Agravios

Sigue siendo una preocupación importante los grados crecientes de violencia e inseguridad del país, consecuencia de la presencia de las bandas delincuenciales del crimen organizado.

           Con respeto a todas las mujeres del mundo

           y a su dignidad

Mañana es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, determinado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el propósito de erradicar este flagelo mundial en todos los países miembro.

Una ofensa a la sociedad global son los atropellos, ultrajes y humillaciones que siguen padeciendo millones de mujeres en todos los países del mundo.

A saber, una de cada tres sufre violencia física y/o sexual a lo largo de su vida y, en México al menos seis de cada diez mujeres han enfrentado un incidente de violencia alguna vez en su vida, según datos de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de la ONU, institución que ha logrado constituirse como el instrumento más extenso y progresista respecto de los derechos humanos de las mujeres y niñas.

Nuestro país suscribió esta Convención en 1981 y obligándose a informar los avances que se tienen en el propósito de proteger y respetar al sexo femenino, al ser víctimas de maltrato, violencia y acoso en todas sus expresiones incluida la pérdida de la vida. Recordemos la desaparición y muerte de mujeres en Ciudad Juárez donde nuestro país tuvo que responder al informe elaborado por dos expertos de CEDAW, dando cuenta de las medidas adoptadas para resolver violaciones a la seguridad y a la vida de las mujeres y niñas.

Ciertamente hemos avanzado en el marco normativo con diversas reformas legislativas como la ley de Desaparición Forzada de Personas, desaparición cometida por particulares y el Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, que con prudencia impulsa la subsecretaría de Segob, a cargo de Alejandro Encinas; la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, o la Ley General de Acceso a la Mujeres a una Vida Libre de Violencia y, en particular, la disposición que contiene y tipifica como delito el feminicidio, o la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, que fue reformada para la inclusión de disposiciones que prohíben la misoginia, la homofobia y la discriminación racial, la reforma al artículo 14 de la Constitución para instaurar la paridad en las elecciones legislativas federales y locales, o la Ley General de los Derechos de Niños o Niñas y Adolescentes o la equidad de género incorporada en nueve artículos en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión.

Sin embargo, sigue siendo una preocupación importante los grados crecientes de violencia e inseguridad del país, consecuencia de la presencia de las bandas delincuenciales del crimen organizado que siguen lastimando a mujeres y niños, incluidos los abusos de migrantes y refugiados en tránsito solicitantes de asilo y que son víctimas de extorsión y de los delitos de trata (explotación sexual) o los abusos laborales en jornadas extenuantes en sus horarios de trabajo, las brechas salariales existentes, olas injurias y amenazas que reciben las mujeres periodistas y defensoras de derechos civiles y humanos, la ausencia de servicios médicos a las mujeres en reclusión o la práctica constante del matrimonio infantil en comunidades indígenas por medio del trueque, la dote, disfrazados de “usos y costumbres” o las bestiales prácticas del “derecho de pernada”, donde el padre del novio comprueba si es apta sexualmente la futura pareja de su hijo.

Prácticas todas denigrantes que ofenden, lastiman y laceran a la dignidad y decoro de las niñas, víctimas de estas bestiales costumbres que siguen vigentes en algunas comunidades del país. Por ello debemos seguir apoyando e impulsando la defensa y práctica de sus Derechos fundamentales y de la igualdad de género para su empoderamiento, ¿o no, estimado lector?

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