La FMF en el juego de la FIFA

Señoras y señores, apenas terminó la Copa del Mundo y ya estamos con la Leagues Cup, organizada por la Concacaf. La Liga MX y la MLS vuelven a enfrentarse en una competencia que busca ser cada vez más relevante.

La edición 2026 reúne a 18 clubes de la Liga MX y a 18 equipos de la MLS y por primera vez hay partidos en México. Los estadios de Toluca, Tigres y América fueron elegidos como sedes mexicanas. 

La finalidad de la Leagues Cup es elevar la rivalidad entre las dos ligas y, además, los tres primeros lugares obtendrán una plaza para la red Concachampions 2027. La Copa también tiene un interés comercial. En México despierta curiosidad y también en la gran población hispana que vive en Estados Unidos, una fuerte audiencia que acaba de vivir el Mundial.

El torneo sirve para medir cuánto se ha acercado la MLS a la Liga MX. Cada derrota mexicana se toma como crecimiento estadunidense. Cada triunfo de la Liga MX sirve para reafirmar su jerarquía histórica.

En los primeros días de juegos se han dado resultados sorpresa. El Inter de Miami, uno de los grandes equipos de la MLS, venía de ganarle 4-2 al San Luis. Y, lo que no se esperaba, en su segunda participación perdió, en el último minuto, por 2-1 frente al Monterrey. Lionel Messi no jugó porque se encontraba en Rosario tras la muerte de su padre. El resultado complicó el panorama del equipo norteamericano.

El Toluca arrancó con un contundente 3-0 ante Seattle Sounders, mostrando el poder ofensivo que lo colocaba como uno de los favoritos de la Liga MX. Pero la historia cambió rápido, cayó 0-1 frente a LAFC con un gol de Eddie Segura en tiempo agregado, dejando escapar puntos por falta de concentración en el cierre.

Increíble, Chivas es eliminado por sus propios errores, sin contundencia en momentos clave. Perder en penales ante LAFC y caer 0-1 frente a FC Dallas lo dejó a deber en un torneo donde la exigencia es mínima.

Otro de los grandes fracasos fue el de Pumas. Dos derrotas y ninguna anotación. Uno de los clubes más importantes de México no puede darse el lujo de competir así. No fue mala suerte, fue una participación indigna y sin argumentos.

Después de un Mundial, el futbol norteamericano necesita demostrar que puede competir con clubes con identidad propia. La Leagues Cup 2026 es el escenario más importante para comprobarlo.

Varios equipos mexicanos han dado destellos de calidad, pero poca consistencia para sostener resultados.

Hablando del Real Madrid, si no ocurre algo extraordinario, ésta sería la alineación titular: Mbappé, Vinicius, Bellingham, Diomande. Una delantera de ensueño. Bernardo, Valverde, Cucurella, Konaté, Rüdiger, Trent. Y, el mejor portero del mundo, Courtois. ¿Qué tal? Mejor imposible. Un plantel diseñado para ser protagonista y ganarlo todo. 

La Federación Mexicana de Futbol decidió darle su voto de confianza a Gianni Infantino, aun cuando el presidente de la FIFA enfrenta una de las mayores crisis políticas de su gestión. Las 55 federaciones europeas amenazaron con boicotear competiciones de la FIFA si el proyecto de inversionistas privados en mundiales seguía adelante. Con todo y esto, la FMF decidió ponerse del lado de Infantino. En el futbol, como en la política, también hay que preguntarse qué intereses están detrás de cada voto.

México tiene un interés evidente: después de organizar el Mundial de 2026 junto con Estados Unidos y Canadá, busca convertirse en sede del próximo Mundial de Clubes masculino 2029. México aparece entre los países que han mostrado interés en albergar esa competencia. 

El futbol mexicano lleva años funcionando alrededor de una poderosa concentración de intereses comerciales y televisivos. Televisa, a través de su enorme peso histórico en el futbol mexicano y de su vínculo con el Club América y el negocio de los derechos audiovisuales, ha sido durante décadas quien mueve los hilos. 

El futbol mexicano está profundamente atravesado por intereses empresariales. Y mientras Infantino intenta convertir el futbol en un gigantesco negocio financiero, México decide acompañarlo.

La verdadera pregunta es: ¿qué obtendrá México a cambio de apoyar a Infantino?