Tiempos mejores

La salida de Trump del poder, así como la aplicación de la vacuna covid, mejoran el panorama para 2021

Espero no sea una sobredosis de esperanza por las épocas o exceso de ilusión para no morir de realidad, pero creo que 2021 será un año prometedor y que, finalmente, podremos dejar atrás la pesadilla de este fatídico año.

El comienzo de la aplicación de la vacuna contra la covid-19 es el tesoro más acariciado por la humanidad en décadas y la llave que nos permitirá salir del calabozo; la misma que permitirá reactivar la economía y la crisis que sumió a más de 115 millones de personas en la pobreza.

Resultará indispensable convencer a los ciudadanos renuentes a vacunarse de que serían responsables de retrasar la inmunidad colectiva y que detener la pandemia será más difícil. Desde el punto de vista de gobernabilidad, este sector de la población son un problema grave de salud y seguridad pública (así como los irresponsables que no utilizan cubrebocas). Vaya, un tema de seguridad nacional.

El tema de la distribución y aplicación en los países más pobres también es tema medular en este reto. Con el objetivo de alcanzar la añorada inmunidad de rebaño, los países desarrollados y las organizaciones internacionales deberán sumar esfuerzos. Una de las lecciones más importantes que arrojó la crisis del coronavirus es que la seguridad sanitaria es un tema global y que un brote en las regiones más alejadas puede destruir la salud y la economía global.

Por otra parte, el final de la catastrófica administración de Donald Trump (más que el triunfo de Joe Biden) augura épocas mejores en materia de relaciones internacionales. Por mencionar algunos puntos: regresar al Acuerdo de París, el principio del fin de los gobiernos populistas, la constante confrontación en temas migratorios y la estratégica relación con Oriente Medio y, en especial, la República Islámica de Irán.

Eliminar la presencia de Donald Trump de la arena internacional implica olvidar los discursos de odio que tanto aclaman sus seguidores. Aunque hay que ser claros, Joe Biden no será la panacea ni escucharemos cánticos celestiales.

Es claro que Venezuela, Cuba y Corea del Norte volverán a acaparar los encabezados perdidos, tras una administración Trump que pasó haciendo mucho ruido, pero no concretó nada.

Siguiendo la tradición demócrata, Biden seguirá con la construcción del muro con México, pero a la usanza Obama, sin hacer ruido. Y la relación con México será tibia, como en prácticamente todas las administraciones de demócratas.

De cualquier forma, serán tiempos mejores y logramos llegar ahí.

POST SCRIPTUM

Dentro de la sabiduría popular que se debate en 140 caracteres, resulta sencillo culpar al gobierno del incremento de casos de coronavirus y la saturación hospitalaria como si fuese un fenómeno exclusivo de México (¿habrán leído lo que pasa en las naciones europeas?).

Independientemente de la eficiencia y eficacia del gobierno, nuestra irresponsabilidad no tiene límites y somos culpables de lo que está sucediendo. Las calles del Centro Histórico abarrotadas, los centros comerciales con filas para ingresar y reuniones clandestinas. Es criminal el actuar de la gente.

Cuídense y cuiden a sus familias, eviten salir, utilicen cubrebocas y todas las medidas higiénicas.

¡Ya falta poco!

ADÉNDUM

La columna Rompecabezas tomará un receso y vuelve a las páginas de su periódico Excélsior el próximo 6 de enero.

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