¿Quién me va a operar?

Juana Ramírez

Juana Ramírez

El Arco de Juana

La cirugía atraviesa una transformación extraordinaria. Durante siglos dependió del conocimiento, los ojos y las manos del cirujano. Después llegaron la anestesia, mejores técnicas de imagen, la laparoscopia y la asistencia de robots, que  hoy permiten operar a través de pequeñas incisiones, con visión tridimensional magnificada e instrumentos articulados capaces de ejecutar movimientos de enorme precisión.

Aclaremos algo: el robot no opera. No decide dónde cortar, qué preservar o cómo reaccionar ante una complicación. Es una sofisticada herramienta que amplifica algunas capacidades del cirujano que está detrás de la consola y que debe usar su criterio, anticipación, prudencia, comprensión de la enfermedad y responsabilidad frente al paciente para decidir cada paso.

La cirugía robótica dejó de ser ciencia ficción y su expansión es impresionante. Para junio de 2026 ya había 11 mil 710 sistemas Da Vinci instalados en el mundo. Sólo en 2025 se realizaron más de 3.1 millones de procedimientos con esta plataforma y más de 20 millones de pacientes han sido intervenidos desde su introducción. La red global supera ya los 101 mil cirujanos entrenados. 

Pero entrenamiento y pericia no son lo mismo, porque las curvas de aprendizaje varían según el procedimiento, la especialidad y la experiencia previa. No basta que el cirujano esté certificado para utilizar un robot, también es muy importante el número de veces que ha realizado una cirugía específica utilizando esta tecnología y en qué hospital. Porque además la experiencia quirúrgica no es individual. Alrededor del cirujano hay anestesiólogos, enfermería, técnicos, protocolos y equipos completos que también acumulan horas de vuelo.

En México, buena parte de esta experiencia se ha desarrollado en el sector privado, haciendo posible encontrar una cirugía robótica con el mismo equipo que se emplea en instituciones como Mayo Clinic y con un precio hasta 40 por ciento menor. 

Hospital Angeles Health System cuenta hoy con la mayor infraestructura robótica del país, con 300 quirófanos digitales, 44 robots quirúrgicos, entre ellos 20 Da Vinci, 15 ROSA, 2 Hugo RAS y 16 de cirugía ortopédica, de los cuales 2 Mazor —un equipo de alta precisión para cirugía de columna—, únicos en el país. Éstos son los mismos equipos que hoy se usan en los más prestigiosos hospitales del mundo. Sólo Hospital Angeles Pedregal alcanzó en abril pasado tres mil procedimientos robóticos y su programa integra a más de 150 especialistas. 

La medicina pública también está acelerando el paso. El Hospital de Oncología Siglo XXI del IMSS reportó 982 cirugías robóticas en tres años y 20 médicos certificados. El IMSS cuenta además con 68 cirujanos capacitados y está ampliando esta tecnología a cinco centros de alta especialidad. El ISSSTE pasó a seis unidades y realizó 284 procedimientos robóticos durante 2025.

Es importante decir que no necesariamente todo lo que puede operarse con robot deba operarse con robot. Dependiendo del procedimiento y del paciente, la cirugía abierta o laparoscópica puede ser la mejor alternativa. La pregunta no es cuál tecnología parece más sofisticada, sino cuál ofrece el mejor resultado posible para ese paciente y en qué manos.

La cirugía robótica ya empieza a usar inteligencia artificial, análisis de imágenes, simulación y navegación a partir de millones de datos quirúrgicos. Es probable que veamos sistemas capaces de sustituir acciones que hoy realiza el médico. El Surgical Robot Transformer (SRT) desarrollado por Johns Hopkins y Stanford ya utilizó aprendizaje por imitación para entrenar a la máquina en tareas fundamentales como manipulación de tejido, manejo de aguja y anudado.

Aunque la pregunta puede quitarle el sueño a muchos cirujanos, creo que el futuro de la cirugía no será escoger entre personas o máquinas, sino poner la mejor tecnología en las mejores manos. 

Puede que el prestigio de un cirujano deje de depender sólo de la virtuosidad de la mano y se centre en la capacidad de diseñar, supervisar y corregir el procedimiento. Sí, el quirófano será cada vez más digital, conectado e inteligente, pero la experiencia de los especialistas será aún más valiosa.