El poder de una pregunta

London eye

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Susannah Goshko*

Hay una idea que escucho con frecuencia: que los jóvenes heredarán los grandes desafíos de nuestro tiempo. Y a veces me pregunto si esa frase no se queda corta con lo que realmente está ocurriendo.

Al acercarnos al Día Internacional de la Juventud, que se celebra cada 12 de agosto, pienso en los miles de jóvenes que hoy están encontrando nuevas formas de mejorar la vida de quienes les rodean.

En el Reino Unido, en México y en muchas otras partes del mundo, no están esperando a convertirse en los líderes del mañana. Ya están proponiendo soluciones a problemas reales y demostrando que las buenas ideas pueden generar cambios significativos.

Tal es el caso de Aldo Reynoso, un estudiante de 15 años de Tijuana, Baja California, que decidió abordar una barrera cotidiana que enfrentan miles de personas con discapacidad auditiva.

El resultado fue un guante capaz de traducir la lengua de señas a texto mediante conexión Bluetooth. Su iniciativa combinó tecnología e inclusión social, y terminó llevándolo a representar a México y a Latinoamérica en un concurso internacional de ciencias en Zimbabue.

En Glasgow, Escocia, Rebecca Young dirigió su atención hacia una realidad muy distinta. Preocupada por las condiciones de personas en situación de calle, diseñó una mochila equipada con una manta térmica alimentada por energía solar.

Aquella propuesta, desarrollada inicialmente en un club escolar, se convirtió en un prototipo real distribuido a través de organizaciones locales que apoyan a personas sin hogar. Posteriormente, fue reconocida por la revista Time como una de las Niñas del Año en 2025.

Aunque ocurrieron en contextos distintos, encuentro algo profundamente inspirador en ambos casos. Ninguno de estos jóvenes comenzó con grandes recursos o plataformas globales. Lo que sí tenían era la capacidad de identificar una necesidad en sus comunidades y la determinación para intentar resolverla.

Historias como éstas nos recuerdan algo importante: el talento y la capacidad de innovar no dependen de la edad. Lo que marca la diferencia es la disposición para actuar frente a un problema y el compromiso para intentar resolverlo.

Con frecuencia hablamos de la creatividad, el talento o la energía de los jóvenes. Pero quizá su mayor fortaleza sea la capacidad de imaginar posibilidades donde otros sólo ven obstáculos.

Por supuesto, las buenas ideas necesitan oportunidades para crecer. Detrás de muchos jóvenes innovadores encontramos familias que les apoyan, docentes que les inspiran, escuelas que fomentan la curiosidad y comunidades que les brindan espacios para aprender y experimentar.

Por eso los vínculos entre México y el Reino Unido son tan importantes. A través de intercambios educativos, colaboraciones científicas, becas y redes de emprendimiento, podemos contribuir a que más jóvenes desarrollen las habilidades y la confianza necesarias para convertir una idea en impacto.

Porque sí, tal vez los jóvenes heredarán algunos de los grandes desafíos de nuestro tiempo. Pero también están demostrando que pueden ser parte de las soluciones desde ahora.

Y eso debería llenarnos de optimismo. No sólo por lo que estos jóvenes pueden llegar a lograr en el futuro, sino por lo que ya están consiguiendo hoy.

No cabe duda de que, detrás de muchas de las soluciones que nuestras sociedades necesitarán en los próximos años, hay alguien que hoy se está atreviendo a hacer una pregunta diferente, experimentar y poner a prueba nuevas ideas.

Quizá por eso, al acercarnos al Día Internacional de la Juventud, vale la pena preguntarnos: ¿cómo podemos hacer más, desde nuestras escuelas, comunidades y alianzas internacionales, para que más ideas como las de Aldo y Rebecca encuentren el apoyo necesario para convertirse en soluciones?

Los leo en X e Instagram: @SusannahGoshko y @UKinMexico.

 *Embajadora del Reino Unido en Méxic