Mijaíl Gorbachov, último presidente de la URSS
Muchas personas no sólo en Rusia, sino en el resto del mundo,lamentan la muerte deMijaíl Gorbachov,estadista que alzó a la comunidad de repúblicas soviéticas, amalgamade etnias, culturas y economías, sobre la pesada loza de comunismo burocrático en ...
Muchas personas no sólo en Rusia, sino en el resto del mundo, lamentan la muerte de Mijaíl Gorbachov, estadista que alzó a la comunidad de repúblicas soviéticas, amalgama de etnias, culturas y economías, sobre la pesada loza de comunismo burocrático en que derivó la orgullosa hegemonía soviética.
El nacimiento de la URSS, creación de Lenin y Trotsky, y la dura etapa de sacrificios colectivos que sufrió el pueblo campesino con las jornadas stajanovistas del estalinismo, los horrores de la “gran guerra patria” contra la Alemania de 1941 al 45 llevó a la victoria que sentó a Stalin al lado de Churchill y Roosevelt en 1944 en Teherán para repartirse el mundo del futuro. La URSS marcaría después su oposición al método capitalista para crear la Guerra Fría que escindió al mundo y lo confrontó en dos bloques antagónicos con amenaza nuclear.
Como secretario general del Comité Central de 1985 a 1991, Gorbachov fue estadista excepcional que puso en marcha una verdadera transformación. Como Augusto emperador y Napoleón Bonaparte, el mundo sintió su paso.
Nacido en 1931 en una familia campesina que padeció la hambruna de los años treinta de Stalin. Abogado, estudió su entorno político. Con tesón y lealtad inquebrantable se afilió a su partido, propuesto a ascender a la cúspide del poder. Con sencillez y suaves modales y enorme carisma, Gorbachov escaló la estructura cerrada y los tortuosos corredores de una meritocracia ineficiente y corrupta.
En enero de 1987, Gorbachov publicó su libro proponiendo Perestroika y Glasnost, reestructuración y transparencia, democratización parcial con el Partido Comunista a la cabeza.
Se trataba de abrir el régimen a la libertad de expresión y de información. Se reformaba el totalitarismo soviético para transformarlo en socialismo con rostro humano asegurándose de ser eficiente y permanente. Las decisiones fueron boicoteadas por reformistas que las consideraban poco ambiciosas y por comunistas radicales que temían perder sus privilegios.
El líder siguió de frente abriendo al país a nuevas relaciones, como la de acabar con la confrontación ideológica y militar. Firmó acuerdos con Ronald Reagan y George Bush, sobre el control de armas. Era época para acuerdos y entre ellos el Tratado de Tlatelolco, promovido por nuestro canciller Alfonso García Robles, entregado a la tarea de acabar con un mundo bipolar.
Aunque dotado de poder suficiente. Gorbachov no lanzó el ejército contra los países miembros del Pacto de Varsovia, que se apartaban de la URSS y abandonaban el marxismo por la democracia y el libre mercado. Gorbachov impulsó la reunificación germana. El muro había sido derribado. Seguía el Premio Nobel de la Paz en 1990.
Muy pocos líderes en la historia han ejercido un efecto tan profundo en esos seis tumultuosos años en que levantó el Telón de Acero, alterando decisivamente el clima político.
El colapso de la URSS fue el inevitable resultado de la corrupción, unida a una crasa incompetencia. Cuentas nacionales que no cuadraban, estadísticas de producción falseadas. El comunismo nunca cobró realidad ni en los primeros años de violento sueño utópico que inspiró generaciones enteras. Lenin y Trotsky quedaban atrás. Ya asomaban alternativas más atractivas mientras que la sociedad de los soviets sólo significaba nuevas privaciones populares, colas y rutinas ya sin ilusión. Vidas kafkianas.
Burocracia con centralismos, el sistema desacreditado. El anquilosado aparato de burocracias sobrepuestas no aguantó el peso del gigantesco Leviatán.
El presidente Gorbachov murió la tarde del pasado martes 30 de agosto en un hospital de Moscú, tras una enfermedad “grave y prolongada”. En Ucrania, madre cultural de todas las Rusias, se luchaba por recuperar el territorio ocupado por Rusia en Jerson.
Pravda, el periódico oficial siempre adverso a Gorbachov, solía denunciar corrupción, desperdicio de potencial y de oportunidades. La Universidad Estatal de Moscú se unió a las críticas a la nueva democracia.
Querido en Occidente y denostado en Rusia, pocos líderes han tenido un efecto tan profundo. Gorbachov había muerto de manera simbólica cuando Putin destruyó efectivamente el trabajo de su vida, la libertad”, dijo el investigador Andrei Kolesnikov.
Millones de niños en las escuelas católicas en todo el mundo rezaron por la “conversión” de Rusia. Sus rezos fueron atendidos, hoy el país se ha convertido en eje capitalista. Putin, con muchos más, se esfuerza por restaurar las glorias perdidas. Gorvachov, figura notable con su querida esposa Raisa, también ucraniana, su consejera.
La URSS colapsó en corrupción y México tiene una grave corrupción que nos hace temer que su suerte puede ser la misma, si no se vence la inclinación que hoy día corre rampante por todo el sistema.
Las necesidades aumentan y la experiencia no apunta a vías mejores. ¿Será que, como la democracia misma, el capitalismo se practica mientras no hay solución mejor?
