Alta especialidad farmacéutica de México
Cuatro empresas farmacéuticas nacionales acaban de anunciar inversiones en México por 10 mil 480 millones de pesos. Cierto es que el sector farmacéutico mexicano tiene una alta dependencia de las importaciones, especialmente de materias primas y empaques especializados. ...
Cuatro empresas farmacéuticas nacionales acaban de anunciar inversiones en México por 10 mil 480 millones de pesos. Cierto es que el sector farmacéutico mexicano tiene una alta dependencia de las importaciones, especialmente de materias primas y empaques especializados. Este sector representa unos 3 mil 300 millones de dólares y alrededor de 65% es importado. No obstante, también es justo señalar que las grandes inversiones en materia de innovación se dan desde las compañías internacionales que destinan millones de dólares anualmente para desarrollar tratamientos. Sin embargo, la oportunidad para la industria nacional es grande, considerando la pérdida de patentes que habilitan la producción de esos fármacos y la compra mayoritaria que el gobierno hace de medicamentos genéricos —más de 80% del total en unidades—, en el que la industria nacional es fuerte. Además, la promesa de dar prioridad en las compras a las compañías que cuenten con plantas de producción es un estímulo mayor para las inversiones.
Kener y Genbio, ambas de Grupo Vazol, destinarán 9 mil 180 mdp; por su parte, Grupo Neolpharma invertirá mil 300 mdp. Lo más interesante no son las cifras, sino el destino de estos recursos, porque, aunque lo esperado sería que sirvan para incrementar su capacidad de producción, que lo harán, la mayor parte se invertirán en soluciones de altísima especialidad. Destaco tres: 1. Vazol está trabajando en la producción de células CAR-T de tercera generación, esto es, inmunoterapias muy avanzadas en las que células inmunitarias llamadas células T —un tipo de glóbulos blancos— son “entrenadas” en el laboratorio para que luchen contra el cáncer. Tan sofisticado es este tema, que es considerado como un tipo de terapia génica celular debido a que involucra la alteración de los genes. 2. Además, desde Genbio, la primera planta de fraccionamiento de plasma humano en México, se fortalecerá la producción de albúmina, inmunoglobulina y factores de coagulación, productos vitales para pacientes con múltiples condiciones clínicas complejas, como la falla hepática, hemofilia y otros trastornos de la coagulación, así como enfermedades autoinmunes. Y, 3. La anunciada por Astrea Ocampo, directora general de Grupo Neolpharma, respecto de la producción de biofármacos a partir de bacterias, la capacidad de llenado de biotecnológicos y la producción de vacunas; además del desarrollo de productos biosimilares e innovación en biotecnológicos en conjunto con institutos y universidades.
Sin duda, una buena noticia no sólo por lo que implica, sino porque da cuenta de nuevos tiempos en la relación del gobierno con este importante sector. Vale la pena recordar que en el sexenio pasado estuvo prohibida la comunicación entre los funcionarios públicos del sector salud y los representantes de la industria farmacéutica y de dispositivos médicos, y más de una vez en las mañaneras se hablaba de “las farmacéuticas” igual para referirse a fabricantes nacionales que a internacionales, distribuidores o cadenas de farmacias. Incluso en más de una desafortunada declaración el subsecretario López-Gatell las señaló como responsables del desabasto de medicamentos oncológicos y psiquiátricos.
Pero las cosas están cambiando: aunque las compras consolidadas han tenido tropiezos y aún no se ha logrado el tan anhelado abasto de medicinas e insumos con la suficiencia necesaria, el ánimo de la industria es evidente, pues el diálogo con la Secretaría de Salud, la Cofepris y Economía es abierto, frecuente y cuenta con un plan de trabajo y compromisos de ambas partes. Parece que atrás quedaron los señalamientos y los nuevos responsables han trabajado en la construcción de una agenda alineada con el Plan México, que empieza a dar sus primeras señales: mientras en el sexenio pasado no pocas empresas decidieron reducir sus expectativas económicas y sus proyectos de inversión en México para concentrarse en otros mercados, hoy la industria nacional y la internacional anuncian frecuentemente inversiones.
Para cuidar la salud de los mexicanos se necesita un ecosistema robusto y colaborativo que ponga al centro de todos los esfuerzos a las personas, mientras reconoce la importancia de cada uno de sus actores y genere relaciones de largo plazo. En el próximo Arco les cuento más de cómo se está reconstruyendo esa confianza.
