El Mencho: mentiras y provocaciones

Pocos como Omar García Harfuch se han confrontado tanto con el CJNG.

Las lecturas posteriores al abatimiento de Nemesio Oseguera, El Mencho, el domingo pasado en Tapalpa, Jalisco, son muchas y contradictorias, pero también exhiben la profunda incomprensión que existe en muchos personajes y sectores sobre las implicaciones de la lucha contra el crimen organizado, sobre la confrontación existente dentro y fuera de la 4T respecto a las fuerzas de seguridad y militares y a la manipulación de la información que se da en muchos y muy diferentes ámbitos, pero con una coincidencia: lo que buscan, por una u otra razón, es el debilitamiento de los principales actores que están decididos a enfrentar a los criminales.

El domingo circularon muchas imágenes recreadas con inteligencia artificial que mostraban un México incendiado. No era necesario falsear la información: hubo 252 bloqueos, asesinatos, ataques a fuerzas de seguridad y a la población civil, fuga de reos. Así y todo, circularon y se divulgaron imágenes de ciudades completas en llamas que evidentemente eran falsas y que demostraban un poder y una capacidad de reacción de los criminales que iba mucho más allá de sus posibilidades reales, ya de por sí amplias.

Eso fue de la mano, sobre todo a partir del lunes, de un golpeteo pertinaz al ejército, realizado por opositores y por partidarios duros de la 4T. Uno de los temas recurrentes fue que no se detuvo con vida a El Mencho, como si eso fuera posible en un enfrentamiento donde éste decide no rendirse y atacar con sus propias fuerzas de choque a los elementos militares.

Cuando fue detenido en Jesús María, Sinaloa, Ovidio Guzmán, en un operativo que también encabezó el general Ricardo Trevilla, entonces jefe del Estado Mayor de la Defensa, se dio un terrible enfrentamiento que dejó decenas de víctimas, hubo que romper varios cinturones de seguridad que protegían al hijo de El Chapo, pero cuando se llegó a Ovidio, éste se rindió y se entregó a las autoridades (como había sucedido meses antes, cuando fue detenido y se detonó el Culiacanazo). El Mencho resistió con toda su gente y con armas de alto poder. El resultado de esos operativos siempre es incierto y la detención o el abatimiento del objetivo depende de muchas circunstancias, sobre todo de si éste está dispuesto a dejarse agarrar con vida o no. Es matar o morir. Más allá de eso, ¿alguien piensa que el país estaría mejor con El Mencho vivo y operando?

Comenzó a circular ayer en medio de esta campaña, una foto que le tomaron al general Trevilla cuando era jefe de Zona Militar en Michoacán, hace ya más de ocho años, con un personaje que resultó ser un operador local del CJNG. Desde que se publicó originalmente esa foto, distribuida por los criminales hace ya ocho años, aquí escribimos que en realidad se trató de una trampa. Entonces, cuando se movilizaba el general con una comitiva, se topó con un bloqueo, era la época del auge de las autodefensas que realizaban cotidianamente este tipo de acciones (después supimos que, en realidad, muchas de ellas eran impulsadas por el CJNG contra Los Templarios), se bajó a platicar con quienes cerraban la carretera, fueron unos minutos, pero allí se tomó subrepticiamente la foto, inmediatamente se levantó el bloqueo y la comitiva militar siguió su camino. Días después se distribuyó la imagen diciendo, lo mismo que ahora, que era parte de una reunión del general con criminales. Era falso y así lo publicamos aquí desde entonces. Ayer se manejó la misma foto con esa misma versión. Se trataba de descalificar al general secretario y a la institución militar, después del golpe más importante de los últimos años, en una operación en la que los militares sufrieron numerosas bajas, tanto en el combate en sí como en los ataques posteriores.

Se manejó en redes, por ajenos y duros de la 4T, que la caída de El Mencho provocó un enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas y el secretario de SSPC Omar García Harfuch. Es falso. Se olvida que pocos como García Harfuch se han confrontado tanto con el CJNG, que cometió el mayor atentado contra un funcionario público en México cuando atacó al entonces secretario de Seguridad de la CDMX en Las Lomas de Chapultepec en la madrugada del 26 de junio de 2020. Omar resultó con heridas delicadas, murieron dos de sus custodios. En el libro Ni Venganza ni perdón (Planeta, 2026), que escribimos junto con Julio Scherer Ibarra, éste cuenta que el presidente Andrés Manuel López Obrador le ofreció retirarse a una embajada, pero García Harfuch lo rechazó y decidió encabezar él mismo la investigación de su propio atentado. Regresó del hospital a su oficina y allí, mientras ejercía sus funciones, asumió durante meses su recuperación física. “Sin duda, me dice Julio en el libro, Omar es el personaje más valeroso que conozco”. Coincido. Pocos más interesados que García Harfuch en acabar con el CJNG.

Se ha especulado sobre cómo intervino Estados Unidos. Eso ya fue especificado en México y en Estados Unidos en los comunicados de la Defensa mexicana, de la Casa Blanca y del departamento de Estado: hubo colaboración de inteligencia entre las fuerzas militares, y participó la nueva fuerza de tareas del Comando Norte (donde participa México) que concentra buena parte de esos insumos de inteligencia, civiles y militares. Tratar de demeritar la colaboración estrecha con Estados Unidos es una forma de impedir que este tipo de operativos se sigan realizando en el futuro contra otros personajes. A eso es a lo que le tienen miedo, sobre todo entre los más duros de la 4T.

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