero en ...
Las ciudades son sistemas complejos con problemáticas que, la mayoría de las veces, se conectan. Y dos de los muchos desafíos a enfrentar son el congestionamiento vehicular y la contaminación atmosférica. Sí, el transporte es culpable de ambos problemas, pero en cuanto a la mala o pésima calidad del aire, hay culpables en menor y mayor medida a los cuales se suman otras actividades humanas.
Lo cierto, de acuerdo con especialistas, es que los automóviles particulares —los más nuevos—, además de ser eficientes, cuentan con tecnologías para reducir emisiones contaminantes. Pero, ¡ojo!, eso no quiere decir que no contaminan, porque queman gasolina, por lo tanto, sin excepción, así sea uno flamante del año, lanzan CO2 a la atmósfera, uno de los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático.
A éstos se suman camiones de carga, motocicletas y transporte público, los cuales contaminan más que los primeros.
En el caso de la Ciudad de México, los autos particulares deben pasar una verificación vehicular, pensada para reducir las emisiones contaminantes, pero para el transporte de carga y las motocicletas no existe la verificación.
Ricardo Torres Jardón, miembro del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, en entrevista, explicó que en la CDMX circulan también vehículos con placas de otros estados donde no se realiza la verificación, pero el grave problema es el transporte de carga que porta placas del Servicio Público Federal (SPF), “lo increíble, que pasa en todo el país, es que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes no tiene ningún programa de verificación de emisiones para el transporte de carga.
“Podemos ver en las avenidas camiones de carga o tráileres emitiendo humo negro, pero la Policía Ecológica de la Ciudad de México no tiene jurisdicción para detenerlos, porque recae en la SICT”.
Hay que recordar que el autotransporte de carga quema diesel, que es muy contaminante, además, la flota envejece, pues, en promedio, las unidades tienen 17 años y muchas no cuentan con mantenimiento adecuado.
Entre los contaminantes que emiten están los óxidos de nitrógeno (NOx), que, se supone, deben regularse, porque son gases que contribuyen al efecto invernadero y dañan la capa de ozono estratosférico —la cual protege a la Tierra de los rayos ultravioleta de la luz solar.
En marzo de 2020, justo al inicio de la pandemia de covid-19, entraron en vigor nuevas reglas de circulación para el autotransporte de carga en el Valle de México, con el objetivo de mejorar la calidad del aire, es decir, se impusieron horarios específicos.
Aun así, en el confinamiento se desataron días con ozono alto. El ingeniero ambiental resaltó que a las emisiones se sumaron las de miles de motocicletas circulando todos los días, “que tampoco llevan ningún sistema de control, entonces, cada vez se complica más una solución específica”.
La semana pasada, la ciudad experimentó varios días de contingencia ambiental por ozono, porque estamos en temporada, lo cual activó la fase 1 y hubo doble hoy no circula —entraron autos con hologramas 0 y 00— y otras restricciones.
En marzo pasado, la Comisión Ambiental de la Megalópolis alertó que de abril a junio habría de entre tres a cinco contingencias ambientales por ozono, pero se quedó corta, porque la semana pasada hubo cuatro días casi al hilo con muy mala calidad del aire y el viernes, lluvia y vientos dieron, literal, un respiro. Hay que esperar si habrá o no otros días de contingencia en lo que queda de mayo y junio.
Torres explicó que el ozono se forma en el aire a partir de las reacciones entre los NOx y los compuestos orgánicos volátiles (COV) y “estos dos tienen una química muy particular debido a las condiciones que hay en la Ciudad de México, como geográficas, altitud, alta radiación solar, estar encerrados entre montañas y fenómenos meteorológicos de gran escala, como sistemas de alta y baja presión”.
Indicó que el control de ozono debe enfocarse hacia los COV, “causados por sustancias químicas de uso industrial y doméstico, aerosoles, evaporación de combustibles, fugas de gas LP —que hay millones de tanques con fugas—, uso de solventes indiscriminado, como se hizo en la pandemia con los desinfectantes y sanitizantes, aunque en ese momento no importaba si había ozono, lo importante era contener el virus”.
Por supuesto, tiene mucho que ver la calidad y composición de las gasolinas, “y aquí se sigue adicionando con aditivos de tipo oxigenado que no deberían usarse, están prohibidos en muchos países, pero Pemex lo hace, y esto genera un caldo de cultivo”.
Sí, son varios los culpables de la contaminación atmosférica y las contingencias ambientales. El Hoy No Circula no es perfecto, funciona para contaminar un poco menos, pero la solución debe empezar por las políticas públicas federales ambientales, transitar hacia energías renovables, coordinación con las autoridades locales y verificar absolutamente todos los vehículos.
