Autocrítica

Luego de 252 días del inicio formal del actual proceso electoral, convertidos en cautivos testigos del cotidiano espectáculo de cuanto hacen y dicen —y de lo que no— los candidatos presidenciales, concluimos que la manera más efectiva de decidir el voto es observando y captando en directo las posturas de cada aspirante, exponiendo o debatiendo sus propuestas, de preferencia en algún entorno televisivo. La millonada derrochada en spots y huapachosos jingles ya tiene fastidiado y desmotivado al involuntario auditorio

Los candidatos presidenciales han participado recientemente en forma individual, principalmente en el relanzado Tercer Grado de Televisa, como en Milenio Televisión, en entrevistas colectivas conducidas por habilidosos periodistas, analistas y comentaristas. La opinión pública ha juzgado pendularmente la actitud mostrada por ciertos entrevistadores, desde dóciles y condescendientes con Andrés Manuel López Obrador en Tercer Grado, hasta agresivos y groseros con Ricardo Anaya en Milenio Televisión.

Lo plausible y, sobre todo, inusual, tras la entrevista conjunta de la trituradora de Milenio al candidato Ricardo Anaya, ha sido la autocrítica pública, el mea culpa por parte del connotado Héctor Aguilar Camín, partícipe de la misma, cuestionando el grado de entendimiento del significado del género de la entrevista, espacio dentro del cual no se trata de exhibir o denunciar al entrevistado, sino de mostrar y revelar. Cuestionó Aguilar Camín a dos de sus compañeros, Jesús Silva-Herzog Márquez y Azucena Uresti —ciertamente, ambos de su afecto personal—, de utilizar la ocasión para ATACAR a Ricardo Anaya, sobre todo Azucena, sensiblemente desesperada —casi en la histeria— por lograr callar al candidato, como si se tratara de un hijo respondón y mal educado. Ningún periodista debe de tener línea, pero sí su propio estilo, el cual debe mantener en todo entorno sin alterar su propia personalidad, sin conducirse como miembro de una pandilla golpeadora, impidiendo siquiera que se le responda, como si fueran sordos que sólo quisieran oír su propia voz, tratando de dejar en ridículo y sin respuesta al entrevistado. Destaca Aguilar Camín que el gremio periodístico en México ya votó —con honrosas excepciones— y lo hizo a favor de Andrés Manuel López Obrador, por lo que seguramente sienten miedo, pavor, y ya le rinden pleitesía como sus fieles vasallos. Con lo que no habían contado los entrevistadores es que un chamaco de 39 años les haya salido respondón y más inteligente que ellos y que en la medida que es atacado, se crece proporcionalmente.

El lúcido Jesús Silva-Herzog ha admitido que los encuentros habidos entre periodistas y candidatos no han representado un gran aporte a favor de la deliberación nacional: “Hay señales de que no estamos haciendo bien el trabajo”. No se trata de un torneo en contra de candidatos o políticos para ufanarse de que “se lo echaron o que éste los derrotó”.

Más que hacer referencia a las acertadas respuestas, temple, control, modulación de voz, humor y retentiva, por parte de Ricardo Anaya, es pertinente enfatizar en que queda confirmado que la presencia en directo en algún medio televisivo de un candidato, resulta más efectiva que el reiterado estribillo  fastidioso de inaguantables mensajes.

Margarita Zavala, sorprendentemente, declinó su participación en la contienda electoral, desgastada y consciente de su nula posibilidad, sin embargo, esta decisión la redime como elemento rescatable a favor de la causa de Anaya o de Meade, por lo cual, de inmediato, tanto las dirigencias del PRI como del PAN exaltaron las virtudes de la excandidata presidencial, suponiendo que los votos —entre 3 y 4%— que la han respaldado pueden ser endosados. Datos duros proporcionados por la encuestadora Indemerc señalan que de cada 100 votos a favor de Margarita Zavala, 38 tendrían como segunda opción a López Obrador, 29 a Ricardo Anaya y siete a José Antonio Meade.

Lo procedente en cuanto a los tiempos asignados para el próximo debate presidencial hubiera sido repartir los 20 minutos asignados a Margarita Zavala entre los otros cuatro participantes, dando más oportunidad de exposición a cada quien.

Valga la autocrítica también para el elector. Le pregunto a usted: ¿A poco más de un mes para el 1º de julio, se siente seguro de su selección en cuanto a Presidente? ¿Sabe usted por qué otros candidatos habrán de decidir su voto?

Diputados, senadores, jefe de Gobierno, alcaldes y en su caso gobernador, presidente municipal, concejales, sindicaturas y regidurías. ¿Quiénes son y cuál es su trayectoria? Meditemos y votemos convencidos, ni por miedo ni por latido. Para exigir hay que saber elegir.

Analista

jrubi80@hotmail.com

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