El ciclo de la vida

La tarde del 6 de octubre de pronto se ha vuelto una fecha trascendente en la familia. Estamos todos de pie frente al cunero

Existen momentos significativos, y están también esos otros, los que nos transforman. La tarde del 6 de octubre de pronto se ha vuelto una fecha trascendente en la familia. Estamos todos de pie frente al cunero, cada uno buscando el mejor ángulo, cada quien intentando reconocer a ese pequeño hasta hoy desconocido, pero aún así previamente adorado por cada una de estas 13 almas que no pueden separarse del aparador. Cuando un niño es tan hermoso, no se hacen esperar los comentarios: “Tiene los ojos de mi hermano”. “La forma de la nariz de su madre”, dice la orgullosísima abuela. “No, más bien su boca”, expresa el recién estrenado padre. Los dos abuelos sonríen, pues por experiencia saben que sucede justo lo contrario, cuando el bebé no resulta ser tan agraciado. El bebé llora. No puedo evitar imaginarme en lo que estará experimentando, el vidrio templado no nos permite conocer su voz. Qué ganas de olerlo. Siento un impulso por escribir, me desborda la alegría e intento explicarme lo inexplicable... Pareciera que frente a mis ojos se desdoblara y resolviera en cincuenta centímetros de carne humana y tres kilos y medio de alma todo el milagro de nuestro existir. Mis ojos se empañan ante la magnificencia.  Naces, creces, te reproduces, mueres... ¿tan básico el ciclo de la vida? Y si le agregamos algunas palabritas en esos libros de biología... Naces, creces, amas, te reproduces, entonces amas con más fuerza, te entregas por completo a ese otro ser, aumenta tu fe en el universo, pues exponencialmente crece algo adentro de ti que, aunque sabe un poco a miedo, es solamente responsabilidad, y entonces... Te sales de ti mismo, lo que provoca un aceleramiento en tu proceso de maduración, la vida cambia y te sientes pleno y vivo, más vivo que nunca, y eso despierta tu conciencia y, de repente, te descubres fijándote en cosas que antes no te parecían tan importantes. Te preocupas por la ecología, la economía, la política, la nutrición, la educación, lo espiritual cobra absolutamente otro sentido... Y creces... Y sigues creciendo ya no en el afuera y en el cuerpo, sino en el alma, y así es como verdaderamente le encuentras sentido a esta experiencia, a este juego que empieza milagrosamente y se vuelve apasionante, justo porque sabemos que tiene fecha de caducidad.

Amado sobrino, le agradezco al universo tu presencia  y  le pido que esos hermosos ojos, que hoy abres por momentos, recorran paisajes llenos de belleza, que en tus pupilas se reflejen amores verdaderos, que tu alma cante, que tu corazón lata apasionado, que desborde esa fuerza que se requiere para los retos y el verdadero aprendizaje, y que sea también fuente de donde broten lágrimas de compasión y de alegría. Que esa voz interna siempre grite fuerte, que te atrevas a soñar en grande, que no te falte nunca sentido del humor, ni desperdicies tu tiempo en rencores ni sentimientos molestos, que viajes ligero, que luches, que goces, que busques y encuentres pero, sobre todo, que te sientas siempre agradecido y afortunado por haber llegado a este mundo rodeado de tanto amor. ¡Felicidades por este nuevo viaje Mikel!

Temas: