Ya hay muertos que contar

Al gobierno ya se le complicó, y mucho, la última batalla en contra de los maestros más radicales apoyados, ahora, por grupos que están explotando este conflicto para llevar agua a su molino.

Leo Zuckermann

Leo Zuckermann

Juegos de poder

Hace un mes decía que el gobierno de Peña estaba cerca de la victoria en su lucha contra los maestros más radicales que se oponían a la Reforma Educativa agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). También advertía que, sin embargo, estaban por verse las últimas batallas en contra de una minoría con preferencias muy intensas, con intereses y/o convicciones muy fuertes, que podía causarle al gobierno muchos dolores de cabeza. Es lo que estamos viendo, ya con un saldo de por lo menos seis muertos.

En Oaxaca, el poder de la CNTE disminuyó considerablemente desde que el gobierno le quitó el control del IEEPO. La Secretaría de Educación estatal era una de sus principales fuentes de poder: de ahí obtenían cientos de millones de pesos para movilizarse y la capacidad de control de todos los maestros oaxaqueños. Si antes podían parar la educación en todo el estado, ahora, ya sin el IEEPO, lo hacían en algunas escuelas.

En el movimiento opositor del magisterio oaxaqueño sólo quedó su minoría más vocal. Y, como suele suceder con las minorías políticas más intensas, escalan el conflicto para lograr sus objetivos. En este caso, han pasado de las movilizaciones, plantones y bloqueos a la provocación de la policía utilizando armas caseras como bombas molotov. Esto desencadenó un enfrentamiento el domingo en Nochixtlán, Oaxaca, con un saldo de seis muertos (ocho, según la CNTE).

A la minoría de la CNTE en Oaxaca la acompañan otros grupos que no parecen ser maestros. En Juchitán, un grupo de encapuchados se dedicó el fin de semana a saquear comercios. Acabaron asesinando al reportero Elidio Ramos quien estaba cubriendo los bloqueos viales y la quema de autobuses. ¿Quiénes son estos encapuchados?

En el caso de Nochixtlán, según el gobernador oaxaqueño, Gabino Cué, en el bloqueo carretero de los maestros también estaban miembros de tres organizaciones políticas: el FALP (Frente Amplio de Lucha Popular), el MULT (Movimiento Unificador de Lucha Triqui) y el Frente Popular Revolucionario (FPR). ¿Quiénes son?

En el sitio de internet del FALP encontré que la línea política de esta organización “se encuentra sustentada en la teoría marxista, con la cual pretendemos transformar nuestra sociedad y arribar a un sistema socialista como preámbulo a la asociación de hombres libres”.

No hallé sitio oficial alguno del MULT, pero sí un recuento histórico escrito por el colectivo de jóvenes de esta organización. Define a la “nación triqui” como la suma de “más de 62 pueblos, tribus y naciones indígenas que existen en nuestro país”. Consideran su territorio como “sagrado”. Reivindican “su derecho a la autodefensa comunitaria; tienen sus propios dioses como el señor de la lluvia y el señor del trueno, además de las festividades de las que se han apropiado como las de las mayordomías. Reivindican el trabajo colectivo, por encima de los intereses individuales, propio de la sociedad capitalista y tienen su propia filosofía y cosmovisión”. El MULT surgió en 1981 “para hacer frente a la constante represión en contra de las comunidades triquis, contra la explotación de los caciques de Putla y Juxtlahuaca”.

En su sitio de internet, el FPR se define como “una organización amplia, de masas, democrática, asambleísta, de clase, revolucionaria e internacionalista. Independiente en lo organizativo, político e ideológico de la burguesía, así como de las organizaciones de ésta y de los partidos burgueses, de su Estado y de su gobierno”. Su lucha es “por el advenimiento de una nueva sociedad y una tierra justa en la construcción del socialismo y posteriormente del comunismo”.

Desde luego que estas organizaciones están en su derecho de apoyar a la CNTE, de tener una ideología marxista-leninista y participar en el proceso político oaxaqueño y nacional. Lo que no me queda claro es si su lucha la quieren hacer dentro de las reglas del régimen democrático-liberal que, en la tradición izquierdista más radical, se considera como un instrumento de dominación burguesa. Quizá más fieles al pensamiento marxista-leninista, piensan que ellos son la vanguardia del proletariado que debe agudizar las contradicciones del sistema capitalista. Y, en este sentido, están aprovechando el conflicto magisterial, lo cual tiene poco que ver con la Reforma Educativa.

En fin, el hecho es que al gobierno ya se le complicó, y mucho, la última batalla en contra de los maestros más radicales apoyados, ahora, por grupos que están explotando este conflicto para llevar agua a su molino. Y, por desgracia, ya hay muertos que contar.

                Twitter: @leozuckermann

Temas: