Integracionismo
El integracionismo económico está a prueba en el mundo. El tema de la liberación del comercio está siendo aprovechado por nuevos actores de la política y grupos sociales que han permitido la formación
de nuevas fuerzas políticas
en los países integrantes de tratados comerciales existentes, cuestionando su utilidad.
En Estados Unidos esto ayudó al triunfo de Donald Trump para llegar a la Casa Blanca. Vientos fuertes de revisionismo del poder están sacudiendo a la vieja Europa, pues los movimientos de extrema derecha y ultras la recorren. Todos los días, los países de la Comunidad Europea están en este debate.
En Reino Unido, la conservadora Theresa May, con el Brexit, arribó al poder en lugar de David Cameron. En Alemania surgió Alternativa (AFD), un partido ultraderechista con posiciones euroescépticas e islamofóbicas, que en cuatro años de su existencia ha logrado presencia en 11 de los 16 parlamentos regionales de ese país. Así se convertirá en la tercera fuerza política de Alemania, pues solidificará su presencia en el Bundestag, con su propia fracción parlamentaria, con un discurso antiestablishment y un electorado transversal, se definen como aglutinadores de simpatizantes liberales, conservadores, patrióticos y no nacionalistas; esto es, aman a su país, pero no desean imponerse al resto, lo explican al seguir perteneciendo al Mercado Común Europeo, preservando su seguridad y su soberanía nacional.
Los Presidentes de los parlamentos de Alemania, Luxemburgo, Italia y Francia se pronunciaron a favor de un Estado Europeo o Federación Europea, con lo que se acabarían los Estados-Nación, esto implicaría el ocaso de las soberanías de los países de la Comunidad Europea para entregarlas a un poder central, omnipotente, que todo lo decidiría.
Construir un Estado Europeo, y su tendencia de pretender construir un ministerio económico, uno fiscal y otro de defensa para revisar y definir todas sus políticas en relación a la moneda “el euro” y, preponderantemente, a los flujos migratorios que se han vuelto una amenaza y principal preocupación por el terrorismo islámico, estos movimientos sociales son “islamofóbicos”.
El islam tiene en la mayoría de sus interpretaciones una pretensión de régimen político, al ser una religión que tiene la pretensión de normar al derecho; “la Sharia” reglamenta las creencias personales, su relación con Dios; asimismo, regula asuntos de derecho civil y penal, la sociedad, la familia, la vida pública y deja de lado el principio constitucional de la separación de la religión y el Estado.
Con este asunto han crecido líderes ultraderechistas e islamofóbicos en Europa; Gerts Wilders, en Holanda, afirma que “El Corán es un libro con más antisemitismo que Mi lucha, de Adolf Hitler”; Marine Le Pen, del Frente Nacional, quien contendió en las elecciones, quedó a dos puntos porcentuales de Emmanuel Macron, por lo que irán a segunda vuelta electoral para la Presidencia de su país (ambos de derecha y extrema derecha); de Grecia, Nikos Michaloliakos, dirigente del partido neonazi Amanecer Dorado; Gianluca Iannone, de Italia, de CasaPound; Frauke Petry, de Alternativa para Alemania; Timo Soini, de Finlandia, del partido Verdaderos Finlandeses; Kristian Thulesen, del Partido Popular Danés; Björn Söder, del Demócrata Sueco; Gábor Vona, del Jobbik de Hungría; Zeljko Reiner, de la Pronazi Unión Demócrata Croata; Norbert Hofer, del Partido de la Libertad de Austria, etcétera.
Los europeos colonizaron al mundo y ahora están instalando en el poder a candidatos que ofrecen cerrar sus países a la economía y la migración como fórmulas generadoras de bienestar.
El periodista español Jaime Rodríguez publicó que un tercio de los 18 millones de musulmanes que viven en Europa es afín a “la Yihad”; es decir, alrededor de seis millones que viven en Francia, Bélgica, Alemania, Holanda y Reino Unido; de estos sólo una pequeña porción es terrorista y el resto sólo es colaboracionista. El integracionismo musulmán de Europa no se consolida, por lo que tristemente continuarán las deleznables acciones de terrorismo. ¿O no, estimado lector?
