Despertando la imaginación

Por Susannah Goshko*

Llevo poco más de un año en México y una de las cosas que más me gustan es conocer y disfrutar las tradiciones mexicanas.

El año pasado me tocó mi primer rosca de Reyes y este año he aprendido más de cómo la mañana del 6 de enero es una de las más esperadas por millones de niños.

Como todos los adultos, creo, estoy segura de que esta fecha trae grandes recuerdos de la infancia y de aquellos juguetes que eran nuestros favoritos o los que nunca recibimos.

Recuerdo que, cuando era niña, uno de los juguetes que más deseaba tener era Mr. Frosty, un muñeco de nieve con el que podías preparar raspados y paletas heladas con una sencilla manivela. Y ¡era todo un reto girarla! Pero la recompensa valía la pena: hielo triturado con jugo de frutas, moldeado en formas divertidas. Nunca lo recibí y ahora me entero de que acá en México muchos colegas también deseaban recibir un juguete similar: la Máquina de raspados.

Pienso que, como niños, los juguetes tienen un gran significado porque nos brindan horas de diversión y risas, pero para los adultos son herramientas para despertar en los niños la creatividad, el ingenio y el valor de compartir.

Reino Unido tiene una historia fascinante y profunda con la industria del juguete que se remonta al siglo XVII, cuando los primeros juguetes comenzaron a venderse en mercados y, más tarde, en tiendas especializadas.

Por ejemplo, en la época de la reina Victoria, los juguetes se volvieron más accesibles, dando lugar a clásicos como canicas, trompos, casas de muñecas y los legendarios títeres de Punch y Judy. El siglo XX trajo innovaciones icónicas como cuando el inventor Frank Hornby creó el Meccano en 1901, seguido por trenes y autos de juguete.

Esta evolución muestra cómo la industria fue creciendo para seguir despertando la imaginación y alegría de millones de niños en todo el mundo. Hoy, esta tradición se refleja en compañías que combinan artesanía y educación, como The Puppet Company, una firma británica que ha conquistado a las familias en muchos países y ahora ha llegado a México.

La historia de esta compañía da inicio con los fundadores, Sue y Peter Locky, quienes en los años noventa descubrieron el poder de los títeres para cautivar a los niños en las fiestas de sus propios hijos.

Lo que empezó como una solución casera se transformó en una idea brillante que los ha convertido en el mayor fabricante de títeres y peluches en Europa, reconocido por diseños interactivos y divertidos como los Sockettes y personajes icónicos como el famosísimo Paddington.

Lo más valioso es que esta empresa no sólo apuesta por la creatividad, sino también por la responsabilidad ambiental. The Puppet Company es la única compañía de juguetes en Reino Unido acreditada con la certificación Blue Angel, que garantiza productos fabricados con el menor impacto ambiental posible, utilizando materiales reciclados y sostenibles. Un recordatorio de que la innovación puede ir de la mano con el cuidado del planeta.

Aunque mis hijos ya pasaron por la etapa de recibir juguetes, la celebración de Día de Reyes me hace pensar en cómo las pequeñas tradiciones, aunque distintas entre nuestros países, comparten el mismo propósito de crear momentos de alegría y unión familiar.

Mientras en México partimos la rosca y en el Reino Unido se guardan las decoraciones navideñas, ambos mundos comparten el mismo deseo: que la magia no se pierda.

Cuéntenme, ¿qué juguete marcó su infancia? ¿Cuál fue el regalo que más querían de Día de Reyes? Los leo en redes sociales, en X e Instagram, en @SusannahGoshko y @UKinMexico.

 

*Embajadora del Reino Unido en México

 

Temas: