Gobierno extraviado vs. gobierno aburrido

Esas pasiones, las mismas en todos los hombres, bajo cualquier forma de gobierno, y cuando no se controlan producen los mismos efectos de fraude, violencia y crueldad

John Adams

Lo primero que deben hacer quienes tienen poder en cualquier escala no es destacar machaconamente los beneficios que otorgan a los ciudadanos, sino evitar o al menos amortiguar los daños que ocasionan con sus decisiones, acciones y omisiones. Aquí es donde el servidor flaquea: lo anestesia el miedo a la autocrítica, al honesto y rutinario ejercicio cotidiano al que debe someterse todo profesional que respete la dignidad de su cargo. En otras palabras, la obligación primigenia de quienes tienen responsabilidades sociales es proteger a quienes protestaron servir.

Lo anterior viene al caso porque me parece que la profesión que más se ha venido degradando es la política. 

En 1991 se efectuó la Primera Cumbre Iberoamericana, idea de Juan Carlos I y Carlos Salinas de Gortari. Fue de gran relevancia, a su declaración final se le tituló Fuego Nuevo. La asistencia de todos los convocados, la jerarquía de sus liderazgos, rebasaron las expectativas. Los objetivos propuestos estaban preñados de optimismo y correspondían a los valores de la cultura occidental, señalando el compromiso de luchar en contra de nuestras arraigadas carencias.

El próximo noviembre se celebrará en España la XXX Cumbre Iberoamericana. Las circunstancias son totalmente distintas. Del contraste se concluye que ha habido una profunda decadencia. Ojalá me equivoque, pero creo que habrá muchas ausencias y no todos los que concurran intercambiarán saludos cordiales ni coincidirán en las conclusiones finales.

La vida política está más polarizada, las amenazas de inestabilidad son más patentes y las relaciones entre las naciones están más deterioradas.

En nuestro caso, me parece redundante seguir enlistando los patéticos descalabros de la 4T. Tenemos un gobierno extraviado. La falta de Estado de derecho y de energía impiden el desarrollo. En relaciones exteriores nos quedan dos amigos: Cuba y Nicaragua, ambas dictaduras. La astringencia financiera del sector público cada vez es más angustiante, el diálogo entre los encargados de alcanzar acuerdos está roto.

El principio fundamental del neoliberalismo fue reducir el Estado en todas las áreas de la administración pública. Debido a la ineptitud, negligencia, corrupción e impunidad de la 4T en los últimos ocho años, paradójicamente. la iniciativa privada hace funciones de Estado.

Se invita fervorosamente a la participación política. ¿Cuál? ¿La que inocula resentimientos? ¿La que invita al tráfico de influencias? ¿La que soslaya la responsabilidad ciudadana? ¿La que dice que todo en el pasado estuvo mal? ¿La que carece de autocrítica?

La situación actual nos convoca al análisis y a la toma de decisiones. Necesitamos crear una gran conversación pública, intensa, pero mesurada. La lectura de un acucioso repaso histórico de la socialdemocracia de Agustín Basave me generó variopintas reflexiones y me sacudió una frase: “Lo peor que le puede ocurrir a una verdad es volverse lugar común”. 

En mi condición de estudioso del derecho, ése es precisamente mi caso. Insisto en el cumplimiento de la ley, sembrar como prioridad indiscutible la necesidad de cerrar la brecha entre el ser y el deber ser, algo obvio y elemental. 

Sugiero gobiernos aburridos, que no nos tengan en la permanente zozobra, que no nos despierten con declaraciones estridentes, que creen un ambiente de concordia, que propicien confianza y credibilidad en las autoridades. Que no me hagan padecer frustración e impotencia cuando constato injusticias como la cometida contra un ciudadano respetable como Ernesto Ruffo.

Quiero escuchar discursos sensatos, serenos, que inviten a la meditación reconfortante. Quiero percibir señales de que finaliza la tensión que desgasta. Quiero que respeten mi tiempo, que, ante su inminente escasez, lo quiero dedicar a cosas más humanas.