Acciones desesperadas
Marta Zapata Tarrés es reconocida por su extraordinario trabajo como oncóloga pediatra.
La crisis de los Institutos Nacionales es profunda y tiene tiempo. Aunque para nadie es un secreto que la situación se agudizó durante el sexenio pasado con la letal combinación de los efectos de la pandemia y la desafortunada gestión del doctor Hugo López-Gatell —por decirle elegante a lo que no tiene justificación—, entre otras malas decisiones, la verdad es que algunos casos también arrastran liderazgos nocivos y corrupción de periodos previos.
Estas instituciones son coordinadas desde la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE), que depende de la Secretaría de Salud federal y cuya función principal es liderar 13 Institutos Nacionales de Salud y seis Hospitales de Alta Especialidad, que además de prestar atención médica a los derechohabientes principalmente del IMSS-Bienestar, son responsables de buena parte de la formación de los médicos especialistas del país —reconocidos por su excelencia clínica— y una fuente muy importante de investigación científica.
La semana pasada, en medio de las presiones que desde los institutos vienen promoviendo grupos de profesionales de la salud ante el desabasto que les impide atender adecuadamente a sus pacientes y de los proveedores de medicamentos, dispositivos e insumos que exigen el pago de cuentas millonarias con meses e incluso años de retraso, fue nombrado como nuevo titular de la CCINSHAE al doctor Carlos Hinojosa, en reemplazo de la doctora Marta Zapata Tarrés. Acción desesperada, sí, porque alguien debe pagar el costo, pero ni resuelve el problema ni reconoce lo logrado por la doctora Zapata en tan sólo 14 meses al frente de la Comisión. Les cuento.
Marta y su equipo trabajaron en establecer las bases para lograr un trabajo coordinado de las 19 instituciones a través del intercambio de servicios, la colaboración en investigación y en la docencia de excelencia a los residentes. Alineados con los objetivos de la Presidencia, se establecieron lactarios en todos los hospitales para las trabajadoras y de manera coordinada con la Cofepris y el Consejo de Salubridad General se avanzó en el fortalecimiento de las capacidades físicas y humanas en investigación regulada y colaborativa, prueba de ello fue la primera aprobación en 43 días de un ensayo clínico y la instalación de más de 10 grupos interinstitucionales para el análisis de casos complejos, que ya generaron publicaciones científicas.
Otro de los frentes de trabajo fue la salud mental de los médicos en formación, fomentando el respeto y la cero tolerancia al acoso. Tema del que no se hablaba desde la CCINSHAE a pesar de la conocida problemática de los residentes.
A la doctora Marta Zapata Tarrés, reconocida por su extraordinario trabajo como oncóloga pediatra por muchos años en el Instituto Nacional de Pediatría y su trayectoria en Investigación desde la Fundación IMSS, no le faltaron ganas ni compromiso. Hizo todo lo que pudo con los recursos que disponía. Su salida obedece a la presión mediática y a la complejidad de las necesidades de los institutos, que aún tomará tiempo y recursos resolver.
Por lo pronto, todos deseamos que el doctor Hinojosa reciba, además del nombramiento, el tiempo, el equipo, los recursos y el apoyo de Hacienda para atender las demandas de los profesionales de la salud en beneficio de los pacientes. Dentro de los temas pendientes también están incluir la perspectiva de género en investigación, establecer las clínicas de transición para pacientes pediátricos con enfermedades crónicas, concretar el comité de investigación en la CCINSHAE y la digitalización de procesos. Al tiempo.
