Trumpadas
México se supeditó a los intereses de Estados Unidos, lo que hiere a muchos en la dignidad nacional.
Donald Trump es un cirquero consumado, un vendedor excepcional y un bravucón graduado. Si juntamos todas esas, ¿cualidades?, podemos comprender que más de un mandatario se ponga a temblar y titubear.
Encontramos desde el caso más familiar y de rápida resolución como el mexicano, hasta el pueblo persa, que no ha logrado ser doblegado por las pataletas y tuitazos del republicano.
¿SU PATIO TRASERO?
La amenaza fue clara: o controla México su frontera sur o se enfrentará a aranceles de cinco por ciento o más. El plazo era corto, unos días donde el margen de negociación era nulo.
¿Qué puede negociar un país que depende en lo absoluto de la economía vecina? ¿Petróleo? Ya lo tienen ¿Recursos? ¿Cuáles? Vivimos del imaginario colectivo de suponer que estamos en una nación que derrocha recursos naturales y energéticos.
Una negociación desigual, donde lo único que este país tenía bajo la manga era la dignidad, que en estos casos era una moneda de cambio de muy baja denominación.
Desde la llegada de la primera caravana migrante a nuestro país la opinión pública clamaba el cierre de la frontera y mejores controles fronterizos con Guatemala. Descubrimos que la xenofobia también es nuestra y no sólo de los “gringos” contra nuestros paisanos. Salió a flor de piel nuestra hipocresía.
“Primero los mexicanos”, “invasores” y un sinfín de improperios fueron lanzados ante aquellos que huían del triángulo norte y más allá. Era gente indeseable que debía quedarse en su país. Convertimos a los migrantes en enemigos. Damos el mismo trato del que tanto nos quejamos.
Hoy la historia es distinta, por las presiones de Washington se tuvo que frenar el paso de los migrantes. México se supeditó a los intereses de Estados Unidos, lo que hiere a muchos en la dignidad nacional y representa una fiesta con juegos pirotécnicos para Donald Trump.
Los afectados no son México o Estados Unidos, son los miles de migrantes que no podrán cruzar y tendrán que buscar nuevas rutas o definitivamente vagar mientras algún gobierno les tiende la mano.
Por lo menos, en la próxima campaña de Trump, los migrantes serán un tema secundario y no un estandarte de guerra, sino de victoria. México ganó el premio de consolación y las y los migrantes una bofetada.
EL POLVORÍN DE ORIENTE MEDIO
Estados Unidos nuevamente golpea a Irán. Un nuevo paquete de sanciones contra los líderes persas más importantes tensa aún más la ya fracturada relación entre las dos naciones.
El pretexto es el programa nuclear de la nación persa, que, en opinión de Washington, es peligroso y pone en riesgo la paz y seguridad de la región.
La política exterior de Estados Unidos es clara: energía nuclear para mis aliados y desarme para mis contrarios; política confrontada por Teherán, que busca a toda costa defenderse ante la amenaza latente de Israel.
Trump desea a toda costa desmantelar el poder bélico de Irán, al ser el único contrapeso en la región capaz de causar graves daños a Israel, pero también representa mucho petróleo y una posición geoestratégica privilegiada que no dejará pasar por alto.
A Estados Unidos también le preocupa la lealtad de los chiitas en Irak, el régimen sirio, Hezbolá y la Yihad Islámica, grupos que ponen en jaque la influencia estadunidense en la región y la de Israel.
