Andanzas

La delegación mexicana propondrá nuevas reglas al comercio y la migración. Sin visiones cortoplacistas, despóticas, retrógradas y ajenas a la realidad. Pues conocida es la guerra comercial que sostiene EU con China y la Unión Europea

Donald Trump recurrió a sus andanzas como parte de su estrategia para reelegirse. Mala copia de un emperador romano, avasalla para conseguir sus objetivos, reconvenir y regañar agria y severamente a la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador por no resolver el tema migratorio y de trasiego de drogas.

Frente al fracaso de la construcción de su muro fronterizo, recurre ahora al amago de la economía mexicana, al pretender subir 5% y más los aranceles a las exportaciones mexicanas.

Cual vil francotirador esperó el anuncio del gobierno mexicano para aprobar en el Congreso Legislativo el T-MEC, provocando con su clásico estilo la desestabilización de las bolsas de valores y la depreciación del peso frente al dólar, prendiendo focos rojos en ambos países.

Marcelo Ebrard, canciller mexicano, salió a Washington encabezando una delegación mexicana integrada por los secretarios de Economía, Graciela Márquez, y Agricultura, Víctor Villalobos, donde resolverán el tema arancelario con el vicepresidente Mike Pence y otros secretarios de Estados Unidos.

Con la efigie de Benito Juárez y la máxima “El respeto al derecho ajeno es la paz” detrás de sí, Ebrard Casaubon anunció: “es tiempo de conocer a los aliados de México”.

Cierto que al compartir la línea fronteriza más extensa entre ambos países a diario se dan paso millones de personas y mercancías, y también migrantes y drogas; temas inconexos por su origen, pues mientras los migrantes y sus éxodos son originados por la pobreza y la violencia de los países centroamericanos que buscan “el sueño americano”, las drogas, su producción, traslado y comercialización vienen desde Colombia y, sin duda, en México este asunto ha crecido exponencialmente.

La amapola se produce en Afganistán, país líder, y México, que lo es en Latinoamérica.

El fentanilo, precursor sintético, se produce en China e India, llega al vecino país por su frontera norte y de Canadá; la mariguana, cocaína, heroína, metanfetaminas: todas son consumidas por la inmensa población adicta de Norteamérica. 

¿Por qué el señor Trump, en lugar de criticarnos, mejor no impulsa programas de prevención y rehabilitación de sus adictos?

¿No sería más fácil evitar tener enfermos por adicción a las drogas? Pero no, estimado lector, resulta ser el mejor y más redituable negocio del mundo que deja toneladas de dólares a sus corruptas estructuras policiales.

El tema migratorio, cierto, se ha escalado como consecuencia de los 40 mil migrantes que han ingresado a nuestro país, sólo de enero a marzo de este año.

Trump tuiteó: “Queremos acción, no hablar”, en respuesta a la rápida movilización del canciller Ebrard y la carta que envió el presidente López Obrador, quien ha sido exageradamente respetuoso contestando, “Recuerde que no me falta valor, y no soy cobarde”, pues una cosa es la prudencia y otra el servilismo.

Trump olvida que López Obrador y Ebrard son respetuosos, pero no cortesanos; la delegación mexicana advirtió que de realizarse esta ofensiva las economías de ambos países se dañarán y la migración, “sin la ayuda de México”, puede llegar a un cuarto de millón de migrantes adicionales a la frontera con Estados Unidos de continuar los agravios.

Por ello, nuestro país propondrá reglas nuevas al comercio y la migración. Sin visiones cortoplacistas, despóticas, retrógradas y ajenas a la realidad. Pues conocida es la guerra comercial que sostiene con China y la Unión Europea; por eso, en visita al Reino Unido fue recibido entre protestas, pues lo consideran un peligro para la paz y economía mundiales.

Trump ambiciona seguir siendo inquilino de la Casa Blanca, de ahí los miedos y fantasmas del desempleo de sus connacionales.

¿o no, estimado lector?

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