Como era de esperarse, el Museo Dolores Olmedo (MDO) reabrió sus puertas con éxito, porque, pese al trago amargo de 2025, luego de las críticas, la incertidumbre y las protestas, es y seguirá siendo un referente de la Ciudad de México. Sin embargo, aún es necesario que sus directivos resuelvan las dudas que dejaron al aire tras la reapertura del recinto, el pasado 30 de mayo.
Por ejemplo (ahora que ya terminó la fiebre mundialista), sería un buen momento para atender la solicitud realizada por los integrantes del colectivo Defendamos el Museo Dolores Olmedo desde el pasado 9 de julio, quienes pidieron al Comité Técnico del Fideicomiso Dolores Olmedo Patiño que mantuviera los martes como día de entrada gratuita al recinto.
De momento, los directivos no se han pronunciado al respecto, pero deberían reflexionar y hablar públicamente sobre la posibilidad de reponer el día de acceso gratis, tal como ocurría hasta antes de su prolongado cierre (en marzo de 2020) o, en todo caso, informar por qué se decidió suprimirlo y si con esto no se estarían vulnerando los derechos de quienes no pueden costear el boleto. Ojalá este tema lo pudiera comentar Jesús Galindo, titular del Instituto de la Defensa de los Derechos Culturales de la CDMX.
Pero también es importante que las autoridades del MDO atiendan las dudas de la prensa —que han ignorado como si se tratara de un barullo irrelevante— y respondan, por ejemplo, ¿cuál fue el detalle de la renovación del recinto y qué monto destinaron a esos trabajos?, ¿qué ocurrió con el plan de trasladar al Parque Urbano Aztlán al menos una parte del acervo?, ¿es un tema postergado, será reformulado o ya fue desechado?, ¿existe un compromiso total de la directiva para no fragmentar la colección?, ¿hay algún proyecto de exposiciones temporales para el resto del año?, ¿qué obras serán restauradas próximamente o deberán ser descansadas luego de su itinerancia por Estados Unidos?, y ¿se tiene considerado el préstamo internacional de algunas piezas?
¿Cómo es que una institución tan respetable no ha convocado a una sola conferencia de prensa para aclarar estas dudas?
QUEJAS EN LA CND
Bailarines de la Compañía Nacional de Danza (CND) enviaron, el pasado 28 de julio, un oficio a Esperanza Domínguez Pérez, jefa de la Oficina de Representación en el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), en el que solicitan su intervención para revisar el trabajo de Erick Rodríguez, titular de la agrupación desde el 1 de febrero de 2025.
En el documento señalan que el funcionario estaría imponiendo a algunos artistas —entre bailarines, maestros repetidores y directores de orquesta— no por un criterio artístico, sino por compartir su origen cubano. Además, acusan que estaría favoreciendo a supuestos bailarines lesionados, quienes habrían sido premiados para viajar a Rusia y montar la función de gala contemporánea en el Teatro Alexandrinsky, en abril pasado, dejando fuera a aquellos que fueron constantes en la compañía.
Por último, expresan su inconformidad ante la reciente contratación de un jefe de difusión cubano, quien no habría pasado el examen para ocupar el puesto, pero estaría relacionado con la familia del director, y de un asistente personal para el titular de la CND, quien presuntamente cobra un salario de bailarín, pese a tener funciones inciertas.
Aquí se suma otro pendiente para Alejandra de la Paz, directora del INBAL, quien esperamos que vaya tomando nota, antes de que el problema se agrave. Ojalá lo atienda muy pronto y que no lo haga con la misma velocidad con la que ha resuelto la salida de Marcelo Lombardero, que ha dejado la Compañía Nacional de Ópera con un sigilo inesperado. ¿Por qué todo tiene que ser en lo oscurito?
