El entretiempo

Aprobadas las reformas, y con suerte las leyes reglamentarias, la vida nacional reemprenderá su paso.

Estamos en entretiempo. El otoño quedó atrás pero el invierno que se anuncia aún no se instala.

Legislativamente los tiempos también son inciertos. Hay amplio margen para llenar los noticiarios y ruedas de prensa de declaraciones confusas que cumplen la función de prolongar la espera hasta que las fichas caigan en su lugar.

Hay oportunidad para lucimientos inocuos cuando los secretarios de Estado invaden los espacios de sus colegas informando y evaluando sobre temas que no les atañen: como Gobernación hablando de Relaciones Exteriores o de Educación. Se desvía la atención del público para presentarle los restos humeantes del avión mexicano “inhabilitado” en Venezuela, los apresamientos de algunos operadores del crimen organizado, y se acrecienta la indignación por el espionaje internacional político-militar norteamericano. No faltan aventuras seriadas sobre un imponente tiburón blanco. Todos son entretenimiento al margen de lo que verdaderamente urge, ni la no-anulación del desfile del 20 porque nunca se anunció.

Estamos marcando paso. Las reformas más importantes, la energética y la política, pendientes de discutirse, definirse y aprobarse, son temas todavía en vitrina, expuestos a las más dispares especulaciones.

En lo económico, suspenso. Los índices macro que fluctúan y confunden no sólo son nuestros. Estados Unidos, Europa, Japón y hasta la misma China, sueltan al mundo noticias contradictorias sobre sus futuros. El mundo desarrollado vacila entre seguir fiel a las políticas de disciplina fiscal y financiera que lo llevaron a desastrosas brechas sociales o decidirse por los programas de estímulos y apoyos populares. No hay mapas claros que sirvan de guía. La confusión en los gobiernos está a la vista de todos. La respuesta brota en violentos reclamos callejeros. Hay además genuina alarma. El año catorce guarda muchas incógnitas. La planeación se torna casi imposible.

En este escenario confuso, los ciudadanos no debemos aceptar que las decisiones que afectan a nuestra vida y familia queden más allá de nuestro alcance. Por el contrario, es exactamente al revés. Es ahora el preciso momento en el que los múltiples factores que determinan el futuro son bien identificables. La corrupción y sus compañeras la impunidad, la ignorancia y la irresponsabilidad son factores que, siendo lacras de la comunidad, en realidad son vicios de dimensión personal. Si no los corregimos individualmente, de poco servirá atravesar el desorden general para hacernos oír con energía y emplear los instrumentos que la democracia nos depara para hacer valer nuestros legítimos intereses que sentimos peligrar. El degradado ambiente social, producto de la suma de nuestras actuaciones, lo impedirá.

No hay que aceptar, por otra parte, que los que ahora están en el poder determinando la suerte de las reformas legislativas más centrales para la vida nacional, lo hagan actuando como si el mandato que les hemos otorgado en las urnas autorizara sus imprevisibles y personales conveniencias despreciando las de la comunidad.

Este entretiempo no va a durar mucho. Aprobadas las reformas, y con suerte las leyes reglamentarias que éstas implican, la vida nacional reemprenderá su paso. Será entonces cuando veamos si aprendimos a controlar, en este entretiempo, a los que nos representan, obligándolos a actuar conforme a sus responsabilidades.

Los tiempos políticos pasan rápido, pero las oportunidades que tiene el pueblo para orientar los rumbos hacia el progreso y la equidad nunca se interrumpen.

El siglo XXI, con el creciente instrumental tecnológico de comunicación del que disponen individuos y grupos de vocación social, se perfilará en la historia como la época en que más y con mayor rapidez se pudo avanzar hacia la democracia plena. Es vital que se haga uso de este instrumental con propósitos constructivos y solidarios, y evitar que sea utilizado con fines de destrucción social.

En todo ello la actitud personal imperará.

                *Consultor

                juliofelipefaesler@yahoo.com

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