La UAM, una casa abierta a la modernidad

Juana Ramírez

Juana Ramírez

El arco de Juana

El retorno de la inversión (ROI) es un indicador financiero para evaluar la eficiencia y la rentabilidad de una inversión y hace parte del lenguaje común del mundo de los negocios, pero no en otros sectores, como educación o salud, y menos cuando de evaluar instituciones públicas se trata, porque suelen tener infraestructuras más pesadas para operar y, por tanto, ser menos eficientes en términos financieros si se les compara con la iniciativa privada.

En el caso de las universidades, el ROI se refiere a la relación entre los costos de obtener una educación universitaria y los beneficios económicos que graduados y sociedad obtienen de esa inversión. Existen varios factores que influyen en su cálculo, como la calidad de la educación impartida, la reputación de la institución, la tasa de empleabilidad y salarios de los graduados y los aportes científicos o tecnológicos.

En general, se considera que una educación universitaria tiene un alto ROI a largo plazo, porque los graduados universitarios tienden a tener salarios más altos, estabilidad laboral, una menor tasa de desempleo y mayores oportunidades de profesionales que aquellos que sólo cuentan con educación secundaria.

El ROI de una universidad puede variar dependiendo de la carrera elegida, la institución en la que se estudia y el nivel de endeudamiento de los estudiantes. Por ejemplo, las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) suelen tener un ROI más alto debido a la alta demanda de profesionales en estos campos y los salarios competitivos que ofrecen.

Es frecuente que las universidades privadas incluyan este elemento en su narrativa a futuros estudiantes y sus familias, pero no es común en universidades públicas, por eso me sorprendió gratamente conocer al doctor Gustavo Pacheco, actual rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), una institución pública federal localizada en la Ciudad de México.

El doctor Pacheco es un biólogo experimental egresado de la Unidad Iztapalapa de la UAM, con doctorado en Ciencias Biomédicas por la UNAM y la Universidad de Essen, Alemania. Tiene dos posdoctorados, uno en Alemania y otro en Suiza. Desde 2007 es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Recibió el Premio Estado de México de Ciencia y Tecnología en 2017. En el extranjero ha sido profesor e investigador en Holanda y Suiza.

La UAM cuenta con 83 licenciaturas, 64 maestrías, 43 doctorados y 13 especialidades en las que se forman más de 60 mil estudiantes. En México, es la universidad con la mayor proporción de doctorantes, superando casi  tres veces el promedio nacional (público y privado) y el de Iberoamérica.

Su enfoque es preponderantemente en disciplinas STEM, con una oferta amplia en ingenierías y forma profesionales de la salud, además de médicos, enfermeras, químico farmacéutico biólogos, nutriólogos, psicólogos clínicos, psicólogos sociales, ingenieros biomédicos, especialistas en física médica, e investigadores en ciencias genómicas, además de la formación de especialistas clínicos, como geriatras, entre otras especialidades médicas.

El doctor Pacheco empezó contándome que el presupuesto anual de la UAM es de unos 10 mil mdp. Pero no me lo dijo para expresar que era insuficiente. Todo lo contrario. Para él es claro que se trata de los impuestos de los mexicanos, que es un buen presupuesto y que debe dar cuenta no sólo de su ejecución, sino también por el índice de retorno social sobre la inversión (SROI). Hoy, por cada peso invertido en esta universidad, la UAM retorna 1.51 pesos a la sociedad. Y quiere lograr más.

En la UAM tienen claro que para crecer su SROI necesitan alianzas público-privadas, acercarse al sector productivo, impulsar la internacionalización estratégica y promover la generación de empresas de base científica y tecnológica. Lejos de un discurso académico ajeno a la realidad del país y la globalización, la UAM habla de modernidad y de generación de riqueza formado desde la academia, conectando con sectores clave para lograr ser un verdadero generador de valor y, por tanto, de bienestar social sostenible.