Los odios de Trump
Tras el huracán María, el presidente dio cátedra de su desprecio por los latinos.
En medio de las Antillas existe una isla mágica que tiene el poder de provocar huracanes y desastres para inyectarse dinero o, por lo menos, eso piensan algunos.
En el imaginario del cowboy (Donald Trump) que lidera el país que alguna vez fuera una de las mejores naciones del mundo para vivir, descubrió —gracias a sus desarrolladas facultades como síquico— el poder que tiene Puerto Rico para atraer huracanes.
Sí, puede sonar ridículo, inverosímil o estúpido, pero viniendo de este cómico personaje todo se puede esperar. Probablemente a fin de año dirá que a Cuba la protege un dragón comunista satánico que vive en el fondo del mar.
Puerto Rico es una isla difícil de entender, al ser un Estado libre asociado de Estados Unidos, es decir, es un territorio de Estados Unidos, pero no es Estados Unidos, aunque sus ciudadanos ostentan la nacionalidad estadunidense.
No paga impuestos federales, pero se beneficia de ellos. Sus ciudadanos pueden votar por el presidente estadunidense, pero sólo en el territorio continental, no en la isla.
Puerto Rico también es un territorio que nunca ha sido libre, luego de ser una colonia española pasó a ser la recompensa de Estados Unidos tras su guerra con España.
La isla ha debatido por décadas su estatus, las opciones: estatidad, asociación o independencia. Mantener el estatus actual ha sido la opción más votada seguida de la estatidad, dejando a un lado o al final las intenciones de independencia.
Tras el huracán María, el presidente dio cátedra de su desprecio por los latinos, al actuar de manera lenta y poco solidaria con una isla que quedó prácticamente devastada.
También están sus peleas en Twitter con la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, a quien llamó incompetente.
Corrupción es la palabra con la que Trump relacionó al gobierno boricua, a la que se sumó la palabra escondida “aprovechado”. En pocas palabras, el presidente Trump mostró su menosprecio por las y los boricuas… otra vez.
¿Y si Puerto Rico tuviera una población blanca recibiría el mismo trato?
¿Si Puerto Rico tuviera petróleo u otros recursos seguiría siendo un Estado asociado? ¿Comenzará Trump con ideas para retirar la nacionalidad a los boricuas?
Sin duda, cuestiones que nos llevan a la reflexión.
LUCHA DE GIGANTES
A pesar del poder e influencia y la fuerte oposición de la Asociación Nacional del Rifle y del gran cabildeo que realizan en el Congreso de Estados Unidos, comienza a ser derrotada por acciones de la sociedad civil y los empresarios.
La inexcusable violencia que se vive en Estados Unidos ha hecho que empresas como Walmart y Kroger reduzcan la venta de armas, municiones para armas cortas y prohíban la entrada de individuos armados a sus establecimientos (a pesar de ser legal en varios estados). También pide Walmart al Congreso reforzar los controles de armas.
Se trata de los primeros pasos concretos y decididos en poner un alto a la violencia doméstica que se vive en Estados Unidos.
Los ataques domésticos con armas en Estados Unidos se normalizan; en lo que va de este año son casi 300 los tiroteos que se vivieron. El mes pasado, 31 personas murieron en ataques en Texas y Ohio.
