Informe de medio tiempo

Septiembre de mitad de sexenio. Informe presidencial de Enrique Peña Nieto abarcando lo hasta hoy realizado y anunciando nuevo decálogo de acciones a seguir en el transcurso de los próximos tres años. Informe—como todos— que no dice todo lo que es, ni es todo lo que dice.

Trienio de logros y aciertos, de yerros y adversidades. Aquellos inconformes del vaso medio vacío, expectantes de un mea culpa presidencial, distinguieron a un firme Primer Mandatario flanqueado por los opositores presidentes de la Cámara de Diputados   —del PRD— y del Senado —del PAN—, que a pesar de la desconfianza interna y la incertidumbre externa, se dice “decidido a afrontar los desafíos con claridad de rumbo y absoluta determinación”.

El complejo arte de la disertación tiende a enfatizar los puntos positivos eludiendo los datos desfavorables. Cada gestión presidencial corrige ineficiencias de la anterior y la rebasa en resultados. Es así que en estos tres años de gobierno disminuyó el número de robos, extorsiones, secuestros y homicidios. La Cruzada Nacional Contra el Hambre beneficia a más mexicanos, al igual que el Seguro de Vida para Jefas de Familia, además de haber alcanzado mayores beneficios con Prospera y con el Programa de Pensión para Adultos Mayores. El Seguro Popular cuenta ya con más de 57 millones de afiliados. La nueva política de vivienda ha beneficiado a 2.9 millones de familias con financiamientos y subsidios.

La ovación más prolongada del Tercer Informe de Gobierno correspondió a la firme decisión del Estado de establecer un hasta aquí a la irreverente disidencia magisterial, rescatando la educación pública en Oaxaca de los intereses particulares que la mantenían cautiva por varias décadas. “La Reforma Educativa llegará hasta el último rincón y escuela del país”. Se han canalizado 7 mil 500 millones de pesos a 20 mil escuelas, donde padres, maestros y alumnos deciden conjuntamente. Se destinarán en los próximos tres años ¡50 mil millones de pesos! para dignificar las escuelas públicas e implementar un programa nacional de inglés en las mismas.

El presidente Peña enfatizó que ante la reducción de ingresos petroleros no se aumentarán impuestos, ni se endeudará al país, el gobierno se apretará el cinturón. Lo cierto es que la Reforma Fiscal ya se encargó de encarecer impuestos y el endeudamiento del país se ha dado en serio. Es más, la propia inercia difícilmente evitará contraer deuda adicional. En cuanto a la austeridad gubernamental, sobra tela de donde cortar, se requiere una firme determinación al respecto, pregonando con el ejemplo.

El jefe del Ejecutivo alertó sobre los riesgos de caer en la intolerancia, el populismo y la demagogia, espejismo en que el anhelado cambio se convierte en frustración y retroceso. Los cambios verdaderos ocurren en la institucionalidad y estabilidad económica.

Ciertos innovadores esquemas de financiamiento expuestos por el Presidente suenan atractivos, pero crean confusión. Es el caso del Fideicomiso de Inversión —Fibra E— destinado a proyectos energéticos y de infraestructura. Asimismo, la colocación de bonos en la Bolsa Mexicana de Valores para financiar infraestructura educativa y la emisión de certificados de proyectos de inversión para inversionistas institucionales y fondos de pensiones. ¿Cómo se invertirá en dichos mecanismos, con qué aliciente y qué garantía?

Inmersos en el tema de la austeridad, el presidente Peña sorprendió con la creación de una nueva Secretaría de Estado, la de Cultura, la cual “lejos de implicar un mayor gasto, optimizará y dará mayor relevancia a la inversión realizada en cultura”. No dan las cuentas, ¿más burocracia con la correspondiente parafernalia implicada, sin aumentar gastos?

Concluyó Peña Nieto su informe: “Mi responsabilidad como Presidente de la República es avanzar sin dividir, reformar sin excluir, transformar sin destruir”.

Sin embargo, voces discordantes alertan sobre los distintos colores del cristal con que se mira. El líder panista Ricardo Anaya: “No había condiciones para escuchar un monólogo triunfalista… parecía el de otro país, de otro México”. La agencia calificadora Moody’s sostiene que 2015 y 2016 serán “tiempos difíciles —vaya primicia— y complicados para el gobierno de México”. El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado: “Tenemos enorme cantidad de desempleo, pobreza subiendo, falta de inversión, despilfarro del gasto y crecimiento inercial en los últimos 35 años”.

Por el bien común, que Enrique Peña Nieto supere los desafíos de sus tiempos, con claridad de rumbo y absoluta determinación.

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