Agrovoltaica, una alternativa futurista que ya es una realidad
Producir alimentos y energía sustentables al mismo tiempo, sobre la misma tierra, no es ciencia ficción: es la agrovoltaica. El mundo se enfrenta al doble desafío de producir suficiente energía renovable para satisfacer la creciente demanda y, al mismo tiempo, ...
Producir alimentos y energía sustentables al mismo tiempo, sobre la misma tierra, no es ciencia ficción: es la agrovoltaica.
El mundo se enfrenta al doble desafío de producir suficiente energía renovable para satisfacer la creciente demanda y, al mismo tiempo, garantizar la seguridad alimentaria de una población en crecimiento constante.
Tan sólo el año pasado, la población global alcanzó la estratosférica cifra de ocho mil millones de personas y Naciones Unidas considera que para 2030 llegue a ocho mil 500 millones y hacia 2050 superará los nueve mil 700 millones de seres humanos.
Pero 349 millones de personas en 79 países enfrentan inseguridad alimentaria aguda, de acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, y la crisis climática es, hoy por hoy, una de las principales causas del aumento del hambre en el mundo.
Sumado a ello, debe recordarse que la producción de alimentos y la generación de electricidad producen emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de manera significativa y 85% del consumo mundial de agua se utiliza para el riego. Datos de la Agencia Internacional de la Energía indican que el sector agrícola es responsable de 12%, mientras que la generación de electricidad de 31.9 por ciento.
¿Por qué la agrovoltaica podría ser una solución?
La agrovoltaica es un sistema de ubicación conjunta de paneles solares y cultivos agrícolas en la misma tierra para abordar la urgente generación de energía y la producción de alimentos de manera sostenible.
Al utilizar la misma tierra, la agrovoltaica maximiza el espacio disponible, genera energía limpia, reduce la dependencia de los combustibles fósiles y otras fuentes de energía no renovables, mitiga las emisiones de gases de efecto invernadero, disminuye el consumo de agua al bajar la evaporación y mantener el suelo más fresco; hay mayor rendimiento de los cultivos, mejora la salud del suelo y protege la biodiversidad.
Seguramente el lector se pregunta cómo está eso de utilizar la misma tierra para generar energía solar y producir alimentos. Pues bien, los paneles pueden suspenderse o colocarse sobre los cultivos con una altura que permitirá el paso de la maquinaria agrícola, lo cual facilitará que las plantas reciban la cantidad justa de luz solar; mientras, el exceso de sol genera electricidad. Y como los cultivos ayudan a mantener frescos los paneles solares, éstos se vuelven más productivos.
Otra opción es colocar paneles solares sobre los techos de los invernaderos, esto evitará el uso de plásticos.
La agrovoltaica es importante en áreas con recursos de tierra limitados, como urbanas o periurbanas, o en regiones donde la tierra cultivable es escasa.
Además, la sinergia puede crear un microclima favorable para los distintos cultivos. La sombra proporcionada por los paneles solares puede ayudar a mitigar los efectos de las condiciones climáticas extremas, como las olas de calor y las sequías; además, protegen las plantas de heladas, granizadas y fuertes lluvias, lo cual lleva a un aumento de los rendimientos de los cultivos y una mayor resiliencia al cambio climático.
Entre los cultivos más beneficiados entre agricultura y energía fotovoltaica son los medio-bajos, como las hortalizas, por ejemplo, pimiento, berenjena y calabaza; tubérculos, como patatas, rábanos, betabel y zanahorias; hierbas aromáticas, como romero, salvia y tés; frutos rojos como fresas, zarzamoras y frambuesas; además de aloe vera para uso cosmético.
Otro provecho de la agrovoltaica es el potencial para aumentar la producción de energía. Los paneles solares generan electricidad durante el día cuando brilla el sol. Esta energía puede utilizarse para alimentar la granja o venderse a la red, proporcionando una fuente adicional de ingresos para los agricultores.
Imagine las ganancias que podrían tener los agricultores en países de renta media y baja, como México y otras naciones latinoamericanas, asiáticas y africanas.
Otro potencial de la agrovoltaica es reducir el uso de la tierra, porque es un importante factor de deforestación y pérdida de hábitat.
Así, este enfoque puede disminuir la presión sobre los hábitats naturales y la biodiversidad, que son cruciales para mitigar los impactos del cambio climático. La protección de insectos polinizadores, en especial las abejas, también debe contarse.
Países donde está funcionando la agrovoltaica son Japón, China, India, Alemania, España, Estados Unidos y Chile, entre otros, además, en zonas climáticas semiáridas de África occidental se usa para recolección de agua de lluvia y gestión de ésta.
El futuro de la agrovoltaica está determinado por la innovación, asequibilidad y colaboración entre los sectores de energía y agricultura, así como por el desarrollo de políticas públicas y las fuerzas del mercado. A medida que crece la demanda de energía sostenible y producción de alimentos, la agrovoltaica podría convertirse en una solución para abordar la crisis climática y la seguridad alimentaria.
La agrovoltaica abre un futuro más resiliente para todos.
