Con la llave cerrada, se complica el tema hídrico en el país
Otra vez, a la baja. El Sistema Cutzamala al 13 de diciembre registró 511.9 millones de metros cúbicos de agua, es decir, su capacidad de llenado se encuentra en 65.45%, estos datos indican que es muy probable que se complique garantizar el abasto para los más de 2.5 ...
Otra vez, a la baja. El Sistema Cutzamala al 13 de diciembre registró 511.9 millones de metros cúbicos de agua, es decir, su capacidad de llenado se encuentra en 65.45%, estos datos indican que es muy probable que se complique garantizar el abasto para los más de 2.5 millones de mexicanos que viven en 13 alcaldías de la Ciudad de México y en nueve municipios mexiquenses para el primer semestre de 2025.
Frente a este panorama, los sectores social, productivo y público —tanto autoridades federales, como locales— tienen un enorme compromiso: cuidar cada gota de agua, porque el panorama hacia los meses por venir será seco.
El invierno en el país será más seco de lo normal, indica en su cuenta de X Christian Domínguez, doctora en Ciencias de la Tierra e investigadora de la UNAM: “(llevamos varios inviernos así desde 2020), favoreciendo que la sequía a nivel nacional crezca. El noroeste es el más afectado a nivel nacional, teniendo sequía extrema y excepcional”.
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) alertó que la temporada de estiaje, que inició el 30 de noviembre, se extenderá hasta los primeros días de mayo, y las lluvias llegarán a mediados de ese mismo mes.
Así, las tres presas que conforman el Sistema Cutzamala hilan tres semanas a la baja de una manera preocupante, destaca la nota publicada en este diario de mi compañero Ernesto Méndez el domingo pasado. Valle de Bravo se encuentra con una capacidad de 66.9%; Villa Victoria, de 51.5%, y El Bosque, de 75 por ciento. Este último embalse, al reporte del viernes 8 de noviembre, tenía un llenado de 83.5%, siendo el que más ha bajado.
Los llenados récord de cada presa son: El Bosque, 84.5%; Valle de Bravo, 85%, y Villa Victoria, 76.4 por ciento.
El Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) y la Comisión de Agua del Estado de México (CAEM) a lo largo de la temporada de estiaje 2024-2025, seguramente tomarán decisiones de reducir el suministro en distintos momentos, para tratar de garantizar el servicio que representa alrededor de 25% del agua que consume el Valle de México.
Hay que recordar que si bien la temporada de huracanes trajo mucha lluvia, no fue pareja. Algunas presas se beneficiaron y lograron revertir los bajos niveles, pero no fue así para el Sistema Cutzamala, pues apenas logró un almacenamiento de 522.86 millones de metros cúbicos, esto es que sólo alcanzó 66.8% de su capacidad, lo cual representa un déficit de 15.5%, ya que el promedio histórico fue de 81.7% en 2021. El cambio climático está haciendo difícil alcanzar esa cifra otra vez.
De acuerdo con la Conagua, a inicios de diciembre, las 210 presas de México tenían una capacidad de almacenamiento de 77 mil 597 millones de metros cúbicos de agua, equivalente a 62 por ciento.
Los reguladores del suministro de agua deberían hacer más esfuerzos para detectar con tecnología de punta las fugas para repararlas en tiempo récord, dar mantenimiento y reemplazar la infraestructura obsoleta y en mal estado, porque se pierde más de 40% del agua para consumo doméstico. Sumado a lo anterior, las autoridades locales y federales tendrían que trabajar conjuntamente en estrategias de vigilancia y combate al robo de agua, porque los grupos delictivos de alto calibre están metidos en ello. Además, en el jugoso negocio de las pipas no existe legalidad.
La Conagua tiene enormes retos a enfrentar por el recorte de presupuesto. Para este año la bolsa fue de 62 mil 674 millones de pesos, pero en 2025 será sólo de 37 mil 119 mdp, es una reducción brutal de 43.2 por ciento.
Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua, reconoce que la presidenta Claudia Sheinbaum haya puesto al agua, por primera vez en la historia del país, en el centro de las prioridades y las políticas públicas, además de haber recopilado algunas propuestas del sector hídrico que él representa.
Sobre el Programa Nacional Hídrico 2024-2030, dice, se enfoca en el reconocimiento de que el agua es un derecho (elevado a nivel constitucional), así como en la urgencia de tecnificar más de 200 mil hectáreas de riego, sanear algunos ríos y revisar las concesiones, entre otros puntos.
Sin embargo, indica, sorprendió el recorte presupuestal para la Conagua, pues “deja en el abandono una serie de proyectos de la mayoría de las entidades federativas”, también implica poca capacidad para invertir en infraestructura hidráulica para garantizar el acceso equitativo al agua.
Los expertos han recomendado destinar un punto porcentual del PIB, equivalente a 300 mil millones de pesos, para dar cauce a las soluciones, pero a decir de Rodríguez, tampoco se retomó la propuesta de, al menos, duplicar o triplicar los recursos, tomando como base 2024 para llegar a 120 mil millones de pesos o 180 mdp anuales.
Al sector hídrico le preocupa que todo quede como una buena intención, por lo cual Rodríguez recuerda que hay dos fuentes de fondeo para los proyectos, como el financiamiento de organismos internacionales y la coinversión entre gobierno e iniciativa privada.
Hay que preocuparnos, sí, pero más ocuparnos en la búsqueda de soluciones y cuidar más que nunca el agua, porque el cambio climático está modificando los patrones de lluvia y los científicos apuntan que se pondrán peor las sequías.
Sin agua se complicará el crecimiento, el desarrollo y la vida de los mexicanos.
