¿Cuántos más Tequilas?

Era tan grande la hibris de Rivera Navarro que se atrevió a dañar los intereses de una de las empresas nacionales más prósperas de México: José Cuervo, propiedad de la familia Beckmann.

Leo Zuckermann

Leo Zuckermann

Juegos de poder

Tequila es un pequeño municipio de 45 mil personas. Es muy conocido porque de ahí viene el nombre de la bebida alcohólica más famosa de México. La industria tequilera es la principal fuente económica de esa ciudad. En 2003 se le designó como “Pueblo Mágico” por su valor cultural, tradiciones, historia y paisaje ligado al origen del tequila. El municipio ha visto un crecimiento importante en el turismo. 

Es, en suma, un pueblo próspero con muchos empresarios exitosos de distintos tamaños. 

Pero tenía un enorme problema: lo gobernaba el crimen organizado. 

Hasta hace unos días, su presidente municipal era Diego Rivera Navarro. Este rufián fue detenido por las autoridades federales acusado de liderar una red de extorsión a las empresas localizadas en ese municipio. Aprovechaba el Ayuntamiento, además, para allegarse de recursos producto de la corrupción. Operaba bajo la protección del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Esta fichita cometió un gran error que lo puso en la lupa de las autoridades. Una cosa es extorsionar a micros, pequeños o medianos empresarios y otra muy diferente es hacerlo con una gran corporación. Era tan grande la hibris de Rivera que se atrevió a dañar los intereses de una de las empresas nacionales más prósperas de México: José Cuervo, propiedad de la familia Beckmann.

El alcalde clausuró una fábrica de Cuervo por un supuesto adeudo de 60 millones de pesos de pagos de predial. La tequilera negó dicha deuda y presentó una denuncia por extorsión.

Hace unos días, Rivera y varios de sus subordinados fueron detenidos como parte de la llamada Operación Enjambre, diseñada para investigar, detener y procesar a autoridades municipales presuntamente vinculadas con la delincuencia organizada. Hasta ahora, esta operación ha resultado en más de 60 detenciones de funcionarios.

Ahora que detuvieron a Rivera, comienza a fluir la información del tipo de cosas que hacía. No sólo se metió en contra de una de las familias más ricas del país, sino que extorsionó a muchos de los empresarios de la ciudad, incluyendo a los que sudan la gota gorda para pagar la nómina cada quincena. 

Reforma publicó ayer la historia de un vendedor de artesanías de Tequila. Las autoridades municipales le cerraron el negocio y le exigieron un pago de 50 mil pesos para volverlo a abrir. 

El locatario pagó. 

No pasó mucho tiempo cuando el jefe de la policía regresó exigiendo, por órdenes del alcalde, una “renta mensual” de 20 mil pesos o de lo contrario volverían a clausurar el establecimiento. 

El vendedor pagó la “cuota de piso”, pero su hijo enfermó y ya no pudo hacerlo. Entonces llegaron funcionarios que lo privaron de su libertad, golpearon y amenazaron con destrozar su local y matarlo. Después arribó el alcalde, quien le dijo que, de incumplir con el pago, lo “entregarían al Cártel Jalisco” para desaparecerlo a él y su familia. 

La esposa pidió prestado 30 mil pesos y entregó el dinero a cambio de que las autoridades liberaran a su marido. “Preferí cerrar mi local, ya que se me hacía imposible seguir pagando los 20 mil pesos mensuales debido a las deudas que ahora teníamos por lo sucedido”, contó el pequeño empresario. 

Me pregunto: ¿cuántos más Tequilas hay en México?

Sospecho que muchos. 

No creo que tenga que ver con el partido que gobierne el Ayuntamiento (en Tequila era Morena). 

Como hipótesis, supongo que debe haber, por lo menos, dos factores que incrementen el apetito del crimen organizado por gobernar un municipio. 

Primero, el tamaño. En México hay dos mil 477 municipios. Eliminando a Oaxaca, que tiene una cantidad estratosférica (570) y las 16 demarcaciones de la Ciudad de México, que no son propiamente municipios, quedan mil 891 en el resto de los 30 estados. Esto da un promedio de 63 municipios por cada entidad federativa, aunque con una desviación estándar alta (alrededor de 55), lo que significa que algunos tienen muy pocos municipios (entre cinco y once) y otros más de 200. 

La mediana es 48.5, es decir, la mitad de los estados tiene menos de 49 municipios y la otra mitad más. Estoy convencido de que, entre más chico el municipio, más probable que el crimen organizado se infiltre. Es un tema de escala. Hay menos obstáculos para llevar a cabo la captura. 

Pero el tamaño no lo explica todo. Si así fuera, donde habría más presencia del crimen organizado sería en Oaxaca y no es así. 

Un segundo factor, supongo, es la prosperidad económica del municipio. Ahí donde hay más dinero, ahí es adonde le gusta operar a los delincuentes por razones obvias. 

En este sentido, Tequila parece un lugar ideal: un municipio chico con una economía boyante.

Debe haber muchos parecidos en México. 

Quiero suponer que las autoridades federales ya los tienen identificados.

 

                X: @leozuckermann