Aunque hoy se cumplen nueve años de los sismos de 2017, la titular de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, no ha encontrado el momento para hablar sobre avances y rezagos en la recuperación de los inmuebles históricos que permanecen dañados en Oaxaca, Puebla, Morelos y la Ciudad de México.
Claro que existen progresos, pero a nueve años de la tragedia aún hay 359 inmuebles afectados que no se han restaurado, por lo que sería necesario que la titular detallara el monto destinado a atender el tema en este año y con cuánto contará el rubro en su apretado presupuesto de 2027, cuando se conmemore una década del siniestro, fecha a la que tendría que llegar sin pendientes, como un gesto que destacara la relevancia del patrimonio cultural en su gestión.
Sin embargo, en los últimos 15 días, Curiel ha concentrado toda su atención en otros temas, también relevantes, pero sin dejar margen para ser cuestionada sobre por qué se ha eternizado la recuperación.
Por ejemplo, ha centrado su atención en el llamado programa de Fortalecimiento al Fomento de la Lectura, cuya convocatoria para la compra masiva de libros será lanzada el próximo lunes, y la esperadísima final de México Canta, que algún día necesitaría una versión para cantantes de ópera, los cuales abundan en nuestro país.
Además encabezó la inauguración de Fotoseptiembre, en el Centro de la Imagen, donde dejó que la delegación francesa recorriera la muestra en solitario, pues al final de los discursos, las loas y las fotografías de grupo puso pies en polvorosa y optó por no ver la exhibición que tanto celebró, como sí lo hicieron Delphine Borione, embajadora de Francia en México, y Jean-François Guéganno, director del Instituto Francés de América Latina (IFAL).
También la vimos hace un par de días en la apertura de la exposición del Códice Azcatitlan, donde acaparó el micrófono e impidió que fueran los expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) quienes detallaran la importancia del documento, que luego de 186 años de ausencia volvió al país, de manera temporal, como parte de la muestra El Códice Azcatitlan. México-Francia, 200 años de amistad, en el Museo Nacional de Antropología.
Lo malo fue que, en su intervención, Curiel repitió varias veces y sin pudor la relevancia del “Códice Buturini” (sic) —que en unos días se expondrá en Francia— ante la mirada de asombro de sus interlocutores. ¿Por qué esa obsesión por el reflector cuando a dos años al frente de la Secretaría de Cultura no ha convocado a una sola conferencia de prensa para afrontar los múltiples problemas del sector?
Pero volvamos al tema de los sismos, que dejó pendiente la gestión de Alejandra Frausto, antecesora de Curiel. Por ejemplo, en Oaxaca aún quedan por recuperar al menos 155 inmuebles históricos, de acuerdo con información obtenida vía Transparencia, entre los cuales destacan: el Templo de Santiago (con 3% de avance) y el del Ciruelo, en Fresnillo de Trujano (con 4%), junto con otros 51 inmuebles de diversos municipios cuyo progreso no llega ni a 10 por ciento.
Puebla reporta 156 edificios con valor patrimonial afectados, entre los que figuran el Templo de San Diego Alcalá (con 5% de avance); la Capilla de Jesús de Nazareno (con 5%) o el Templo de San Cristóbal Tepontla (con 5%) y otros 15 más con menos 10% de mejora.
En la CDMX se ha adelantado bastante, aunque aún quedan 11 casos relevantes, como la Iglesia Anglicana Christ Church (15% de avance), el Templo y Panteón de Santiago Apóstol (15%) y la Capilla de la Soledad, en Tláhuac (35%), así como 36 en Morelos. ¿Dónde está la voz firme de la titular Curiel? ¿O será que sigue cuidando su imagen para un día, en el futuro, sumarse a la burocracia dorada del sector cultural, junto a Diego Prieto y Lucina Jiménez?
