Vivir en el bucle
Parece que quienes nos dedicamos a la política internacional estamos analizando el mismo tema desde varias aristas a partir del 20 de enero que tomó posesión Donald Trump. La información se recicla y los discursos y amenazas se repiten sin cesar. Nos encontramos ...
Parece que quienes nos dedicamos a la política internacional estamos analizando el mismo tema desde varias aristas a partir del 20 de enero que tomó posesión Donald Trump. La información se recicla y los discursos y amenazas se repiten sin cesar. Nos encontramos atrapados en un bucle informativo que entretiene de forma sádica al inquilino de la Casa Blanca.
¿Hasta cuándo podrá funcionarle a Donald Trump la estrategia de la incertidumbre? ¿Tiene bajo la manga algún as diferente a la zanahoria y el garrote? Frente a la ya conocida amenaza de “ahí vienen y ya merito” habrá aranceles, mencionó que considera posibles excepciones. Aseguró que está analizando eximir a algunos países del pago de aranceles recíprocos. Por supuesto, no ha dicho cuáles son esas naciones. ¿Dónde estaría la diversión para el magnate si no creará caos y confusión? ¿Más de la mitad de la presidencia de Claudia Sheinbaum se tendrá que ocupar en contener las presiones de Washington? ¿En eso se nos irán cuatro años? Obviamente, sí.
DANDO TUMBOS
Como ya hemos mencionado, Trump fantasea con protagonizar la portada del Time y del The New York Times como el ganador del Nobel de la Paz. El problema es que no está logrando ninguna de las expeditas soluciones prometidas en campaña y esto pronto lo puede conducir a la desesperación y lanzar más golpes. Aquella fanfarronada de acabar con las guerras en 24 horas cada día se desvanece un poco más.
Tras extensas negociaciones de Estados Unidos con Rusia, desde el lunes pasado en Riad, las resoluciones son pocas (garantizar la navegación segura en el Mar Negro y prohibir ataques a instalaciones eléctricas), aunque lo vendan como “importantes avances” y un paso inicial hacia la paz duradera. En tanto, Volodímir Zelenski sigue contra las cuerdas y Vladimir Putin ganando tiempo y regocijándose con la promesa de reingresar al mercado mundial de exportaciones agrícolas y fertilizantes.
Mientras tanto, Israel, bajo el amparo y aplauso de la administración Trump, sigue su ofensiva en Gaza con total impunidad. La destrucción es sistemática y el exterminio palestino avanza, sin condenas contundentes de los cobardes, la mirada indiferente de quienes pueden detenerlo y no lo hacen, y el respaldo inquebrantable de Estados Unidos.
SANDERS & OCASIO
Bernie Sanders, a sus 83 años, encabeza una gira con el lema Combatir la oligarquía. Hasta el momento, ha reunido a más de 86 mil personas para hacer frente al autoritarismo y tratar de detener los recortes a los programas sociales, como Medicaid o los apoyos a veteranos. En su discurso, no faltan los señalamientos a los multimillonarios beneficiados por la administración Trump, con Elon Musk como uno de los principales blancos de crítica con sobrada razón.
Alexandria Ocasio-Cortez, de 35 años, acompaña en este movimiento a Sanders como principal aliada, pero, también, como la sucesora del liderazgo del ala progresista y de la izquierda demócrata. En estos momentos de incertidumbre, es crucial para la política interna de Estados Unidos el papel de Sanders y de Ocasio justo cuando el Partido Demócrata está claramente destruido y sin líderes: Joe Biden, inexistente; Barack Obama, que parece publirrelacionista en redes sociales; Kamala Harris, como siempre, invisible, y congresistas vergonzantes que ofrecen apoyo a los republicanos.
Sanders y Ocasio-Cortez canalizan la indignación popular y se convierten en la voz de los seguidores demócratas que exigen sanidad, educación gratuita, sindicatos y condiciones dignas. Éste podría ser el gran salto de Alexandria Ocasio-Cortez a la carrera presidencial en 2028, cuando el hartazgo por el populismo trumpista cobre su factura.
POST SCRIPTUM 1
Ojalá emergiera en México una oposición como Sanders y Ocasio que aborden de manera frontal los problemas del país y se conviertan en una fuerza propositiva. En cambio, contamos con una oposición conformada por políticos mediocres, desconectados de las necesidades de la clase trabajadora y las minorías.
