Trump y sus demonios

Comienza a ser hora de que Biden deje la pasividad y apueste por eventos que le den notoriedad.

En diversas trincheras he insistido en que Donald Trump se reelegirá en noviembre próximo y ocupará la Casa Blanca por otros largos cuatro años. Una noticia nada alentadora para el entorno internacional.

A cuatro meses de los comicios, el tablero electoral se le complica al magnate. Sus bélicas declaraciones, sus viscerales publicaciones y la insistencia en sus fobias y paranoias son sus principales obstáculos. Sus propios demonios son los que lo pueden sacar a Trump de la Oficina Oval, no Joe Biden.

Encuestas publicadas por The New York Times apuntan que la intención de voto para los comicios presidenciales da a Joe Biden un 50 por ciento de intención de voto frente a un 36 por ciento a favor de Donald Trump. Según Reuters/Ipsos, 57 por ciento de la población desaprueba su gestión. Cifras alentadoras, pero que no reflejan ningún escenario aún.

Las últimas semanas fueron complicadas para la aprobación en la gestión del mandatario; el pésimo tratamiento en el combate al covid-19, sus ignorantes declaraciones, sus golpeteos contra China y la crisis contra el racismo y la violencia policiaca desatada por el asesinato de George Floyd le complican el camino.

El mandatario enfrentó la publicación del libro de John Bolton (exconsejero de Seguridad Nacional).

Algunas de las revelaciones en la obra es el carácter impulsivo del magnate, su obsesión por invadir Venezuela, ignorante y manipulador en política exterior, su sicosis contra Irán y el apoyo absoluto a Israel.

Ninguna información que no pueda realizar un analista observador de la gestión de Trump.

Otro de los golpes certeros que recibió el presidente estadunidense durante los últimos días fue el bloqueo de la Corte Suprema para eliminar el programa DACA, que protege a, por lo menos, 700 mil estudiantes indocumentados de la deportación. Trump lleva cuatro años obsesionado con destruir el legado de Obama y el DACA se resiste a morir.

Evidentemente, y como el fabuloso mercadólogo que es Trump, ya fue a desfilar a Yuma, Arizona, para “autografiar” sus 200 millas de muro y suspendió la emisión de visas de trabajo y green cards para proteger el empleo para sus nacionales. Eventos que llegan directo al corazón de su base votante y que estarán listos para defender América para los americanos en las urnas. Sus votantes le son fieles y lo sabe, no dudará en exacerbar sus miedos y deseos de supremacismo.

Comienza a ser hora de que Joe Biden deje la pasividad y apueste por eventos que le den notoriedad.

¿UN PASEO POR WASHINGTON?

El gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador anuncia su visita al mandatario Donald Trump para “agradecer” el apoyo durante la pandemia y el capítulo con la OPEP.

El motivo principal de la visita sería la celebración de la entrada en vigor del T-MEC, que tanto sudor —por decir lo menos— causó a la delegación mexicana.

Donald Trump vive semanas críticas en su política interna, ¿Será el mejor momento para que el presidente López Obrador realice su primer viaje al extranjero? ¿Se leerá como un espaldarazo a Trump? Lo único que podría salvarnos de esa lamentable impresión sería la presencia de Justin Trudeau.

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