Lo que el mundo necesita en 4 letras: STEM
El efecto del internet, su inmediatez y sobreexposición, las redes sociales con todos sus sesgos y la escasa enseñanza de habilidades de pensamiento crítico en el sistema educativo, hacen que seamos menos capaces de analizar y cuestionar la información que recibimos. Y, ...
El efecto del internet, su inmediatez y sobreexposición, las redes sociales con todos sus sesgos y la escasa enseñanza de habilidades de pensamiento crítico en el sistema educativo, hacen que seamos menos capaces de analizar y cuestionar la información que recibimos.
Y, aunque no pocos dirán que ya es innecesario porque la inteligencia artificial puede incluso “pensar” por nosotros, es justamente ahora cuando el pensamiento crítico se vuelve más importante que nunca. A medida que la tecnología avanza a pasos agigantados y las máquinas se vuelven cada vez más inteligentes, es crucial que los seres humanos mantengan la capacidad de analizar, cuestionar y evaluar de manera crítica la información que reciben.
En un mundo inundado de datos y opiniones, esta habilidad se vuelve fundamental para separar la verdad de la ficción, identificar sesgos y prejuicios, y tomar decisiones informadas.
Con algoritmos y sistemas de IA tomando decisiones cada vez más importantes en áreas como la medicina, la justicia o la economía, es esencial que los seres humanos puedan cuestionar y evaluar la lógica detrás de estas decisiones. ¿Cómo se entrenó el algoritmo? ¿Qué datos se utilizaron? ¿Existen sesgos en el sistema? Éstas son preguntas que pueden ser respondidas principalmente a través de las llamadas disciplinas STEM (por sus siglas en inglés): ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, principales impulsoras de la innovación, la competitividad y primordiales para lograr la igualdad sustantiva.
En México, Movimiento STEM+, una organización fundada por Graciela Rojas Montemayor —una de las 100 mujeres líderes mundiales en STEM, cuya visión y liderazgo hoy son referentes en América Latina—, promueve activamente la formación de niños y adolescentes en estas disciplinas, porque según datos de la ONU, es justo estas generaciones las que podrían acabar con la pobreza extrema y la última que puede hacer frente al cambio climático. Dicho de otra forma, si no logramos incidir en esta generación, simplemente como humanidad no lo habremos logrado y por eso el mundo necesita más talento STEM para enfrentar los desafíos globales.
Un ejemplo de ello es la conocida escasez de profesionales de la salud, pues tan sólo en México se estima que hoy en enfermería el déficit es de al menos 300 mil, de más de 150 mil médicos de primer contacto y por lo menos 30 mil médicos especialistas. Y ello sin considerar que el envejecimiento de la población y el incremento en la expectativa de vida demandarán mayores servicios de cuidado, medicinas y dispositivos para su atención.
Por eso vale la pena comentar la nueva iniciativa de Movimiento STEM+ que recientemente lanzó una novedosa convocatoria llamada CELEBRA STEM: se trata de un programa gratuito para docentes activos de primaria y secundaria de todo México, en el que se les invita a participar mediante el desarrollo de experiencias STEM con sus estudiantes. Los ganadores serán reconocidos y premiados en el evento de cierre del programa en el marco del Día STEM, el próximo 8 noviembre. El único requisito es inscribirse al programa a través del sitio web www.celebrastem.org antes del 1 octubre.
Si nos detenemos por un momento a pensar que la propia inteligencia artificial es el resultado del talento de científicos e ingenieros que trabajan en el diseño de algoritmos y sistemas, es verdaderamente emocionante pensar en todo lo que podemos lograr si insistimos en la importancia de cerrar las brechas de acceso a educación de calidad y a la formación en disciplinas STEM.
Convertir el pensamiento crítico en una habilidad indispensable, nos ayudará a navegar un mundo cada vez más complejo y tecnológicamente avanzado, a tomar decisiones informadas, a protegernos de la manipulación, la desinformación y a garantizar un uso más ético.
