Tú, pecho a tierra
Los oficialistas se sorprendieron de que la oposición no asumiera el papel rudo que ellos anticipaban. López Hernández se quedó con todos sus papeles en el escaño, sin poder expresar el discurso que le prepararon para defenderse y decir desde tribuna que él nunca supo nada de los antecedentes criminales de su secretario de Seguridad Pública
La mañana del miércoles 23 de julio, las bancadas oficialistas del Congreso de la Unión, formadas por Morena, Verde y PT, mostraron un nerviosismo inusitado, porque su valoración era que la oposición iba con todo en contra de Adán Augusto López Hernández.
Será una sesión muy dura. No sé cómo la vamos a controlar, incluso si piden la integración de una comisión especial que investigue lo relacionado con Hernán Bermúdez, anticipaba el presidente de la Comisión Permanente, Gerardo Fernández Noroña.
Experto en procesos legislativos y hoy convertido en la luz parlamentaria del oficialismo, el expriista Jorge Carlos Ramírez Marín, hoy militante del Partido Verde, explicó que se tenían dos caminos.
El primero, tomar el toro por los cuernos; es decir, no darle la vuelta al tema y preparar a tres oradores muy duros para que contestaran a la oposición. El segundo, ignorar el tema y dejar que la oposición lo metiera al debate político por la puerta de atrás, pero dejar en claro que la oposición se negaba a hablar sobre los migrantes y el maltrato que sufren en Estados Unidos.
La disyuntiva era qué iban a hacer cuando la oposición propusiera el tema en la reunión previa de la Mesa Directiva, porque ya sabían que el PAN y Movimiento Ciudadano lo iban a hacer.
Llegó Adán Augusto López y lo pusieron al tanto de las valoraciones políticas que hacían en la reunión de diputados y senadores del oficialismo.
“Yo vengo preparado para todo, pero la Presidenta me dijo: ‘Tú, pecho a tierra’. Mis argumentos serán las estadísticas que demuestran la disminución de los delitos en Tabasco durante mi gobierno”, les dijo.
El senador morenista Homero Davis tomó la palabra para decirle a Adán Augusto López Hernández que no entendía qué le había querido decir la Presidenta de la República con eso de “Tú, pecho a tierra”.
“Pues que aguante. Que ya no diga más de lo que le dije a Ciro Gómez Leyva en la entrevista”, respondió.
El acuerdo fue que en la Mesa Directiva se rechazaba la petición del PAN y de Movimiento Ciudadano. Sabían que el PRI no iba a meterse en el tema, porque así se lo habían garantizado los tricolores a Adán Augusto.
Ya en la sesión del pleno de la Comisión Permanente, Adán Augusto López revisaba constantemente el discurso que llevaba preparado y que empezaba: “Señor presidente, evidentemente la oposición no está queriendo abordar únicamente el tema que fue acordado en la Mesa Directiva y no les interesa el tema de los migrantes”, según podía leerse entre los papeles dispersos en su escaño.
Pero ese día la oposición no fue férrea. Sí hubo cuatro panistas: Mayuli Latifa Martínez Simón, Margarita Zavala, Diana Estefanía Gutiérrez y José Mario Íñiguez, y un emecista, Pablo Vázquez, quienes hicieron referencia al escándalo en Tabasco que llega directo al escaño de Adán Augusto López, porque Hernán Bermúdez fue nombrado por él como secretario de Seguridad Pública del estado cuando fue el gobernador.
A cada uno, el morenista Gerardo Fernández los obligó a regresar al tema del debate político, relacionado con los migrantes y ninguno de los cinco opositores insistió. De hecho, fueron disciplinados y como en ningún momento mencionaron por su nombre a Adán Augusto López, no hubo ocasión para que él respondiera por alusiones personales.
Así, los oficialistas se sorprendieron de que la oposición no asumiera el papel rudo que ellos anticipaban. López Hernández se quedó con todos sus papeles en el escaño, sin poder expresar el discurso que le prepararon para defenderse y decir desde tribuna que él nunca supo nada de los antecedentes criminales de su secretario de Seguridad Pública.
Pecho a tierra, según la cultura popular en México, implica echarse al suelo para que las ráfagas que lanzan los adversarios no lastimen; pasen de largo, pero sin dejar de avanzar con codos y rodillas.
Y el tabasqueño López Hernández está pecho a tierra, pero ¿avanzará?
