1. Reconocimiento. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, convierte la memoria en instrumento político al reivindicar a Margarita Maza Parada como figura central y no satélite de la historia oficial. Acompañada por Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, el acto se mueve entre la reparación simbólica y la proyección contemporánea, con mujeres al centro del relato y del poder. La ceremonia es pulcra, el discurso consistente, y el mensaje alineado con la agenda transformadora. Pero el cálculo no es sólo histórico. Es de presente. Porque resignificar el pasado sirve para enfatizar que México no detiene su desarrollo. Civismo real.
2. En proceso. Clara Brugada, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, encontró en el ensayo rumbo al Mundial 2026 una vitrina funcional para instaurar control donde suele haber fricción. El despliegue de Última Milla, operado con Héctor Ulises García Nieto, secretario de Movilidad, logró lo que pocas veces coincide, flujo ordenado, transporte articulado y protestas contenidas sin desbordes. El primer ensayo salió bien, alineados autoridades y una ciudad que respondió al esquema. Pero fue eso, un ensayo. Será necesario que la disciplina se sostenga en los días venideros para enfrentar el reto de ser anfitriones de un Mundial. Hoy, CDMX a la altura.
3. Quita risas. Jaime Bonilla, exgobernador de Baja California y comisionado nacional del Partido del Trabajo en la entidad, suma una marca más a su expediente justo cuando sus pendientes judiciales escalan. El Tribunal de Justicia Electoral lo coloca en el registro de violencia política de género por señalamientos contra la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, sin sustento formal. No es un episodio aislado, es acumulación tras el proceso penal por peculado, abuso de autoridad y uso ilícito de atribuciones, de cuya audiencia salió sonriendo, por un lado, y sanción electoral, por el otro. Una planta fotovoltaica no se construyó. Vasto su expediente.
4. Hundidos. Circe Camacho, alcaldesa de Xochimilco, transita 2026 con la presión acumulada en seguridad, agua y territorio. La percepción de inseguridad escala y el transporte sigue siendo foco rojo; a la vez, más de 150 mil personas enfrentan desabasto mientras las pipas no alcanzan y las protestas crecen. Los asentamientos irregulares siguen expandiéndose sobre suelo de conservación. Y a eso se suma el rezago en gasto y el ruido por su reacción ante inundaciones, que dejó cicatriz política. En el PT, Alberto Anaya, dirigente nacional, observa cómo una de sus cartas en la capital empieza a perder tracción. Y eso ya le pesa.
5. Doña víctima. Layda Sansores, gobernadora de Campeche, practica el viejo recurso de culpar al eco por lo que dijo frente al micrófono. Primero lanza la frase que para ser candidato hay que tener padrinos o algo peor y, luego, acusa a los medios de tergiversar mientras matiza sin retractarse. El desliz no es menor, porque exhibe una lectura del sistema político que acomoda según convenga. Defiende el Plan B de Claudia Sheinbaum, presidenta de México, y arropa los hoteles del Tren Maya frente a quejas locales. Entre polémica y promoción, Sansores mide hasta dónde estira la cuerda. El problema no es lo que dijo, es que lo sostiene.
