Obstáculos para la integración de las Américas

Recientemente escuchamos al presidente López Obrador hablar sobre la integración de las Américas en un símil de la Unión Europea, lo cual, sin duda, es una idea atractiva, pero que hoy se ve más que difícil. Dejando de lado que la propia Unión Europea sufre ya el ...

Recientemente escuchamos al presidente López Obrador hablar sobre la integración de las Américas en un símil de la Unión Europea, lo cual, sin duda, es una idea atractiva, pero que hoy se ve más que difícil. Dejando de lado que la propia Unión Europea sufre ya el desgaste propio de cualquier organización, al grado de que uno de sus más importantes miembros —el Reino Unido— la ha dejado, la sola idea de intentar generar un acuerdo similar en nuestra región requeriría contar con un mínimo entendimiento común en asuntos fundamentales que para varios países son intrínsecos a su política exterior, como la promoción y el fortalecimiento de la democracia y el respeto a los derechos humanos, lo cual hoy no existe. 

 La novena Cumbre de las Américas, celebrada la semana pasada en Los Ángeles, evidenció ese desacuerdo semanas antes de que se llevara a cabo cuando, ante la posibilidad de que Estados Unidos, en su calidad de anfitrión, no invitara a Cuba, Nicaragua y Venezuela, precisamente debido a su falta de apego a los compromisos internacionales en materia de democracia y derechos humanos, el Presidente de México anunciara que, en caso de no enviarse la invitación a dichos países, no asistiría, generando un efecto cascada de ausencias de algunos jefes de Estado y de gobierno, y alentando las voces críticas de quienes sí asistieron en contra de la exclusión. El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, contó las expresiones de quienes se pronunciaron en contra de la no invitación a Cuba, Nicaragua y Venezuela, sumando veinte países, diez que no tomaron partido y sólo dos que manifestaron apoyo a la decisión del anfitrión, inclinando claramente la balanza hacia el lado opuesto. 

Como escribí en una columna anterior, el presidente Joe Biden tenía que elegir entre sus connacionales en un año electoral y el vecindario latinoamericano, y decidió lo políticamente racional a costa de una popularidad que de por sí es escasa entre la mayoría de los países de la región, no por la persona del presidente estadunidense, sino por el histórico distanciamiento de su país con éstos. Y así, a pesar de este importante desacuerdo, sumado a una fuerte crítica sobre el desempeño de la OEA encabezada por el presidente argentino, Alberto Fernández, quien a su vez preside la CELAC, y respaldada por México y otros países, los gobiernos trataron de acordar sobre los temas de la agenda, como la recuperación económica, los sistemas de salud, la seguridad, la desigualdad, la falta de oportunidades, el cambio climático y la migración. 

 Quizás el acuerdo más robusto sea el que versa sobre la migración, que incluye una aportación de Estados Unidos de casi 350 millones de dólares para procesos de integración, ayuda humanitaria y desarrollo de los migrantes, así como el compromiso de ampliar las vías legales de la migración, ampliando, por ejemplo, los trabajos temporales para migrantes en Canadá, Estados Unidos y España. Asimismo, se promoverán mecanismos de protección, de reunificación familiar y de emergencia coordinada. 

 Además, se acordaron otras cuatro declaraciones sobre gobernabilidad democrática, medio ambiente y cambio climático, transformación digital, salud y resiliencia, todas en consonancia con los planteamientos y compromisos de otros foros multilaterales como la ONU. El reto, como siempre, será pasar de los dichos a los hechos en estos temas tan complejos. 

 En conclusión, la novena Cumbre de las Américas transcurrió con el enorme elefante de los ausentes, muy presente en medio de la sala, recordándonos cuán complejas son las relaciones de los países de nuestra región y la dificultad para converger en visiones e intereses comunes, sin embargo, no podemos claudicar en la tarea de construir una mayor y mejor cooperación, indispensables para el desarrollo que tanto se necesita. 

*Politóloga e internacionalista. 

Expresidenta de la Cámara de Diputados 

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