Para la Esfinge

Alejandra de la Paz cumplirá mañana ocho meses al frente del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Los pendientes que enfrenta el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), que dirige Alejandra de la Paz Nájera, no se limitan a la imperiosa investigación que debe realizar en torno a la muy posible sustracción de óleos, dibujos y páginas del diario de Frida Kahlo, que custodia el Fideicomiso de los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo, como expuso Hilda Trujillo desde abril pasado. Son muchos los temas, pero la titular no ha mostrado un ápice de interés por abordarlos.

De la Paz cumplirá mañana ocho meses al frente del INBAL y asombra que hasta hoy no ha convocado a una sola conferencia de prensa para hablar sobre el perfil de su gestión, los objetivos y los pendientes, que van desde el destino que se dio a la concha acústica del Palacio de Bellas Artes, retirada en 2022, hasta la ausencia del programa nacional de teatro escolar, el funcionamiento de la fallida Cineteca Chapultepec, los próximos trabajos en el Centro SCOP o las razones que han impedido la conclusión de la Bodega Nacional de Arte, en Chapultepec.

En este último caso, no faltará la vocecilla que venga y diga: “Es mejor tardar un poco y terminar bien la obra para que no suceda una desgracia”. Esa cantinela ya es conocida. Lo que se necesita es que la titular explique las razones. Porque si bien toda obra puede enfrentar algún retraso, debe informar en qué consiste y las consecuencias que esto genera.

Cada día, la presidenta Claudia Sheinbaum acude a su conferencia matutina e informa sobre los temas que son de su interés y responde algunas preguntas que nacen en el margen de la coyuntura. Mientras tanto, De la Paz no ha convocado a una sola conferencia de prensa para hablar sobre los temas del INBAL. ¿A eso le llama transparencia?

La ausencia de la titular es tan evidente que al día de hoy se desconoce su programa de trabajo o el enfoque que le dará a su administración. Lucina Jiménez, cuando arribó al mismo cargo prometió su famosa “reingeniería institucional”, la cual hoy nadie defiende. ¿Cuál es el programa de la actual directora? Créame, ese enigma no lo resuelve ni siquiera la gran Esfinge.

A finales de enero, la actual titular del INBAL dictó un puñado de ideas sueltas en un par de entrevistas, pero sin aportar mayor detalle. Dijo que su plan de trabajo será “poderoso y revolucionario”, que su programación será “diversa y enriquecedora” y “con un enfoque en la visibilización y la celebración de las mujeres indígenas”. ¿A qué se referirá con un plan poderoso y revolucionario?

También habló del obvio “fortalecimiento de las escuelas de educación artística del INBAL”, integradas por 29 instituciones y cerca de 9 mil estudiantes, a las que dedicarán mil 500 millones de pesos, y de las próximas exposiciones dedicadas a Lilia Carrillo, Geles Cabrera, Gilberto Aceves Navarro y Gunther Gerzso.

La realidad es que De la Paz ha evadido al máximo las preguntas de la prensa cultural, quizá, para no entrar en el terreno de los desafíos. Mencionemos uno, algo sencillo: ¿qué destino se le dará al predio La Mariscala, ubicado entre avenida Juárez y Eje Central, a espaldas del Palacio de Bellas Artes?

A finales de 2023, Lucina dijo que en marzo de 2024 el INBAL y la Secretaría de Cultura determinarían el destino del predio y adelantó que existía una previsión presupuestal de mil 275 millones de pesos para iniciar los trabajos. El anuncio fue heredado a la siguiente administración, pero hoy se desconoce si concluyeron los estudios y si edificarán en el terreno algún inmueble que ayude a las actividades culturales del palacio de mármol.

Quizá Alejandra de la Paz imagina que aún es directora de un recinto privado, como el Museo Franz Mayer, y ha olvidado que encabeza una de las instituciones culturales más importantes del país. ¿Hasta cuándo?

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